viernes, 13 de marzo de 2026

Querido Dios

Querido Dios, hasta ahora he sido un mal ser humano. Todo lo que hago, todo lo que pienso, no me ha llevado a nada. He sido egoísta, mentiroso, ladrón, mañoso, vicioso. He incumplido todos y cada uno de los principios divinos y de buena convivencia. Doy pésimos consejos, mal amigo, mal familiar. Realmente hasta ahora el camino ha sido solo equivocaciones, intencionales o no, ¿qué importa? Todo va por donde no debería ir. Y te lo digo así, Dios, no para que me tengas lástima y cambies mi suerte por arte de magia. Tampoco para que me perdones, porque sé que ya me perdonaste. Y aquí va lo peor. He recibido tus dones, sabiduría, amor. ¿Y qué he hecho con ellos? Nada bueno, nada que valga la pena. Es duro conmigo mismo, pero es la verdad. No más autoconsentimiento, no más mentiras del estilo, te prometo, ahora sí, ¡qué va! Nada de eso vale en esta posición privilegiada que hasta ahora he desaprovechado. ¿Qué más me queda por hacer? No sé. Pues todo lo que intento sé que da en eso, en intento, en lo espiritual y terrenal. Solo queda morir, solo queda tener claro que es la muerte lo que me va a liberar. Y no me refiero a suicidio, ni a solo esperar la muerte y no hacer nada. Es que estoy mamado de creer que lo que hago debe tener un alto propósito moral, cuando lo cierto es que ni siquiera lo hago. ¿Qué me queda, Dios? Me queda el amor, pero es que no comprendo el amor, o más bien si lo siento, cuando estoy con Abril, con Tomás, con Paulis. ¿Porque no es suficiente? ¿qué espero acaso? Estoy mamado de mí mismo. No quiero seguir siendo el mismo. Todo me ha llevado a la conclusión de que no he entendido nada, ni el amor, ni el trabajo, ni matemáticas, ni a peinarme. Solo veo falsas expectativas. Las cuales las quemo en las llamas de estas letras. Un grito de liberación, de no estar enfermo, de alejar el mal pensamiento y ver las cosas por su nombre. Tiene razón Paulis cuando me dice que soy hermético, es porque estoy podrido por dentro. Mi corazón, mi estómago, mi cabeza, solo guardan y guardan, solo se esconden de las responsabilidades. ¿Qué es lo que hay que hacer en esta vida? ¿Qué debo hacer yo? ¿Qué me corresponde? Te pido ayuda, Dios. Al menos no puedo dejar que mi familia naufrague. Conjuro tu luz, conjuro tu palabra.

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