Águila seis, Luna Cristal cuatro.
Son tantas las cosas que pasan por mi cabeza, que excuso hasta el tiempo y empiezo mis escritos con frases innecesarias, evadiendo la posibilidad de sintetizar mis sentimientos, pues explotan en mi interior. El tema electoral, la situación del Refous y mi idilio en Cogua.
No sé por dónde empezar.
Quizá diciendo que me duele cuando nos dejamos enfermar por la política, o preguntándome de que manera se están renovando los aires del Refous. Sea lo que sea, hay que mantener la tranquilidad y aceptar el destino que recorro: aprender, florecer, vivir, gozar. Hacer mi taller de impro, eso es lo que debe guiar el viaje.
Quizá con eso me pueda dar por bien servido. Pero me gustaría ayudar y creer que ese lugar que siento propio, esa historia llamada Refous, se va a salvar de la desaparición. No sé cómo ni qué en concreto pueda hacer, quizá jugar al Inspector Gadget y, de pronto, algo pasa y se endereza la cosa. No sé. Solo Dios sabe.
Lo mismo podría decir del tema electoral: que pase lo que sea y decidir sobre ello. Yo seguiré haciendo mi trabajo. Me duele ver los chats y sentir los corazones coléricos, listos para hacer aquello que mi tío Weber nombraba como la usurpación del monopolio del uso de la violencia. La cual conjuro mantener alejada de mi corazón y de mi familia.
Pero es natural, diría el doctor Julio Moreno. En el universo todo es natural. Las cosas solo tienen sentido en el mundo de los humanos y su imaginación. Quizá. Tampoco estoy seguro.
En fin, seguiré escribiendo, dejando que la energía derrame la tinta y dibujos inentendibles. Si tiene que ser así, así será, y será divertido, provechoso, virtuoso y, como el calendario ecológico, abundante.
La mirada se pierde y el esfero se detiene. Parece que no quiere expandirse, sino más bien contraerse, semejando una escritura que se hace hacia adentro, scaling in, recogiendo lo ya dicho, acortando el curso del tiempo desde cero hacia atrás.
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