(2014)
En la llanura distante y frígida, en el atisbo inalcanzable del paisaje circundante, en el cubículo de un instituto llamado ECOSUR, pegándole al teclado, siempre buscando lo que no sea lo enojado, fue entonces cuando salí y regresé. El cielo se nublaba, y en estas cosas me quedaría, si no fuese por el encuentro de aquel día, con el ángel de la Virgen María y la angélica luz que la envolvía… jocosamente hízose, y de repente un fuerte remesón el corazón arremetía, con la única furia que el océano puede pegar, con el único ahínco que el fuego de las islas puede aquí evocar, como quien por un momento siente que lo mejor está por suceder,…
Ya está bueno, se siente, se narra y se comenta, para que todo venga energía transmutada, en destellos infinitos de creatividad y witnesiadería, que lo único que traería sería a la palabra, y para que el efecto que siento se potencie y manifieste con toda su fuerza. Sonriendo dulcemente, hablando con camaradería, sonriendo y tumbeando con fino swing; venga como venga, mírese como se mire, esto ya está escrito y solo así puede suceder, siendo lo hacido y lo siempre hecho algo ya escrito desde la opción de ir a una aventura galaxial.
Parar,
que si hace crash,
es mejor parar.
Tomar un aire,
porque hace falta aire…
Lo que es idea
y lo que no es ni siquiera idea,
lo que es palabra
o lo que no se puede decir,
ni se puede escribir,
ni se puede hacer.
Parar,
es mejor parar antes de seguir
con lo que no se está seguro si se quiere decir,
si las reglas de la gramática hacen añicos la imaginación,
capaz de hacer la proeza,
cuando es el corazón
y no con la pereza.
De lo contrario es engaño, es disimular,
y eso sí que no, eso sí que no,
porque se trata de manifestar
no solo imaginar y sonreír,
sino capaz de sufrir y construir.
Es el ejemplo,
la enseñanza del guerrero,
del que es valiente y decidido,
no teme al qué dirán
y se expresa con honestidad.
Parar,
se puede seguir
con el permiso de la verdad;
es mejor parar,
ver a los dos lados de la vía,
tomar la imagen de la gracia
y hacerlo sonreír,
emerger desde adentro,
donde se siente con entrega.
Agradecer, y agradecer,
porque esto es un regalo
y es conmigo;
me hablas de cerca al oído
y guías mis destinos.
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