sábado, 10 de abril de 2010

Vida y obra de care nalga.

En la mesa de un restaurante esta galante, el ya marchito pero siempre rosagante care nalga, reconocido por sus curvaturas faciales en las cuales se dibujan montañas y caminos, vegetación nativa, virgen y sin tocar, fauna acuática, y volcanes de barro. Toma un sorbo de café, mientras con sus manos asemeja esgrimir una conferencia de alta importancia, cuenta sus historias acerca de la situación del país, se tuerce el pescuezo arreglando el congreso mientras en su cuarto de la pensión lo esperan las ratas con las que se acuesta. Con todo y esto el care nalga se siente vivo y admirado, pues entre los del billar de la caracas nadie opina con tanta decisión.

Y en postrimerías a la reelección care nalga en una cafetería ojea el periódico, no lee el articulo completo, sino solo los titulares y con eso cuenta la historia de la política nacional. Sin mirar a quien le cae el mayor de todos los pecadillos, una manada de ladroncillos se toman esos puestos en que regulan las leyes que los demás obedecen, como borregos y siempre sonrientes gente de este pueblo, poniendo problema pero al final, obedeciendo porque al fin y al cabo la salida no es tampoco desobedecer. Se afianza en su silla y se rasca las nalgas, sus ojos suspiran cosillas, su cabellera grisasea se menea y, los años no le pasan sino le lucen, cada día es más joven, con mas poder, habla de Obama, y habla de Osama. Su equipo favorito es obviamente Millonarios a quien critica con tanto desprecio y defiende con tanto orgullo, pues tal equipo ha sido desde años, el que da una especie de curioso pedigree en la sociedad, reflejando en su acreedor una suerte de linaje y tragedia, pero que al fin y al cabo sigue sonriendo y con aire engreído, pues aun el equipo no ha perdido su color: azul.

Care nalga es de profesión mecánico, usa bigote y cachucha azul, sus consejos son aseveraciones y sus razones inspiran a los talentos de la transformación de materiales para construir. Siempre sonriente, siempre firme y destiniente, care nalga saborea con el mismo ahinco la almojábana de la tienda o de las viandas del patrón y que cualquiera sea su medida se agradece a si no mas, sin resguardos ni apenaciones. Care nalga es practicante de una alquimia conocida como la electromecánica, sus pensamientos son de plomo y su mirada esta en un plano escalar, casco a la cabeza, lápiz en la mano y planos debajo del brazo, se pasea por toda la construcción verificando y garantizando la perfección, el ingeniero podrá estar, alla en su oficina bacaneado, pero no hay nada como sentir en el cuerpo la alegría de la creación, care nalga siempre al frente.

Siendo las canciones de los músicos las creaciones de estos, asi mismo era para él la magnificidad de un edificio, de un aeropuerto, un palacio, o una loca construcción, que aunque subvierta los ordenes del desarrollo, resalta lo positivo sobre lo meramente subjetivo. Un poco de filosofía, y de las ciencias locas de la destineologia, los conjuros del cielo, y espere que pasa, que el resultado es bueno si se es agradecido, con la energía Divina, el soplo de Dios. Ver la tentacioncilla pasearse por el frente, a la mujer mas linda, a la chupetilla mas sabrosa, o miron de cuatro suelas, se le sale la baba cuando pasa ella.

Y cuento la historia de los días de adelante, care nalga ha vencido y a un asilo se ha ido, los días dibujaron un tiempo sin tiempo, los viejos recuerdos sellaron su ciclo, la unidad del alma fue llegando y care nalga se lo llevaba, como en una manta de cielo manso, como un recuerdo que dijo hasta luego, se fueron todos toditicos, y no se quedo care nalga con nadita, en moléculas de polvo se fue a descomponer, como el taladro al cemento ensalza su nube de polvo. Son historias fragmentadas y agujeros de un solo personaje, que sin siquiera proponérmelo cada párrafo habla de su vida, despidiendo los días de la escritura con cordura y abriendo la puerta a la misma locura, despego y se fue por siempre care nalga, te atraparon los cielos y entendiste de porque la ovación es un error de la perfección.

Navegando a Puerto Ezequiel.

Atado al lazo y extasiado por un deseo, como esperando encontrar la felicidad asi no mas, como responsabilizando al dinero por nuestro malestar, perdido en la selva, lo deslumbro todo así, y en tiempos en que la cosa me quiere agarrar solo me queda decir, “discúlpenme, pero yo ya me solté, y me le debo a algo mas”. La similitud se asoma al camino y en su frente lo deja ver, los destinos se retuercen en el estomago y queda esa extraña sensación de no saber, que es lo que se quiere, que es lo que se hace en este mundo humano, esa sensación que si asegura renunciar a toda ilusión, cualquier cosa que escoja es también otra ilusión. Que es lo real cuando se sabe, o que puede ser cuando no, cual es la clara diferencia entre la presunción y la ignorancia, si además de crear intentos y nuevas expectativas, todo vuelve siempre al mismo punto en que comienza. Sacar la cabeza por la ventana y ver los cables seguir el camino, unos suben otros bajan, continuidad interrumpida función partida en segmentos impredecibles, y los pájaros vuelan al lado, acompañan el recorrido, cargan el correo del viento, la comunicación y el aliento. Que importa el estilo si se quiere es sacar, el nudo que aprieta, la corbata que ahorca, que importa decir las cosas bonitas cuando las luchas se crecen, y se enfrentan a espíritus inmundos en terrenos temidos por muchos, pero ahí estuve, y por obra del Espíritu los vencí, salí cansado y perturbado, pero victorioso porque no sucumbí a los deseos inmundos de los que dominan tras su traje.
Agarrado de la soga voy, por fuera del barco pero arrastrado por él, tratando pescar en aguas muy turbias, renunciando a la comodidad de un camarote, exponiéndome a deseos que me hagan soltar, a pirañas que me quieran morder, al deseo de soltarme y sucumbir, todo eso sucede y pasa por mi cabeza, pero una fuerza superior refuerza mis manos, engruesa la soga y sigo ahí en el mismo punto, atado al barco, al cuerpo de vida, y sin pretender entender, lo acepto y trabajo, pescar con arpón, anzuelo, o una red. La tripulación abordo entona coros y los alcanzo a escuchar, canto con ellos y hasta los bailo, pero no subo a bordo, algo no me lo permite, lo voy a intentar una vez más, arrojarme a las aguas del Putumayo y navegar hasta Puerto Ezequiel, a donde se calma la impaciencia de los hijos perdidos, de los que se arrastran en el barco y aun temen subir, tener una cama y levantar una vela.

L-i-b-e-r-t-a-d.

La libertad de ser, de elegir y aceptar, de poder pensar y escribir, la libertad de los marginales, y esclavos de necesidades, los que sueñan despiertos y no pueden dormir..., la libertad de quienes son esclavos del trabajo, de quienes pagan las cuentas y pagan por su vida, la libertad de los que en escoger … esta su libertad. Quien eres libertad entonces?, si cuando los pobres sueñan con dinero y los ricos con la vida, te escapas y destierras de todo el planeta tierra..., sin un lugar seguro a donde ir, sin una confianza, sin una fe.

La libertad de amanecer y pensar en ti, la libertad de tenerte ahí así no te pueda ver, la esclavitud de desear..., quisiera tantas cosas que no se cómo sacudir lo que me sobra, tanto pensamiento que no sirve. Despertar flotando en mundo imaginado, levantarse ciego de las bendiciones que tenemos, sufrir por causa propia y culpar a otros por todo.

Ahí estas, mirando fijamente a quien nos ha dado la vida, a quien nos ha hecho libres, no se porque nos obstinamos en ser esclavos, como si no creyésemos, como si no existiera la esperanza, como si esos cuentos de la Tv fueran todo en nuestras vidas. Cierro los ojos y busco visiones, las puedo alcanzar pero no las recojo, me quedo antes de ellas, me asusto asi me sienta valiente, y prefiero fijarme en las hendijas de madera del techo del cuarto, alguna otra idea? Salir a la calle? Salto de la silla, me pongo un pantalón, unas sandalias y una camiseta, afuera esta oscuro, mañana hay elecciones, y encuentro a un policía haciendo guardia en las urnas.

Bajo el brillo de las estrellas y la respiración profunda de la selva amazónica, viajo en palabras con mi amigo policía, oh libertad, libertad..., que tan sin forma eres libertad, no tienes imagen, ni metáfora tampoco, no eres una opción por elegir, no eres un uniforme con valores, eres algo hermoso por supuesto, pero quien eres libertad?

Trece estrellas con cinco planetas, cada parte de este viaje..., un chiste viene.... y sabias reflexiones, hay policías libres y cristianos esclavos, hay hippies fascistas, y millonarios comunistas. La libertad de obedecer, la esclavitud de escoger, no nos dejemos engañar, quien dará la libertad me pregunto ahora, seguro algo más grande y poderoso que la misma libertad..., a quien entonces le pedimos, a la libertad en si, o al hacedor de la libertad. L-i-b-e-r-t-a-d, la l de lealtad, la i de intención, la b de bobo, la e de enano, la r de ratón, la t de tramposo, la a de amigos y la d de decisión, una más? Podría ser pero seria divagar en cada letra y sin acabar, pues mientras tanto ella se va, y se cambia el vestido de la ilusión, con la enseñanza de aprender la tan ansiada libertad.

Sopa de huevonada.

Sopa de huevonada para dejar la pensadera, para redimir al solo mientras piensa que lo está, para aniquilar el mal habito de cuestionar, para engendrar la tarea del estar, y mientras busco yo una salida y un motivo, me miro desde adentro y decido renunciar a todo lo que soy, a todo lo que escribo, porque hoy no quiero ser mas yo. Entonces con un cuchillo hago una incisión, en una mano tengo las palabras en la otra lo invisible, aquello del cuerpo puede estar o no, pues no es una cuestión de empaque sino de contenido. Escindido y cortado, partido en trocitos voy a la cocina, saco una olla grande, prendo el fogón a fuego alto, pongo agua en la olla y la dejo hervir hasta que haijijuelita el dedito ya no aguante. Pico mis gustos, y los profano con salsa de tomate, escojo el vallenato y desecho el rock n roll, en un colador remojo las creencias para que tanta redundancia se drene y nunca vuelva, a cada poema le asigno un pequeño trinchazo para que se toteen y saquen todo el jugo, a las mujeres que me gustan les cambio la cara y también el nombre, con eso me aseguro un nuevo gusto, me pongo un delantal de cocinero con el escudo del Nacional, me dejo un bigote paisa y añado unos cuantos frijolitos, eh ave maria ya es hora de verter los ingredientes de esta sopa de huevonada. Aun no se ha terminado, pues no se ha decidido, que hacer con el queso mozarela y la mermelada de piña, quizá sea bueno dejárselo a las niñas, para que lo unten a su pan y dejen quieto el masapan. La cocina de hoy se llama, “a la olla con tanta huevonada”, que a este desvalido “man que escribe” le sabe amargoso, dejémoslo cocer bajo hasta el grado 12 a ver si dejo de soñar que soy viejo y pierdo el año. Dejémoslo que se haga y que bulla a fuego alto, que cambie su composición molecular, metámosle en silencio una dosis de cariño, el acostumbrado nerviecillo del que espera que todo cambie de repente, la ilusión de estar cocinando una verdadera transformación. Sopita que cocinas el conjuro de estos tiempos, sopita que se sirve en el centro mismo del huracán, cuando todo esta en aparente calma, se sabe que falta el sopetazo que revuelque a la mujer con nueva cara y nuevo nombre, con las creencias escurridas, que se machaque cada palabra, y que me recoja una cuchara, para llevarme a algún intestino y sentir de nuevo la humanidad que me saque del mareo de escribir y escribir, sin propósito y sin gustarme, casi que por una extraña inercia que se apodera de mis dedos y empieza a ocupar líneas pues nada hay mas que hacer, y mucho quiero que ahora cambie.

Adiós águila azul.

En pleno discurso, en cualquier canción, con las letras quemadas, o con estas impresas, los deseos viajaron y su corazón le tocaron, sin querer poseer la deje volar, que se fuera lejos para ser feliz, para que me olvidara si alguna vez cause daño, solo puedo encomendar al Destino Silente las razones que tuve para hacerlo aquella vez, y si fallé pagaré, y si no entonces…, de cualquier manera ya somos libres, somos águilas azules que vuelan en los aires, que visionan horizontes y crean sensaciones, realidad que se nos fue, promesa pasada es ahora realidad, nos fuimos a volar, por donde quiera que pase no olvides guiñar el ojo e impregnarme tu visión, adiós águila azul te dejo volar, para que Dios te lleve o por milagro te traiga.

Mujer de los sueños.

Sueños y recuerdos que me persiguen, olores y encantos que ya no están, palpitaciones presentes, imágenes perdidas, hay que dolor el que sentí anoche cuando asustado desperté y te vi en tal estado, te desconocí tanto que te juzgaba ya despierto, hasta que recapitule la escena y me di cuenta que todo había sido mi invención. Dormido o despierto te recuerdo, tu nombre está en mi corazón, no sé como sacudirme, cualquier cosa que intento te trae nuevamente, en el celular o en las cartas, en la presencia y en los sueños, ahora que te he despedido solo me queda el recurso del reset. Unas saladitas lagrimas para que me llegue la sensacioncilla de que todo ya paso y lo que vendrá será mejor, porque al fin y al cabo eres un nombre y nada más que eso, nada tiene que ver la realidad con las letras que lo componen, la cara que me recuerda, los momentos que vivimos, es ilusión y solo evocación de la energía complemento, y de la cual no puedo más que dar una estrella al cielo para que la encarne y tome al lado mío, nada más que eso es permitido en la ley del universo, porque ya tu te has ido y te he dado vía libre.

Figura sentida del instante letal, acetato vencido del tiempo de atrás, dejo que las letras se busquen solitas y busquen en el baúl del corazón, ya se quemó y atascada en la garganta la promesa se quebró, no hubo un compromiso y fortaleza, la mismísima soledad nos encanto, y preferimos recordarnos, visitando cuerpos como si fueras tu y como si fuera yo. Desolados en misterio, se nos van los años y nos fuimos por siempre, me duele mi pecho y mi corazón se abre pidiendo un alma que lo reciba, una humana que me sostenga, me voy desgastando y sosteniendo de un milagro, solo un milagro, cualquier esfuerzo por lograrlo esta dibujado en contra mío, para que afilar la punta que a mi mismo me va a entrar.

Hay mucho más que hacer, mucho más en que creer, pero tan cerca como te sentí cuando desperté, tan asustado como estaba, te fuiste conmigo en todo el sueño, en todo el día, en el trabajo y en el descanso, por eso aunque la metáfora te insinúe, nunca es completa ni mi deseo satisfecho, pues está definido a una ilusión que sabrá Dios si es o no la realidad, sea lo que sea y venga por donde venga, es cuestión de respirar y también exhalar, asomar el ojo y ver al horizonte, escuchar al otro y no quedarse en tal melancolía. Para que jadear si se está saciado, para que agitarse si se está tranquilo, saludes a ti, persona humana, mujer encantadora, si algún día lees estas letras se que yo te amo y llevo hondo en mi corazón, te he intentado sacar, pero hay sigues nuevamente, se que es cuestión de tiempo y esperar a que se transmuten las energías y llegues nuevamente, en otra envoltura, en otro nombre pero la misma esencia, al fin y al cabo nada de esto es muy nuevo, mas bien conocido, y sobre todo divertido.

El día que morí.

Cual es la noche, cual es la abundancia, el secreto multiplicador, el murmullo del hacedor, palabras mágicas o suerte, destino o simple casualidad, nadie lo sabe ni los espíritus lo pueden, si de humanos, plantas y animales, querubines, ángeles o dimensiones, nada, nada está en la conciencia única del Creador, asi que sea cual sea el pronóstico esta demás querer averiguarlo, si el resultado no se sabe hasta que no termine el partidito, se lo digo a esta curiosidad que me empuja a querer saber lo que es pura ilusión y vanidad, no hay nada nuevo bajo el sol. Y en espiral se crece, pues a medida que se conoce se experimenta lo nuevo, aparecen las formas dibujadas con pinceles de recuerdos y memorias ya lejanas, con atuendos luminosos, en vagones cósmicos desorbitados. Y a donde ira tremendo caos, tremenda recocha de partículas pogueando, chocando y colisionando, como quien simula la mismísima oscilación de las estrellas silentes, del universo infinito, movimiento que no termina, descubrimientos del mundo, aspiraciones de la galaxia, a donde te has ido conciencia oculta, has hecho la magia del hacedor de los milagros. Me despido de todo, me despido de mi, me dejo botado y abandono al vacio, ya lo puedo sentir, ya lo puedo tocar, si entiendo esta melodía me la pasare muy bien, adiós que estén bien, de un empujón me fui a correr, anduve por las calles, corrí las alamedas, me detuve en un árbol y me subí a sus ramas, ahí me quede, hasta que de pronto me di cuenta que ninguna religión decía la mentira, sino que por el contrario echaba el cuento de verdad, entonces ante tal descubrimiento le jale a todas por si de pronto no me salía el chico en una me salía por el otro, fui un monje tibetano, fui uno del pueblo de Dios, fui un seguidor de Mahoma, un mambeador, un guamaroneador, y al final concluí que nada de eso había servido porque en ese mismo momento en que decidí tal cosa yo no conocía el precepto que tenía el destino para mi. Baje del árbol y seguí corriendo, pase por una heladería, pedí doble de chocolate, luego vi salir a un niño con doble bola de fresa y desprecie el chocolate, para que quiero doble bola de uno cuando puedo tener uno de cada uno, me comí una y bote la otra, frustrado y con rabia seguí mi camino, el tren pasaba por ahí y me fui a correr a su lado, me tome del guardabarros y entre en un vagón, en el puesto de atrás, en el ultimo de todos, escuche una canción que decía así: “te encontré en un tren dejando atrás toda la locura”, entonces viaje con ella en el momento en que este andaba, también podía acomodar las letras para que todo fuera una perfecta escena en escritura y movimiento, conjuro, hechizo del tiempo, “próxima estación, mucho mas alla del sol, convoy espacial, que tan lejos nos llevaras”. Primera parada, el asilo de los ancianos, que aventura depara a donde hombres ya hechos arrugas aguardan su partida, que se pensara en un lugar como esos, seguramente mucha cosa maja se puede aquí escuchar, pero que sorpresa cuando entré, pues de lo último que oí hablar fue de la muerte, el enfermero parecía el único interesado en tal evento, el abandono del cuerpo y la huida eterna al no sé dónde. Levanta la pierna y se abre la escalera, los números se siguen y van de uno en uno, pasan a dos en dos, y se vuelven una raíz cuadrada factorial, se conjugan los números y me hacen creer que todo es un numero y que asi se puede entender, pero para serles franco nunca entendí tal, pues si hubo lógica no la hubo para mi, cuando cerraba el algebra de Baldor todo volvía a su naturaleza, sin números, mas que los perfectos, sin conjuntos ni escaleras que no llegaban a un fin, así lo preferí entonces inventarlo, y vivirlo a cada segundo, que por erróneo que este por lo menos es más divertido, paso derecho y el izquierdo se resbala, me caigo hasta el primer piso y me parto la testa, un hombre me levanta, pero pronto me salgo del cuerpo y lo veo todo desde el tercer ojo, me fui, primero que todos los viejos, el convoy cósmico aquí me dejo, me trajo a morir a donde los que no han muerto aun, me trajo a abandonar el cuerpo que ya no habito, ahora que sigue, nunca me enseñaron esto en el colegio, o será que no entre a clase de Muerte I, y que paso con Muerte II, será que el Gui de Gua o el Piña estaban jodiendo mientras explicaban esta leccioncita, no, ellos son inocentes, y afortunadamente en este reproche no hay culpables sino un poco de drama de unas letras que nacen despiertas pero se preguntan dormidas, como será todo allá, cuando el espíritu se vaya y abandone esto terrenal.