sábado, 14 de marzo de 2026

Hongo

Mano 5, luna entonada, 22.06.12.07

Del cuaderno de colores de las Australasias 

Con el rabo entre las piernas se dio inicio a la toma del hongo, que, sin rituales ni nada, prometía el encuentro frontal y crudo del ser con la energía creadora. Y todo fue dado, como tanto se debía vivir. Fue una noche de enfrentamientos difíciles.

Estábamos con Willy y Jasper. Encendimos una hoguera, armamos la carpa y luego ingerimos los hongos psicodélicos. Minutos después hicieron efecto.

Sentí que la ropa me estorbaba. Me la quité y salí corriendo. Corrí muy rápido, lo más rápido que he corrido en toda mi vida. Lejos, en una playa grande, sin gente, en Australia. Por un momento largo quedé desnudo, perdido en la playa, llorando y con miedo porque había perdido mi ropa. Pensé que iba a ser así de ahora en adelante, que nada cambiaría para la existencia de la tierra.

Caí en la arena tres veces, sintiendo la tibieza que me daba el suelo. Oí el crujir y los sonidos de la naturaleza. Sentí mi cuerpo atado a ella. Por momentos dejaba de sentir frío y aprendía que el frío es un invento de la cabeza. Pero este volvía y el miedo no se iba. Y mientras tanto, la carpa y mi ropa no aparecían.

Me di cuenta de que la vaina con la vida es sentirla y disfrutarla, y no llenarla de explicaciones mentales que solo oscurecen la belleza y ponen palabras donde no se necesitan.

Las cosas van y van bien para todos. Y así por momentos se sienta culillo no hay que hacerle caso; por el contrario, hay que contrarrestarlo con prácticas de tranquilidad como el trabajo o la meditación.

Aprendí que la mejor vida es la más simple. Es la que se hace todo por amor y no se espera nada. Aprendí también que debo ponerme al frente de un proyecto que se gestará si sigo el camino. Ahora lucubro irme para Latinoamérica y recorrerla de punta a punta con un grupo grande de artistas venidos de todo el mundo, entregando arte en cada pueblo, llevando un mensaje de libertad a cada alma.

Y ahí va la vaina, y va a todo viento. Y como mi escritura es creadora, partiré de ella para empezar a dar forma al recorrido más importante que se haya escuchado en tierras de Latinoamérica.

Partiremos desde México, exactamente desde el muro que el miedo ha construido para separar a los humanos. Como grandes lo destruiremos, y si la vaina está muy heavy, por lo menos pediremos a los cielos y a las estrellas que lo lleven abajo.

Y así iremos hacia el sur. Pasaremos por pueblos, ciudades y montañas, dando presentaciones y performances espontáneos cargados de esperanza y sugestiones para la conciencia, cumpliendo de tal manera la misión de dar alegría al deprimido y esperanza al amargado.

Será lo que la historia conocerá como la revolución del color y la alegría. Los libros de historia la comentarán como el suceso que llovió sobre las almas que algún día pensaron que el mundo era una cuna de miedos e injusticias.

No seremos gente que dé cuerda a politiquerías baratas, pero tratándose de tomar posición, la única bandera que se llevará será la de la legalización total de las drogas. Que todos puedan adquirirlas como cualquier producto, y así se les acabe el negocio a esos que se alimentan de la sangre de otros.

Nuestras armas serán flautas, guitarras, cantos, cuadernos y libros. Llegaremos a los niños, a los adultos y a los ancianos, siendo gratificados por la misma Pachamama, que recibirá por medio de nosotros el perdón y la cura que le debemos.

Será el momento cumbre de la expulsión atómica del fuego azaroso de un chistoso cuento que, sin nunca creerse cuento, terminó volviéndose el cuento del no-cuento.

Contaremos historias, cualquiera que sea, con la controversia necesaria para generar puntos de vista que desbloqueen las conversaciones más interesantes. Surgiremos desde un parecer distinto a juzgar las cosas del mundo. Y el performance vendrá, con la mera sensación de vivir dentro de una profecía andante, llena de aventuras y sabrosos vivires. 

Todos somos partes de este mismo cuento. Un cuento que la historia podría nombrar con cualquier fonema posible del lenguaje, pero que al final no es más que una fantasía hippie o una utopía comunista. 

Y mejor termino aquí.


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