martes, 24 de marzo de 2026

Fritura en Mi sostenido

(2015)

Rescátate a ti mismo, sal de un foso llamado la pensadera inútil, la creatividad mal gastada, o lo que sea que hayas dado por perdido. Aunque siendo ese el mood con el que arranca todo este ciclo de sonidos, cambia la película y decide recorrer los azares palabristicos que nada dicen, pues cuando mucho se piensa antes de hacer se debe tomar la calma, parar el afán de escribir sin estar ni siquiera concentrado en lo que se está escribiendo, librando la vida en la letra que se escribe y cuenta la historia de todos estos sucesos, como buscando la coherencia afanosa en el fondo de su alma, tratando de ser el artista que tiene en un pincel un lienzo en blanco y una bandeja llena de todos los colores necesarios para obtener todos los colores, un sueño que se refuerza con metaforología.

Nunca yendo para atrás se avanza hacia adelante, así esa manada de filósofos y matemáticos viciosos quieran venir a demostrar, bajo el teorema de Tales o de la idealística hegeliana, que ir para atrás también es ir hacia adelante; pero ese cuento no se lo cree ni el mismísimo don Baldor Platón, el más grande sabio que ha existido en el universo que hemos construido esta noche, navegando en un zeppelín particular aquí sentado en mi escritorio, de la ciudad de Tarapacá, en el corazón del Amazonas, un sitio de salvajedad que gozarás y nunca olvidarás: ven a Tarapacá, tenemos cómodos precios y espectaculares planes.

Pero íbamos en que el señor don Baldor Platón se había inventado toda la confucionología y que ese man había ido al Refous, y quién sabe qué cosa; pero a veces la aguja se pega y la fijeza del pensamiento desarticula la corporeidad crazystica, que, siéndole definida de esa manera, no es más que la mejor afrenta a la verdad. La palabra nunca termina, dice Teófilo, porque hay otros que la dicen y así sucesivamente.

Se trata de crear y dejarse llevar para que el clowning de la cosa emerja con la mayor precisión, amor, cariño, paciencia y dedicación posibles; el detalle, pero la fe primero, en que el Cosmos dibuja la mejor de las artistas. La fragmentación del color y la opacación al alejarse hacen que las figuras, de alguna manera, sufran una alteración en la conciencia del ojo y de la mente: una hipotenusa al cielo, el mejor de los finales, que no son finales porque son el principio de una nueva conciencia cósmica y aureliogallística.

El espectro naranjal del frailejonismo no podría nombrar a una de sus frutas de mejor manera que la de la Aureliogallología, la ciencia constitutiva y viva de la mambiología que pide movimiento y no más escritura.

Vuelve cargada de historias

(2014)

Por el solo placer de hacerlo, por el solo sentido de la deslización concomitante sobre los puntos palabrísticos del considere, sin confucionología, pero con algo de locura —la justa y necesaria—, pues imagínese que todo se reduzca a esas cosas que se dicen de seriosas, tan ordenadas y tan rígidas que olvidan el pulso de la vida. Además, decía Aurelio Gallo, legendario timador de lejanas historias, que la gracia de todo está en hacer de lo menos serio lo más serio, lo más visceral, lo más verdadero. Habrá que hacer malabares, correr pa’ acá, correr pa’ allá, equivocarse y volver, pero qué va, si hay cómo hacerlo pues se ha de hacer, sin escatimar ni dudar, por los juegos de la mente que limitan las posibilidades, aunque razón tenía este amigo que decía que cuando la mente se ve limitada, más creativa se pone, más suelta, más viva. Y siempre pasa así, en un lugar, con un lápiz, una hoja y la sola existencia, que ya es bastante, se abre la pregunta de qué se puede decir, a quién se le dice, desde dónde se dice. Y entonces la mente viaja, y viaja lejos, y se pierde, y se encuentra, y vuelve cargada de historias.

Materia en descomposición

(2014)

En el meollo del sancocho, sobre la recochología lógica de las ideas y las formas de escribir, no puedo llegar a esta o a conjeturar sobre la otra, porque, a diferencia de todo, lo que se piensa no se hace, más que escudriñar entre palabras y hacerlo el elixir de escribir por escribir, hasta que todo se vuelva mucho más confuso; pero se puede desenredar, porque siempre en la palabra se resbala uno por el túnel de las galaxias, de las frases infinitas, de las fibras del canasto que tejen la mochila del pensamiento y el conocimiento…¿cómo hacen otros para medir lo que se entiende por inteligencia, entre radios sacados de tests y pruebas de lógica o habilidad? O si fuese verdad, suponiendo que lo es, pues qué gusto me da que para fluir desde el corazón y con la palabra, amando cada porción de tela de este papel, es mejor ser un bobo feliz que un inteligente amargado. Lo inteligente se vende sin obra divina de por medio, o como la realización completa de la separación del cuerpo con lo más sabroso, con el hueso que le da sabor a la sopa de un carnívoro o el quesito que le mete perrenque al vegetariano; sin eso la sopa no sabe a nada, y es entonces cuando solo se siente materia en descomposición.

Nada oculto

 (2014)

Que siga sucediendo,
que consiga acaeciendo,
que mientras hágome chicote,
el asombro nuevamente
saca su chipote.

Freído en aceite caliente,
al baño María
o cocinado con agüita,
lo siento venir,
siento su sabor,
del sueño prometido.

De esta obra de arte,
de este videíto,
de este paseíto,

no hay que molestarse

ni sentirse culpable,

mucho menos reprimirse
u ocultarse,
si no hay nada oculto:
ni los pelos que tengo en la cabeza,

Aventura galaxial

(2014)

En la llanura distante y frígida, en el atisbo inalcanzable del paisaje circundante, en el cubículo de un instituto llamado ECOSUR, pegándole al teclado, siempre buscando lo que no sea lo enojado, fue entonces cuando salí y regresé. El cielo se nublaba, y en estas cosas me quedaría, si no fuese por el encuentro de aquel día, con el ángel de la Virgen María y la angélica luz que la envolvía… jocosamente hízose, y de repente un fuerte remesón el corazón arremetía, con la única furia que el océano puede pegar, con el único ahínco que el fuego de las islas puede aquí evocar, como quien por un momento siente que lo mejor está por suceder,…

Ya está bueno, se siente, se narra y se comenta, para que todo venga energía transmutada, en destellos infinitos de creatividad y witnesiadería, que lo único que traería sería a la palabra, y para que el efecto que siento se potencie y manifieste con toda su fuerza. Sonriendo dulcemente, hablando con camaradería, sonriendo y tumbeando con fino swing; venga como venga, mírese como se mire, esto ya está escrito y solo así puede suceder, siendo lo hacido y lo siempre hecho algo ya escrito desde la opción de ir a una aventura galaxial.

Parar,
que si hace crash,
es mejor parar.

Tomar un aire,
porque hace falta aire…

Lo que es idea
y lo que no es ni siquiera idea,
lo que es palabra
o lo que no se puede decir,
ni se puede escribir,
ni se puede hacer.

Parar,
es mejor parar antes de seguir
con lo que no se está seguro si se quiere decir,
si las reglas de la gramática hacen añicos la imaginación,
capaz de hacer la proeza,
cuando es el corazón
y no con la pereza.

De lo contrario es engaño, es disimular,
y eso sí que no, eso sí que no,
porque se trata de manifestar
no solo imaginar y sonreír,
sino capaz de sufrir y construir.

Es el ejemplo,
la enseñanza del guerrero,
del que es valiente y decidido,
no teme al qué dirán
y se expresa con honestidad.

Parar,
se puede seguir
con el permiso de la verdad;
es mejor parar,
ver a los dos lados de la vía,
tomar la imagen de la gracia
y hacerlo sonreír,
emerger desde adentro,
donde se siente con entrega.

Agradecer, y agradecer,
porque esto es un regalo
y es conmigo;
me hablas de cerca al oído
y guías mis destinos.

La misión

(2014)

 A veces sueño como que ya, la continuidad del espíritu creador toma el dominio de la situación y no lo suelta en ningún momento, porque lo hace y lo hace diariamente; a veces sueño con ese momento, de vivirlo, de tenerlo. Abro los ojos y veo que todo sucede, pero en parte, porque en la otra no sucede, y el reloj avanza, y la mente configura el tiempo, atrae el fin y lo hace su presente. En ese momento todo se torna extraño, como si no se pudiera malgastar el valioso tiempo en dejar y buscar, a la misma razón, lo que quiere realmente, enfrascándose en un augurio que, como himno nacional, habla de viejas batallas, pero de pocas realidades. Preparar el corazón y afinar las artes de la vida no se trata de buscar lo bello por lo bello, ni de volverse un farsante de la escena social; la búsqueda es verdadera, el chequeo es verdadero, el florecimiento es una misión y no más que una misión. Hacerlo es la mejor opción; dejarlo es una sinrazón.

Andrews Murch

 (2011)

Qué bueno que siempre sea así: lo verdadero vence a lo falso, y al final el cuento sigue bueno, como siempre fue. Pues cómo dejar al mundo privado de las historias de Fast y Aníbal Smith, los hábiles estrategas del glorioso Atlético Los Pollos, el invencible equipo rojo y de la jugada England, cualquiera haya sido el contrincante, si Pablo Jeangros, Ronaldinho o Gaucho. Siempre jugamos a ganar; no siempre lo conseguimos, pero qué va, si de lo que se trataba era de defender el honor del equipo, dejábamos todo de nosotros en el campo de juego, como si se tratara de la vida misma. Y aunque no siempre sin mancha de juego sucio, los verdaderos Andy y Pi, antes de jugar el partido, ya se habían pensado toda una estrategia de juego.

Recuerdo alguna vez, durante el segundo tiempo de uno de los tantos partidos que jugamos los dos, creo que salí por Tito Villarreal o algo así de imprudente, que me quedé observando el partido desde las tribunas altas del estadio Rolando el Refusín, y vi claramente que lo que habíamos puesto en el papel se estaba cumpliendo, y de una manera que el equipo demostraba rendimiento y solidez.

Qué bueno haber vuelto a hablar con Andy; me despertó realmente entusiasmo y espíritu de empuje. Y es que a Andrés Murcia, alias “Andrews Murch”, le debo alguna vez haberme llenado de cojones y, con una espadita de papel, fácilmente derrotable por la gambeta más elemental, enfrentarme a manes como Santiago y Pablo Jeangros, que aunque son tío y sobrino, jugaban más que los hermanos Corioto. Alguna vez entré por Tito Villarreal, o fue él el que entró por mí; el hecho es que Tito era el jugador más parecido a Falcao o a Lionel Messi de la época. Pero es que resulta que para Andy, capitán del equipo, lo más importante era tener el valor de enfrentar la misión, no de ganarla por ganarla; todos jugábamos, todo el que se quedaba al partido un miércoles o un sábado por la tarde jugaba, así fueran veinte gloriosos minutos.

Qué bueno es haber hablado con Andy hace unos minutos; me siento lleno de esa vibra nuevamente, de la valentía y el honor a la hora de enfrentar la vida.

Sí, bueno, eso suena muy bonito, pero resulta que si se preguntaran si cometíamos errores o si éramos perfectos, obviamente les respondería que sí: cometíamos errores y muchos. A veces nos daba por ser violentos y creer salvar el partido por el solo hecho de intimidar, falta en la que incurrimos algunas pocas veces, pero qué va, si al fin y al cabo éramos adolescentes inquietos con ganas de arriesgarnos, enseñanzas que el camino se encargaría de poner para que, siendo todo esto historia y nada más que la historia, redima un triunfo espectacularmente espectacular de Los Magníficos, donde nada falta ni nada sobra, todo está donde tenía que estar.

Eter

 (2011)

Mirar atrás bajo el riesgo de volver a ver adelante, ver adelante con la esperanza de que lo de atrás salga nuevamente; poder sanar un rencor, reencontrarse con el amigo que no responde ni en el Facebook, volver a celebrar esas gambetas que alguna vez vi hacer al de camiseta azul: bellos recuerdos, pero eso son, recuerdos, porque el presente habla de otras maneras, como payasos, gestores, mirones, creadores, de mil y mil formas que no se agotan en posibilidades, porque cualquier cosa es posible; los sueños se realizan y todo es un arco iris al final de la historia. Pero no sé por qué insisto en mirar atrás, en recapitular la película y componer donde siento que se descompuso; si alguna vez has de leer este artículo, sabes que estoy hablando de ti y de todos los otros muchos que alguna vez aparecieron en mi camino y que ahora llevan un rumbo lejos de este que recorro. Si en la vida no todo se encuentra, aunque casi que sí lo hace, cuando llegue la muerte seguramente tendremos la oportunidad de pedir disculpas y sanar la herida, de reconocernos como éter y nada más que éter.

Camino

(2011)

 A veces me imagino decidiendo un camino y viendo el otro; siento un terror adentro, que mi mente empieza a imaginar que el camino es único y está predestinado, que la manipulación es real y que no hay escapatoria, que todo está echado y solo queda esperar el fin. Pero afortunadamente no es así, porque escoger un camino no es cerrar el camino, sino abrirlo; las posibilidades siempre son infinitas y se pueden recorrer en diferentes cuerpos, en diferentes naves que, con un mismo propósito, abordan a la tripulación adecuada para cumplir con las misiones específicas que tiene el viaje. Así, ese terror que sentía cuando pensaba en que escoger lo uno era renunciar a lo otro desaparece, pues el corazón quiere todo y es capaz de todo, mientras no se confunda con ambición, mientras no se desdibuje en una búsqueda de la vanidad y el reconocimiento, entonces todo es posible. Las historias las escogemos para nosotros; el camino es la predestinación de la voluntad, no es el capricho de una invención.

Los Mozzarella en Cartagena

 (2011)

Cuando se siente decir quién es el que dice, se revuelven los personajes y las voces de la conciencia, pero un suspirillo lo devuelve todo; entra viento nuevo y sale lo que ya no sirve. Entonces se renueva la energía y el tiempo lo escribe nuevamente; se ve el camino integrado, solo falta recorrerlo, creer en el cuento, vivirlo desde adentro, ir a la acción y no dejar que la nostalgia lo invada. Ahí, como el guerrero, en el frente de la propia batalla, donde no hay miedo y el valor se sostiene, se deja soltar el aire para comenzar el acto. Un poco de canción no le vendría mal a esta creación, de sorpresa y precisión; la imprecisión también es perfección. No hay una receta; cada momento es único e irrepetible; no hay una fórmula que diga cómo se hace o no se deba hacer, solo es ir al ruedo y divertirse de lo lindo, pues si el divertidor no se divierte, la diversión nunca es completa.

Hoy empieza la gira oficial por Cartagena, donde Los Mozzarella pondrán lo mejor de su corazón y de toda su creación; la brindarán como un regalo que viene de lo alto y aterriza en lo bajo para volver a lo alto, pero ahora recargado de buena gracia y vibración. La reconexión por vía de lo cómico tan solo es amor y nada más que amor. No interesa la fama, no interesa querer ser los mejores, tan solo ser nosotros y hacerlo con paciencia; eso es un show de Los Mozzarella: una prueba de paciencia y de fe.

El hall de lo increíble

 (2011)

Estando siempre mucho lo atento a los vericuetos y saltos imprevistos del destino, resultase que de repente una nube de colores aterrizó en La Heroica; su complejidad era tal que no permitía correr a la velocidad del cerebro para entenderlo, sino a otro tiempo. Una vez los rayos luminosos de la comedia y el humor se hallan puesto en funcionamiento nuevamente, entendemos que estar haciéndolo en el astral sí es una forma de hacerlo, o si no que se lo pregunten a Isaac Newton, quien con tanta simpleza nos explicó eso de las fuerzas. Asimismo, en la estela estelar espectacularmente espectacular del salón pleno de la revolución de la recocha, una misión se siguió dibujando, pues nunca perdió su fuerza, tan solo cambió.

Y aquí estamos, en La Heroica, en Cartagena de Indias, tierra de famosos y de actitud desparpajada, lugar donde los ángeles destineológicos armaron de las suyas y ahora se posiciona como un punto muy importante en la trinidad de la historia de Los Mozzarella. La conexión red CARCUCUBtaetc (DIRECTO) ensambla su embrague dorado de luces de tiempos pasados, mientras algunas luces acompañan suavemente la escena; la música nunca deja de sonar y es el compás perfecto para dibujar el círculo de la diversión cómica, el freestyle y la buena música.

Cada momento es único y hay que aprovecharlo, hacerlo con el corazón y sin ambición, dejar que la manifestación sea el efecto mismo de las causas originales; un lugar donde hasta el mismísimo Chaplin conocía como la palma de su mano, papiro que contenía la brújula mágica de su vida. Viéndolo fijamente, se debe parecer a una mano que sostiene una flor; la debe cuidar, mimar,y  apreciar el color.

Qué bonito cuadro: espera hipnotizado que algo pase de repente y deje pasar a un siguiente video. La observación hermosa de la flor, sostenida por la delicada mano que no la deja caer, no satisface lo suficiente y, de repente, algo llega y hace que se caiga; en cámara lenta baja y se hace pedazos en el piso. Asimismo, en estas tonterías y en otras majaderías, volvamos al tema que nos concierne acá: el retorno de Los Mozzarella a la escena, a la tarima, a la gente. Como siempre, Los Mozzarella y sus espaditas de papel han venido con astucia a proponer otra clase de ritmos, movimientos y, en general, lograr una ruptura radical con las formas tradicionales de hacer arte, permitiéndolo ser apreciado como arte del más elaborado estilo. Parecerá un chiste, de hecho lo es, pero el chiste también tiene su puesto guardado en el hall de lo increíble.

Robo en la Calle 92 N 16- 50 Int. 5

(2011)

La revolución de la recocha, historia que en este momento se encuentra circulando, no solo se escribe en el arte más puro del guaimaronismo, sino también en el drama de la vida diaria, y como siendo esta una película heredera de las aventuras de Clint Eastwood, no está de más contar que al entrar al apartamento que ahora habito en la calle 92 N 16 50, me di cuenta de que estaba la puerta rota. Bueno, previamente mi hermano me había avisado, razón por la que llegué preparado para cerciorarme de las bondades cuando no se es presa de las cosas materiales de este mundo. Por eso mismo, el mensaje fue claro y se complementa con eso cuando entraron los ladrones a mi casa de Chía y cambiaron mi destino de teclista a payaso de Los Mozzarella. Pues eso mismo ahora se vivió en parte, pero con la diferencia de que no se llevaron nada, sino antes bien todo fue una burla a ese malvado espíritu que provoca la rapiña entre el género humano y no sé por qué carambas le provoca coger lo ajeno.

Y no siendo yo, ni mucho menos, un inocente de ese sentimiento de querer coger lo que no es mío, porque aunque arrepentido me encuentro, lo he hecho de adolescente, no me atrevería a catalogar a los individuos que visitaron mi casa de ladrones, aunque no se dieron cuenta de que el mejor plan era tomarse un tintico, en vista de que esta casa no atesora en la tierra sino en el cielo. Y sí, afortunadamente no se llevaron este computador, pues son estas letras que me gusta escribir lo que atesoro.

Los ladrones venían por algo valioso, pequeño, que no diera voleta y que estuviera encerrado en algo así como una caleta, caja fuerte que se esconde detrás del armario, o los pesitos pal viaje debajo de la cama; por algo estaban detrás, como si en las paredes de esta casa no se escondiera el mismo ladrillo que se esconde en las de ellos. Desde este conjuro escriturológico, recochológico, guaimaronológico y piadosológico mando un mensaje a ellos, diciéndoles que no se les juzga y que sabemos que no lo volverán a hacer. Tuvieron cuidado al mover porcelanas, sacaron un cajón de mi cuarto, dos del de mi mamá, y en el de mi papá sacaron cobijas, buscando insistentemente ese tesoro que se dibujaba en su cabeza, encegueciendo y dándole sentido a cada uno de sus minutos que estos caballeros de la corte suprema de chorología pasaron en estos aposentos, sin que ningún guardia viniera a aprehenderlos. Son graciosas las vicisitudes de la vida, porque por no tomarse un tintico se tomaron la molestia de dejar desordenado el apartamento, dibujando la fotografía de una escena del crimen digna de las películas de cine negro. Qué pensaría Alfred Hitchcock, James Bond o Eden Philipoots; cómo reaccionarían Los Magníficos, qué hubiera hecho McGyver; todas esas son importantes preguntas que me hago ahora, razón por la cual seguiré dándole a esto por medio del chateamiento con la Tía:

pablo de la cruz dice:
música de suspenso
presenta
bruja . ha dicho:
holaaa
pablo de la cruz dice:
la siguiente película
bruja . ha dicho:
hoy me acordé que no te di
el celular de piero
qué cagadaaa pablito....
dispénsame la vida
pablo de la cruz dice:
el sobri llega a su apartamento proveniente de Cucunubá
y encuentra
que la puerta ha sido ultrajada
oh
exclamé
qué pasó
me dije
bruja . ha dicho:
aguas guas
pablo de la cruz dice:
al parecer ladrones habían aprovechado el puente capitalino para hacerse un mercadito por el barrio
bruja . ha dicho:
aguas aguas
pablo de la cruz dice:

aguas, aguas
bruja . ha dicho:
no jodasss
pablo de la cruz dice:
entré al apartamento y lo habían revolcado todo
bruja . ha dicho:
noooooo
pablo de la cruz dice:
buscaron insistentemente todo lo de valor como si fueran piratas en el Caribe
bruja . ha dicho:
oye qué mallll
pablo de la cruz dice:
pero todo fue en vano
bruja . ha dicho:
¿y no se posee portero o algo similar?
pablo de la cruz dice:
porque los pobres caballeros miembros de la real academia de chorología
no encontraron ni un jopiño
Ja Ja Ja
pensó el sobri,
ni un tintico se tomaron
bruja . ha dicho:
óyeme qué mierdiña
pablo de la cruz dice:
me parece gracioso que unos señores entren a un apartamento y nada les sirva
bruja . ha dicho:
imagínate la rabia que les dio
entrar y no encontrar nada pa robar
pablo de la cruz dice:
me imagino
bruja . ha dicho:
yo me habría echado un motoso
una vez entrados en gastos
pablo de la cruz dice:
si yo hubiera estado los invito a un tintico y a un porrito
bruja . ha dicho:
pero sabían que el apto estaba vacío
pablo de la cruz dice:
de la pena que me dio que no hayan encontrado nada
sisas
qué videíño
iñi
iño
bruja . ha dicho:
que sí que... de pura película
pablo de la cruz dice:
así jue
bruja . dice:
óyeme y no se posee portero?
¿o estaba de puente él también?
pablo de la cruz dice:
no
jajajja
bruja . dice:
eso que me cuentas me parece pura escena de Snatch
ahí sujetos buscando el diamante escondido
entre los cojines casi
pablo de la cruz dice:
obvio
miraron muy bien las paredes detrás de los closets
porque por lo general ahí está la caja fuerte
el tesoro escondido
bruja . dice:
¿y solo a tu apto se entraron?
¿o fue en varios aptos del edificio?
pablo de la cruz dice:
solo en el mío
bruja . dice:
no no no muy mal
qué tal que sea un sujeto que participó en Sábados Felices y ustedes le ganaron?
jeje
pablo de la cruz dice:
¿qué haría la tía si los encuentra?, me pregunté
bruja . dice:
y entró bravo a buscar la foto con la gorda Fabiola
pablo de la cruz dice:
jajajaja
llegué y llamé a Team America Alias Avocados Police
dijeron ya vamos
y se demoraron como una hora
bruja . dice:
¿y también están de puente?
pablo de la cruz dice:
yo creo que les daba miedo participar en una balacera
y prefieren llegar a ver qué se llevaron
más fácil para ellos
y sobre todo que puede salirles en los ladrones un Clint Eastwood

Les hubiera sido más cómodo tomarse un tintico y no molestarse en esculcar toda la casa, y por si estaban buscando, el café está en el mesón al lado de la estufa con la cafetera; no lo vamos a poner en los cajones del clóset. Hasta la policía vino a inspeccionar que no se robaran el único tesoro, que ni siquiera tengo en la casa: el staff de Los Mozzarella, Alí Babá, Garotiño, el bizcocho de baño, los Jo, las gafas, camisas y diferentes personalidades.

Ayer u hoy por la mañana entraron al apartamento, por la noche y sin avisar; saludos al caballero o caballeros, que como el mismísimo Chompiras y el Caquito, se vieron en una situación de recorcholis y de cacheteadita del Botija al Chompiras, los caquitos más famosos de la televisión. Y por lo pronto se les sigue narrando y asumiendo no parar, pues se perdería el efecto de la maniobra en contemplaciones sin propósito, dejando de lado el desentrañamiento del secreto del Robo del Siglo, ocurrido hoy en la calle 92 N 16 50 int 5, de donde hurtaron una botella de vino, pa’ pasar la amargura que puede suscitar estar haciendo lo que no debe.


Un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta

 (2011)

Bien de mañanita, mis compañeras y yo nos deleitábamos de la gramínea cuneiforme que le habíamos ganado a los abejorros que ahora viven en el achapo vecino; tomábamos un delicioso polen que Ignacio había encontrado en un ecosistema humano. Sofía se estaba bañando en el río cuando, de repente, dio la alerta de que un humano alto, flaco y con bigote venía caminando por el mismísimo río, más temprano de lo acostumbrado.

“Vamos al avispero”, le dijo Sofía a las demás, con una cautela tal de que el humano que se aproximase no escuchara nada; así, todos, estando medio alerta, siguieron con el desayuno, compartiendo y dicharacheando sobre las aventuras de Ignacio en el ecosistema humano, a donde al parecer se ha ennoviado con una avispa ya domesticada.

La mamá de Ignacio no gustaba de esos amoríos, pues según ella las avispas domésticas se creían de mejor familia, de tanto alimentarse de polen de floreros, olvidaban a qué especie realmente pertenecían. A Ignacio eso no le importaba y declamaba versos de amor por su ahora prometida Avisparosita:

Avisparosita
Que escuchas mis latidos,
Me pongo guapo y ahorita
Te caigo en estampido

En esas se la pasaban las avispas del avispero mientras el humano seguía caminando por la mitad del arroyo, sin suponer mayor problema a la vida amigable y apacible del Avispero la Lindosa. Pero Sofía vio el momento y lo cuenta cada vez que refiere esta historia: “en que este hombre vio a su izquierda y divisó un camino, entonces cambió el rumbo y, como anunciando cada uno de sus pasos, Sofía salió volando a avisar al avispero, que de seguro ese humano alto y despistado tomaría el viejo camino sin regreso y su testa chocaría”.

Todo sucedió con tal suspenso que no saben en qué momento el desayuno de esa mañana casi se vuelve una tragedia, porque este estúpido hombre, no siendo conforme con no encontrar salida hacia el otro lado y sin siquiera intentarlo, se devolvió, y ahí fue cuando su cabeza rozó con la rama de la cual se sostenía el Avispero la Lindosa, haciendo caer a muchas justo a su cabeza; una cayó en su boca y la otra en el brazo.

Este desventurado comenzó a moverse como si hubiera sido nuestra culpa, lo que ocasionó que se soltara el aguijón; ay juelita, ahí sí fue peor, pues corrió hacia el río y empezó a pegarse con la camiseta buscando a unas que seguían engarzadas en su melena. No siéndole suficiente con el latigazo, se fue para el agua y se sumergió en ella, restregándose tanto que por fin soltó a Gina, Marcela y Sabrina, que habían pasado de un delicioso desayuno de polen a un pesadillesco acontecimiento de aguas y golpes.

Inmediatamente, el humano se fue por donde llegó, rápidamente y bastante adolorido. Las avispas quedaron aporreadas, aunque afortunadamente solo se reporta una víctima por causa del pastorejo que le pegó este hombre cuando tenía a Ferchis prendida de su cuerpo.

Siendo todo esto tan verídico, se los escribo y comunico, para que los humanos tengan constancia de que cuando dicen “uy, me picó una avispa”, es porque seguramente el humano se metió en la casa de las avispas; y así como la tal Avisparosita no puede quejarse si un día de estos cae por una de esas tales raquetas electrocutadoras, este guaimarón, flaco, alto y con bigote no tiene derecho a llorar, pues fue su despistadez la que lo llevó a que le hiciéramos una acupuntura de activación de sus canales energéticos, la cual a esta hora debe de estar disfrutando y arrepintiéndose de haber dado a Ferchis ese pastorejo que lo arrojó al agua.

El Avispero la Lindosa da constancia de la veracidad de estas letras y lo deja a consideración de todas las especies para que no vuelva a suceder ni a difamar de las avispas como lo hacen los humanos cada vez que una de nosotras le hace acupuntura en algún lado de su cuerpo. “Fíjense por dónde caminan, vuelan o nadan”, dependiendo de cómo es que se mueven: un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta.

¿Qué es escribir?

(2011) 

¿Qué es escribir?

¿Qué es escribir?, preguntaría el filósofo, mientras se relame un heladito o algo así; nos pone de primeras la pregunta sobre la cuestión de plasmar en un papel, o en una pantalla de computador, una energía que, como toda energía, es vida, es génesis y fin de sí misma, imagen divina de Dios. A la escritura se le puede ver de muchas formas; se habrá escrito mucho sobre ella y quizá esto es parte de ese bulto, que de seguro seguirá creciendo mientras el hombre corre a aprender a usar sus virtudes, las cuales se estimulan de sobremanera cuando en la simpleza del pensamiento está la respuesta. No soy un escritor, pero escribo sin terminar, porque si algo he disfrutado de este arte desde que lo conozco es ser libre desde sí mismo, pues lo que se escribe es parte constitutiva y viva del cuento del que somos parte.

La escritura se hace consciente e inconscientemente; la conciencia no es el recuerdo o el intelecto, no es realmente ese proceso de crítica que se vanagloria en las universidades, ni la ciencia que estas instituciones predican, así que la siguiente buena noticia es que para escribir no se necesita más que saber las letras que le corresponden al abecedario y saberlas conjugar, o conjurar, como yo prefiero llamarlo en este cuento. Cuando escribimos surge una diversidad de conjuraciones; el ser se expresa, algo deja ahí que no se ha terminado de decir, y en eso el doctor Freud lo decía claritico, que obedece a una sensación de paso, a un peregrinaje, a un compromiso espiritual, pues estas son las vibraciones en los chakras.

Betty nos mostraba en la sala de su casa un libro de física que muestra el prisma, y nos dice que ahí está el orden de las energías y un punto de investigación muy emocionante para la ciencia. Me imagino ahora uno de esos manes que dibujan con sus chakras, un rayo de tonos de luz ascendentes; alguna vez pude ver el de Betty, que era violeta, y revoloteaban muchos colores; eso se logró cuando hicimos unos ejercicios de estimulación del tercer ojo. La energía violeta está en el chakra corona; el prisma ahí sigue su orden y genera puntos luminosos desde su corona hasta los genitales; sobre cada punto surge una luz, siguiendo la misma secuencia de tonalidades del arco iris, o sea, un prisma atravesando todo su cuerpo. Cada color es una vibración, tiene sus características; no es lo mismo la azul que la violeta; en esa variedad de colores, que son los mismos que los que se ven en el arco iris en cualquier parte del mundo, está la unidad y una esencia de nuestro espíritu; eso le muestra a uno Betty cuando hablamos en su casa; entonces, siendo un poco retórico en pos del hilo de esta charla, la escritura también contiene los colores del arco iris; podría irme con muchos pasajes para decirles lo que Cucunubainas resaltaba del evangelio de Juan.

Echémosle cabeza porque el apóstol Juan escribe en el principio lo siguiente:

“Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella existía al principio junto a Dios.
Todo existió por medio de ella,
y sin ella nada existió de cuanto existe”.

Cuando se escribe se marca un camino de vibraciones o maneras lingüísticas que son el objeto de estudio para académicos e intelectuales, dando cuenta de una especie de genética de las emociones desde una relación puramente cuántica. Otros podrían hablar que escribir es como observar el perfecto orden de las estrellas, el cual, así no entendamos a ciencia cierta, ahí está y es parte de nosotros, responsabilidad de nuestros pensamientos y deseos.

Lo bueno y lo malo están presentes en el hombre mismo; por supuesto, no deja de ser natural en el curso de sus cosas; hay que correr por algo como el mercado o a la cita, se asiste a matrimonios bajo distintos credos, hay un propósito y una fe, hay necesariamente un mensaje. El que escribe escapa, sí que sí, del mundo, de sí mismo, de los Power Ranger o de la razón; prefiere quizá sentir, vivir y disfrutar como un mismísimo regalo de la creación y, como parte de esta, le ha sido otorgado un don: escribir.

¿Cuál será el mensaje que vamos a pensar cuando nos disponemos a digitar las palabras de nuestros dedos? Un montón de puntos de información empiezan a caer tras el arrastre del papel, que con un lápiz construye el dibujo del camino y la realidad que se nos presenta. Es lo divino, es Dios quien está en control. A veces no es fácil aceptar que lo que está al frente es fiel reflejo de nuestro interior y, en el florecimiento de sus componentes, puede estar la posibilidad de un mundo mejor para todos. Se puede incluso hablar con lo que uno escribe y debatirse a sí mismo: por ejemplo, a mí no me gusta esa forma de pontificar con las cosas hasta tal punto que se produzca la afectación, y el guaimarón que en este momento se encuentra tipeándoles letras se excusa con usted, apreciado leyente, quien seguramente merece estar al lado de los grandes como Don Quijote y Sancho Panza.

La humildad de la palabra es lo más importante, más que las maravillas de las ideas; una palabra es un pensamiento concreto, es una actividad; se usa como grabación e interpretación del mundo que se habita, la materia prima de manes que, como Bourdieu, agota en todos sus análisis, y que escribió muchos libros y muchos artículos de cada actividad o fenómeno social que veía: ver televisión, comprar, caminar, respirar, oler, jugar, casarse, y yo no sé cuántas más frituras habrá estudiado don Bourdieu. Pero siendo eso no más que un ejemplo de lo que les vengo a decir, déjenme seguir, con su permiso.

La escritura conjura, eso lo dije en el anterior texto, lo hace; su acto posee el dispositivo numérico de la radiancia solar para ser conciencia y transformación. El fuego, el aire, el agua, la tierra son elementos genéticos de la materia, y el éter, un principio sencillo sobre el cual se esconde la naturaleza; qué es la naturaleza, qué es el ser humano, qué es un animal, una piedra, un árbol, la alimentación, la reproducción, la organización, la investigación, qué es todo eso; no es, afortunadamente, el tema de esta clase magistral que la hago ahora mismo como investigador invitado en la Nimbin University of Australia.

Escribir, muchachos, es como una especie de licencia para exorcizar y explorar el interior con libertad; se pasan por diferentes estados de ánimo: cordura, jolgorio, recochología, seriedad y letoquiticológico, es decir, de aquellos que adoptan escrituras con estas influencias. Eso que llaman género, sea romántico, épico, romancero, posmoderno o guaimaronero, no es más que un método de invocación de los infinitos elementos, entre desconocidos y conocidos, que puedan haber; dirían los antropólogos que escribir tiene una connotación ritual y se debe ser siempre lúcido para vislumbrarlo en el astral o zona áurea, y esa elevación y devoción por rituales es en esencia capaz de proyectar una imagen construida y aceptada como real, como la salvación y el amor.

En fin, los antropólogos nos ayudan a entender que hay que estar en la jugada cuando se va a escribir; seguramente los psicólogos nos citarían un estudio sobre la relación de la personalidad con el género literario que se representa en su pluma, y así como sociólogos que argumentan que los clamores nacionales también pueden estar siendo en la música, por universales que parezcan.

Sin saber muy bien ni tener claro por qué la cosa a veces toma unos caminos problemáticos o conflictivos, quizá se pueda imaginar como parte de un proceso de creación académica, pero escribir es, ante todo, un acto de fe que está por encima de atributos o relaciones de no sé qué cosas de la escritura. Se pueden pasar momentos duros escribiendo y evocar en el lector una sensación de melancolía, una activación de chakras en una combinación genética particular, tal como los juegos de los cuales gustan mucho genetistas para marcar trazas de existencia de la vida sobre la tierra. Agradecer al creador a la hora de escribir, preguntarle y darle gusto, pues de otra manera se puede extraviar lo que bien se escribe y con tanto corazón.

El aventurero es quien sale de campaña a tierras desconocidas, porque en sí no puede parar un ímpetu de conocer muchas culturas, caminar diferentes valles, conquistar muchos corazones y con buena vibra en el andar. Cuántos aventureros existirán no lo sé; de la aventura que yo les pueda contar no me queda decir que sucedió todo sin darnos cuenta; un día hablamos y nos dijimos por qué no le hacíamos a nuestro grupo Los Mozzarella y lo hicimos. No digo que somos los reyes de la comedia, pero sí nos divertimos cuando lo hacemos.

Y volviendo al tema que se nos traía a colación —la escritura—, muchas posiciones se encuentran en sus posibilidades. Como todo campo de lucha, tiene sus bandos del uno y del otro, y las luchas por el poder se evidencian en los autores que nos dejaron pruebas de ellas. Es escribir, desde algún lugar, con alguna gana de escribir, con intención, con espíritu. Tal es el caso que se encuentra incluso en prácticas como el clowning, donde la expresión revela tensiones más profundas de lo que parece.

Un texto me traigo a colación: El Último Paradigma, del best seller Alkalawi de las Cucunubainas, quien, en mucho redundar, sí que se pone a hurgar sobre cómo los intelectuales y académicos, en su escritura, pueden convertirla en un arma de homicidio. Así como en las películas de Hitchcock siempre hay un homicidio, para Alkalawi de las Cucunubainas siempre hay un asesinato de la palabra:

“…ese lugar a donde se enseña el intelectualismo, a donde se producen los que dizque inteligentes de la nación, a veces no actúa de otra forma que como un homicida de la escritura, confundiendo el considere con la ilusión del saber y la libertad, parafraseando sin sentido un intelectualismo que llena hojas pero no dice nada, en la que todo lo que simplemente es, es objeto del más frío y aburrido esquema de escritura que no tiene nada que ver con la escriturología.”

Este comentario, de orden fanático y purista, deja ver que a este pobre guaimarón lo acechaba una contradicción: la que existe entre los que defienden la escritura y los que defienden la escriturología. Cucunubainas analiza el campo del saber como una serie de órdenes académicos a los cuales se presentan los peores análisis de los peores textos: “yo te cito, tú, ella, él, nosotros, ustedes nos citan”, repartiéndose medallas y contradiciendo lo que no tiene importancia, con acento francés, inglés o alemán, que denote que la beca sí dio para pasear; como en la conferencia que dieron unos ejecutivos de la compañía Bourdieus’ SAS, ejecutivos de cartera en torno a lamerle las pelotas a un ser humano como si tuviera poderes sobrenaturales.

Cucunubainas da cuenta, quizá, de una distinción categórica como la expuesta por Maffesoli cuando nos habla de la tensión (Luz Teresa, clase de sociología, 2002) entre la identidad y la identificación. Supongo que en el primero yo digo: “Soy un intelectual”; en el segundo: “Mami, yo quiero ser intelectual”. Con la tía discutíamos alguna vez la razón de por qué no hacer preguntas como:

“Señor Maffesoli, ¿por qué usted habla tanto del postmodernismo
y se viste tan medievalmente?”

Maffesoli vestía un corbatín en sus conferencias de la Universidad Nacional, esa fría noche de lluvias en que nació “El Vlok”. Al parecer, mi estimado amigo de corbatín y apariencia chistosa, en el hablar no escatimó en artilugios a la hora de esconder lo que venía a decir, y no sé si lo dijo, pues salí a la mitad.

Bourdieu, obviamente, habló de la escritura —no sé en qué libro—, así que busqué azarosamente en el programa de archivos de mi PC y salió esto, sin mucho esfuerzo ni método:

“…Mientras que el principio de imparcialidad es obvio en el plano metodológico y no ha planteado realmente ningún debate, los filósofos han debatido mucho acerca del sentido preciso y la validez del principio de simetría. Finalmente, el principio de reflexividad no desempeña, en realidad, ningún papel en los estudios de casos, y solo ha sido tomado realmente en serio por Woolgar y Ashmore, que, en consecuencia, se han visto obligados a estudiar en mayor medida la sociología de las ciencias y sus prácticas de escritura que las mismas ciencias.”

¿Qué quiso decir con esto Bourdieu? No lo puedo comprender, solo hasta que le ofrezca unos segundos de concentración… En su aseveración, que hemos leído y meditado un poco, vemos que ese séquito de científicos, que parece una orden científico-religiosa, funciona como esos grupos donde el iluminado es el best seller, o el más confundido de todos es el gran jefe y líder. Su nombre es: Cyberroberto. Este señor vive por poseer todo el conocimiento, como lo hace Lex Luthor en la serie Smallville, buscando el secreto de una verdad para convertirse en eso, desafiando, por supuesto, a lo mismo que nos dice Bourdieu cuando habla de esos académicos que se han dado el tiempo de estudiar no solo la ciencia, sino la sociología de la ciencia.

Sipote cosa parece ser este problema: hemos caído en el mismo error que Cucunubainas y Bourdieu tanto señalan, complicar el camino cuando simple puede ser.

Así que, mis estimados amigos que algún día quieran escribir, con este tono de pobre viejecita les aconsejo hacerlo con amor, lo que es siempre más importante para poder transformar la realidad en que vivimos.