Más raro que ir a Nepal es volver. Estoy en Doha después de una semana de recuerdos; es extraño, cada olor y paisaje que veía me produjo un "mmm, esto ya lo había sentido". Quizá en mi anterior vida fui nepalí; una tierra lejana de mi querida Colombia, pero que ahora siento algo familiar.
Estar en Nepal es entrar a un mundo muy diferente; su gente es una mezcla de diversidades budistas, hinduistas, musulmanas y quién sabe cuánta cultura más ha pasado por esas tierras. Se ve en su gente. Muchas preguntas. No puedo evitar pensar sobre la forma de vida. Las comunidades Tharu se mantienen bien, con su estilo de vida tradicional adaptándose a una modernidad con calma y estrategia.
Kathmandu es otra cosa. La bacanería y sentido pacífico de sus gentes contrasta con un tráfico aunque no violento, si empuja la línea del riesgo a unos malabares de última hora que evitan choques y atropellos. Vi nuevamente a Anup, que es la persona que me recibió hace un año en Baseri Farm. Me quedé en su casa con su familia, me celebraron el Día del Padre y tomamos un whisky tradicional.
Estos viajes de los últimos años se han venido de repente y ahora hago algo que no conocí sino hasta mis 27 años, cuando viajé a Australia. Y me tocó, "La misión planetaria, la transformación de la conciencia" diria Betty, el trabajo con seres que, por cosas de la vida, compartimos la misión de proyectar, imaginar y soñar el mundo por venir.
Vaya tarea, se puede revelar el misterio del camino planetario, que ahora parece moverse, si no por capricho, al menos sí al ritmo de una banda que no repite pero rima. Como ese dicho famoso que dice que la historia no se repite pero rima.
A veces soy escéptico y pienso que esos trabajos que hacemos en IPBES no son más que bellas y concienzudas hojas de ruta que rara vez se ponen en práctica de manera decidida. Pero qué va, eso no me detiene; aún las propiedades ulteriores del pensamiento quizá tengan una oportunidad sobre la tierra.
Quién sabe cómo sea, pero sea lo que sea que venga, bueno y divertido; que sigan los viajes y buenas oportunidades para compartir algo de lo que pueda. Para darle contenido a la trama de la historia que ahora tiene a Nepal como un lugar que recuerdo, que me despierta una memoria anterior a la memoria.
Mientras espero el próximo vuelo en Doha, veo a la ventana y agradezco el aire acondicionado, afuera es un literal horno. La vida por estos lados, para que sea posible, hay que artificializarla radicalmente; construir un lujo que quién sabe hasta cuándo se podrá sostener, su matriz energética son toneladas de gasolina, no se si en los planes del IPBEs este la posibilidad de rediseñar el mundo. Por ahora jugando, pero quien sabe si realmente algún dia si nos roque rehacerlo todo.