Viento magnético. Luna electrica 8 2008
Todo triángulo tiene un comienzo y un fin. Para ser triángulo, sus ángulos deben sumar ciento ochenta grados. Todos los triángulos tienen tres lados, y solo el triángulo equilátero los tiene iguales. Los demás poseen dos catetos y una hipotenusa. La suma de las longitudes de los dos catetos siempre será mayor que la de la hipotenusa. El camino por los catetos es el más largo.
Es como la vida de todo ser viviente, que nace y muere, pero que después de nacer y antes de morir, vive. La vida se hace a punta de catetos.
Un triángulo equilátero es la perfecta armonía entre el principio, la vida y el fin. Es perfecto porque el camino no es corto ni largo. La distancia entre el uno y el tres es la misma que entre el uno y el dos, y entre el dos y el tres. La vida es nacimiento y muerte.

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