Llevado por las imaginerías de la cultura, me encuentro feliz, por fin, de visitar Londres. Londres, capital del imperio, que desde el siglo XVI expandió su poder hasta procrear a su hijo menor: los Estados Unidos. Bueno, si ha de suceder, que suceda por las fuerzas celestiales y que así lo dispongan.
Se me llena la imaginación de referentes interminables: música, rock, fútbol, literatura… esa cultura que tanto me influencia, lo anglo. De pequeño era más francés; pero desde que viajé a Australia me torné anglófilo. Mi idioma es el coloniañol: hablo el castellano o español colombiano y que fue inventado en España, el inglés heredado de una colonia inglesa como Australia, y el francés aprendido de Haití. Por donde se le mire, soy un colonizado.
Mi profesor de francés en el colegio era haitiano: Jacques Laurent, o más bien, Monsieur Jacques. Gracias a él no abandoné las aulas del Refouss pues no permitió que me echaran en 1993. El Refous era severo, estricto, implacable. Allí se respetaba la autoridad, y quizá por eso resultaba más tentador desobedecerla. O al menos jugar a hacerlo: irnos off the track hacia la montaña con Camila, a la cooperativa con Federico, a jugar billar con Mario, a la trifulca del partido, o simplemente parchar con las Ñañas. Todo siendo del gusto del colonizado, a quien por supuesto le satisface la idea de tener una nueva aventura colonial cada dia.
En los partidos con Andrés Murcia imaginábamos una jugada llamada england. Esta consistía en que yo desde la defensa, recupero un balon, levanto mi mano derecha señalando el cielo azul y lanzo un pase profundo hacia adelante, el cual Andy recibía con pique hacia adelante, y luego definiendo con elegancia inglesa el gol de la victoria. Nunca sucedió, pero si lo intentamos dos o tres veces. Le hice la señal con el dedo indice, mostrando la letra I, de ingland, esa era la jugada England.
Todos estos pensamientos se me vienen a la cabeza a dia y medio de emprender un viaje al lugar donde me colonizaron el gusto musical por el rock en inglés. No esta mal la colonizada, me gusta mucho New Order, The Smiths, los Rolling y los Beatles. Como será la vida en ese lugar vamos a ver. Me voy para Colonia y estoy feliz. Soy un colonizado definitivamente.
