Busca,
rebusca, encuentra, cree, fracasa, cree que no fracasa, pero fracasa, vuelve a
buscar, a preguntarse, mira cada cosa, que forma tiene, cuantos pétalos le salen,
que forma hacen, cuantos son, investiga la alquimia, la magia, y la teoría,
siempre para terminar de forma alocochonada, con movimientos borrachosos,
donde todo cae, y llama el piso, la gravedad es tal que el centro no se
encuentra, pues el núcleo se desplaza como un imán arrastrando un metal por una
superficie donde lo atrapa, algo lo mueve por debajo, una meditación que no
concentra, alguien que busca… eso me dijo Darinka, un investigador, por ahí lo
encuentro y eso es lo que yo quería saber.
sábado, 2 de junio de 2018
sábado, 24 de marzo de 2018
Experimentar es jugar
En antropología es difícil encontrar un consenso
sobre que es etnografía, se habla de teoría etnográfica, y de métodos
etnográficos, están las versiones clásicas que lo definen como una descripción
e interpretación sistemática sobre las condiciones particulares de vida de un
grupo, o los que la presentan como un conjunto de métodos. Sin ahondar mucho en
estas discusiones, aquí se enfatiza es en cómo se hace la etnografía, y de
cuáles son los materiales y provocaciones que como investigadores introducimos
durante nuestro trabajo de campo. Para esto distingo dos tipos de etnografía,
la que se deja llevar por el curso de los acontecimientos y simplemente los
sigue, y la que es intencional.
La diferencia entre estas es sencilla, la
primera es mas adecuada cuando se comienza un trabajo de campo y la siguiente
hace parte de una fase mas experimentada del mismo, cuando dejamos de ser
investigadores, foráneos, estudiosos, funcionarios, y nos volvemos personas con
un nombre, es decir, parte de algo ocurrencial. Según lo que entendí de Ingold,
la etnografía es lo que sucede después de algo que esta atrás, o al menos asi
lo presentamos. Lo que se hace en el trabajo de campo no es etnografía sino
observación participante, y mas que etnógrafos realmente somos es antropólogos,
y yo le agregaría sociólogos. La antropología estructural, el interaccionismo
simbólico, los estudios culturales, la etnología, son disciplinas emergentes,
porque como construcción de pensamiento sistemático buscan una teoría general
sobre algo y así sepan que no la van a encontrar y que la tendrán que disfrazar
con una teoría de la diversidad y de giros ontológicos el conocimiento es
conocimiento no porque sean cosas que se pretenden de manera pretensiosa como
conocimiento, sino porque lo generan los conocedores.
Esto es un apunte importante para mi artículo
porque si pretendo hablar de etnografías experimentales es porque lo que
precisamente quiero dejar es una forma sencilla de entender, pero capaz de
transmitir concejos sobre algo de la vida. Y algo asi decía Ingold, cuando
asociaba la antropología a la educación, porque es un hacer y aprender juntos,
coproducir conocimientos, el conocimento no está en los libros como nos decían
nuestros padres y madres, “este conocimiento no consiste en proposiciones sobre
el mundo sino en las habilidades de percepción y en las capacidades de juicio
que se desarrollan en el curso del involucramiento directo, práctico y sensual
con los entornos que nos rodean”.
La separación entre el ser y el conocer es un
absurdo en la antropología, por lo tanto no es cierto que observemos y no
participemos, por eso a Ingold le gusta hablar de observación participante como
algo diferente a la etnografía, de antropólogos y no de etnógrafos. La
etnografía es la escritura de un entrelazamiento de sucesos, experiencias, y
opiniones sobre lo que es la vida con los otros ¿Pero como es la vida con los
otros? ¿Qué se puede decir de quienes tenemos un oficio que se basa en “generar
conocimientos”? ¿Lo que hacemos es conocimientos o simplemente formas aceptadas
de hablar sobre lo que se construye como realidad? ¿Cuál es el apuro que
sentimos cuando reflexionamos sobre nuestro quehacer como sociólogos y
antropólogos con las personas que trabajamos, estudiamos, interactuamos, y
convivimos? Gran parte de los dilemas estan siempre en esa relación entre
observado y observante, el antropólogo y lo exótico, una ilusión dicotómica que
no entiende que el mundo que se representa no es mas que una proyección de nuestras
particularidades, historia, dramas, y recuerdos que suceden, tal como suceden.
Las cosas pasan por algo, y las pretensiosa
distancia de la objetivación se torna algo innecesario, un embeleco del cual se
puede prescindir, vivimos como personas y tenemos influencia en lo que hacemos,
no estamos viendo todo como el gran hermano, existimos en este mundo de la
misma manera que existen los otros, coexistimos diría Santos, y en eso gran
parte consiste el trabajo de los antropólogos y sociólogos, en estar en el
lugar dispuesto a que la vida pase como tenga que pasar y simplemente dejarnos
llevar por ella, y mientras eso sucede, darse a la tarea de pensar sobre un
posible destino para todos, la antropología y la sociología no existirían sino
fuera porque hacen lo que dicen que hacen, darse el poder de decir decía Miguel
Angel, de tener una voz propia, neutral, crítica y propositiva.
Dentro de todo lo que se pueda hacer como sociólogos
o antropólogo cuando estamos en el trabajo de campo a mí me gusta jugar. No
solo por jugar, sino porque realmente jugar es parte de mi vida, también me
dedico al teatro, a la comedia, al clown, tengo un grupo que se llama Los
Mozzarella. Lo único que realmente he aprendido en estos oficios es a jugar,
probar, entregarme a una serie de dinámicas que se plantean con el ánimo de relajar
el momento, llevarlo a través de una lúdica, es un oficio parecido al de
recreacionista, presentador de programa de televisión, físico cuántico o algo
así. El juego nos gusta a todos, es una metáfora muy poderosa, para Geertz es
una de las más potentes en la refiguración del pensamiento social.
El mismo
Geertz nos alerta que la potencia de esta metáfora del juego, cada vez más
popular en la teoría social contemporánea, necesita cada vez más un examen
crítico. Geertz señala las críticas en el sentido puramente antropológico, como
los límites de su pertinencia para contribuir a una antropología. Geertz deja
la cosa de alguna manera en el terreno de los intelectuales, y lo que quiero es
sacarlo de ahí, de ver el juego si como una metáfora pero no como una metáfora
solo de papel, sino mas parecida a los juegos de los niños, a una antropologíá
que se hace intencionalmente jugando. ¿Qué es un juego? Un juego es teatro, se
debe performar, sino se performa no es un juego, no es nada, es en esencia una quinésica,
por medio del juego se pueden hacer muchas cosas, entre ellas sentirse feliz,
distencionado, para Huizinga, [1944](1980) según reglas
libremente aceptadas pero absolutamente vinculantes, teniendo su fin en sí
mismo y acompañado de un sentimiento de tensión, de alegría y conciencia de que
es "diferente" de la "vida ordinaria".
.Este juego al que me refiero y que difiere del
que plantea Geertz es el que he llamado como experimental, es un juego como un
experimento, a diferencia del juego como una metáfora, aunque este por supuesto
que es importante a la hora de presentar una etnografía experimental. Se
experimenta a la manera de los científicos, con unos objetivos trazados de
antemano, o de manera espontánea, sucede simplemente. La experimentalidad es
una práctica que trasciende la conciencia, es como aprendemos muchas cosas, y
nos desenvolvemos en la vida. El famoso ensayo y error, es una metáfora de la
experimentalidad. Cuando planteo el trabajo de campo a través de un juego se
espera siempre recorrer sobre estos dos sentidos de la experimentalidad, del
ser y el conocer, de esperar que el juego pase de la manera más natural posible
así tengamos objetivos trazados de antemano. Estos objetivos por supuesto son
oscuros en la medida que las personas que participan los desconocen en el
momento, un experimento sorpresa, o pueden ser claros cuando las personas
alcanzan a conectar de manera intuitiva el propósito del mismo.
jueves, 15 de febrero de 2018
Cortico pero sabroso
Respiro, encuentro la paz, y me siento deseoso, de empezar a escribir, algo que me guste, no se como hacerle, por donde cogerle, siempre he sido de escritura corta. Decía el abuelo Andrés Churay, “cortico pero sabroso”, cuando terminaba su invocación a los espiritu. Asi mismo los conjuros emanan llamados y materializaciones, sean cómico matemáticas o pachamámico ejecutivas. No importa la historia, se escribe en corto, no tiene principio, a veces no continúa, o casi siempre, pero si se le ve en su conjunto hace parte de una simbología recreada en los salones mismos del escuadron de la Revolucion de la Recocha, y en su reproducción trinan los mismísimos planetas de los destienientes que algún día visitamos, allí se abrió una vibración, que la siento por dentro, una apertura y tranquilidad a que la vida pase de manera chevere.
El cortico pero sabroso de Churay, es lo que se puede conocer en otros lenguajes Brahmánicos de las tierras mismas de Karnataka, como aquello que se actúa no con las destrezas de la conciencia, sino de la inconsciencia, arrastrando a cada particula muy lejos de su lugar, rumbo a las tierras de Pachamac , con las inmersiones en submundos de la espirituología alquimíca. Esa misma la digo, y es que la invoco para que laespitituología virtuosa proveniente de las huestes mismas de la India, haga de lo suyo, con la siempre certeza de disolver lo que impide conectar Anahata con Vishuda. Comunicar con el corazón. De Anahata con Ajna, para estar atento y sereno, entre Anahata y Savastana, para que lo que se diga sea un proceso genuino de búsqueda, una historia real, la redención del 33, de Anahata con Manipura, para que lo que se escriba tenga fuerza y proyección, llegue a otras personas y tenga efectos reales en la materialidad. De Anahata con Muladhara, para entregar y recibir la fuerza de la madre, de la que somos, lo que se comparte y une, en lo más primario de la naturaleza del ser. Todas estas conexiones suceden durante la invocación del Abuelo Churay, cortico pero sabroso.
Emitiendo un calorsiño y una sensacioncilla especial, de ponerle atención, quizá mucho de lo que bien se diga en cualquier idioma es bien decido, o como se diría bende-cido. Sale la gambeta y se empieza a vivir el dolor de escribir alguna letra, algo que cuando se siente es porque de verdad es hora de escribir, y eso es lo que pasa, que a pesar de que escribo documentos académicos aceptables, pretendo mas bien que sean historias bien narradas, algo tiene que estar pasando. Es contar lo que esta pasando. Integrar, es el lema, integrar es dejar que Anahata irradie a Vishuda y de allí baje a los nervios sucedáneos de todo el cuerpo, escribir tiene que ser como hacer yoga, no hay tiempo atrás ni futuro, sino solo presente, solo el aliento que da vida, el que permite que la historia de alguna manera u otra, siga sucediendo.
Antes de lanzarme a releer debo conectar mis chagras, para que lo que pase, y lo que salga ahora sea mas contado y menos darle vuelta a la enredadera de la academia conceptuológica, citar solo lo necesario.
lunes, 18 de diciembre de 2017
Conjuros de tesis
Como introducir el
trabajo que quiero hacer, veamos como esto puede agarrar sustancia, algo
certero, bien dicho, claro, que atrape, que no se vuelva una lectura de
recopilaciones bibliográficas, que no sea eso, soy el dueño de mi tesis y así
lo asumo. Quiero ser yo quien queda como escritor, no una cosa que no se sabe quién
habla, quien dice, es mi palabra, la que mambeo, la que he asentado, la que
estoy buscando, como se ha manejado, que es lo que busco. Quizá escribiendo
sobre el manejo territorial he llegado a una dimensión que siempre me ha
interesado, la de la chamanería, la de la magia, y soy un convencido que esa es
una dimensión presente en todo este trabajo, porque si sale y resulta es por el
soplo que trae, no por un ego que estuvo a punto de hacerme resbalar, que
escondió la palabra que traigo yo a decir. Entonces veamos cómo empezar,
déjenme inventar pues, ahí voy… la escuela de la alteridad, la del giro
ontológico dicen en palabras llanas que la realidad es un espacio de lucha, de
las representaciones que las construyen como verdad, si algo enseña esa
alteridad radical es que todo es respetable, pero eso es una suposición más
ética que teórica porque sabemos que los supuestos de verdad se asientan, se
viven y se aceptan como eso, como reales; entonces cuando hablaba de manejo
territorial indígena veía como todo ese traditional
ecological knowledge no es solo una forma de conocer como lo quieren hacer
ver los científicos que se maravillan con ello, sino es un portal dimensional
hacia formas de conocer suprasensibles que informan a quienes lo viven, por eso
actúan de una cierta forma, por eso hacen chagra asi, o asa, por eso cazan a
este y a ese no, no quiere decir que no observen, experimenten, prueben, se
equivoquen, sino que lo que quiero resaltar es que no es solo eso, pues si
fuera así no más pues entonces llamémoslo adaptación y concluimos todo lo que
hay que decir, no se puede saber más, no hay novedad en todo esto.
Afortunadamente, ese pensamiento, ese conocimiento es algo más complejo porque
tiene toda una dimensión chamánica de la realidad, una ontología si se quiere
decir, que ha sido borrada de la sociedad moderna, porque la ciencia, no puede
explicar lo que explica el pensamiento indígena cuando cuenta la historia de
Jitoma, o de Monayajurama, esas historias son ciencia, hablan de cosas
importantes, mi tesis no puede ser un vademécum maldito de leyes y decretos,
eso lo sabe todo el mundo lo ha hecho todo el mundo, debo desmarcarme de ahí si
quiero sobrevivir, si quiero la victoria.
Con este raskingball
que me acongoja, por la humedad de la selva, me desespero cuando veo mi
protocolo, que cosa tan asquerosa, lo paso a las llamas del infierno, lo
transmuto en algo vivo, esa materia muerta, ese enredo de palabras que no se
sabe para dónde van, que se esconden en una justificación estúpida del hacer
institucional, eso lo dejo atrás y abrazo mi nuevo yo, el que escribe hasta en
la tesis con personalidad, no mas eso que esta atrás, ahora hay que ponerle
ingenio, claridad, certeza, critica, y sobre todo conjuro, sea como sea debo
salir a flote y no dejarme ahogar en mis propias limitaciones que no son de
esto, de escribir, no son de analizar, ni de citar, ni de discutir, todo eso es
permitido pero debo ser yo quien lo hace, debo salvarme en estas aguas, sin
importar a donde llegue, vivo o muerto, será una mejor playa que de la que he
partido. Entonces volvamos a lo que me trae a colación, empezar mi tesis, quizá
el mejor ejercicio es olvidarme que es mi tesis, y simplemente devir lo que
debo decir.
Decía, los
conocimientos de los indígenas se volvieron atractivos para la política cuando
se vio en estos una potencial fuente de desarrollo, todo lo que saben acerca de
plantas, curas, usos, todo eso es algo muy atractivo para las políticas del
desarrollo que buscan articular esos conocimientos a las actividades de la
ciencia y la tecnología. Pero los conocimientos indígenas son atractivos
también porque les han permitido vivir sin acabar con los recursos naturales, han
demostrado usarlos respetando la capacidad regenerativa de los ecosistemas,
esto para la conservación es algo bastante sexi, pero uniendo los dos
anteriores, los conocimientos indígenas articulados a las políticas del
desarrollo y la conservación obtengo la fórmula mágica que prometió sacar a la
sociedad postindustrial del atolladero de la crisis ecológica: la
sostenibilidad.
Esta forma de pensar
sobre los conocimientos indígenas fue la que generó un volcamiento de las
instituciones internacionales, científicas, académicas, y de los gobiernos a
discutir un sistema de protección de los conocimientos tradicionales, las
razones sobran si se le suma además sus aportes a mitigar los efectos del
cambio climático. Pero estos conocimientos no vienen solos, ni es posible
consultarlos de la manera como se estudia la biología, la química, la física,
la literatura, estos conocimientos los han portado sociedades que los han transmitido
de manera oral, los portan grupos que se reconocen bajo identidades étnicas, y
que han tenido también una historia reciente de organización, como es el caso
de los pueblos indígenas en la Amazonía colombiana.
domingo, 5 de noviembre de 2017
De la Amazonia a la Alemania!
Lo siento venir, el cosquilleo en el cuerpo, las canciones
de Scorpions, y someday is now. Allanando el camino que no vemos hasta que lo
recorremos, con el pensamiento tranquilo y sin mucha excitación, así se viene,
así ruge, la llegada al país del Águila. Alemania, aquí vamos, con el permiso
de quien lo da, allá llegaremos, con Paulis y Tomás, a vivir una nueva fase de
la vida, una aventura que como toda aventura no se puede prever, y la sorpresa
será el pan de cada día, hasta el idioma, que no lo entiendo. Pero aquí vamos,
recordando a mi "estirpe" alemana, mis padres sociológicos, mi familia alemana,
las vergonzosas admiraciones del pasado. I can feel it, I am stronger, push it to the limit when the bleed get
ready.
Suelto el pecho, desato el corazón, no viene a la cabeza más
que ideas simples que no se quieren concretar, que es lo simple, que es la
idea, me pierdo en pensamientos que se enredan unos con otros, y ya no recuerdo
lo que dije, lo que pensé, lo que propuse, parece como si la vida solo pasara
sin que yo la moviera, pero si lo hago, allano el camino, alejo los obstáculos,
los salto, y si caigo me levanto, ese es el camino, esa es la actitud, desatar
las cosas del corazón y terminar las tareas con lujo de detalles, para que
queden bien, que aporten, y su palabra sea parte del conjuro que se cierne
sobre estas tierras, y el istmo que nos llevará hasta Alemania, donde los espíritus
de la selva me acompañaran a encontrar el camino que permita revertir una
adopción que me ha tomado como suyo, a la selva amazónica y sus gentes.
Cambiar de nombre
Mientras navego por las aguas del origen, por lugares estrechos y calientes, hechos para descansar, para el placer, mientras abro los sentidos a lo que realmente está pasando, escribo letras que digan cualquier cosa, tratando de hacer valioso el tiempo, escapando a las cosas que roban la libertad, a la voluntad hipersensible de seguir el color, de verlo una y otra vez, en estímulos que se pierden. Corro, no veo para atrás, nadie me persigue, veo hacia adelante y su sombra me estremece, es como la mía, se mueve cuando me muevo, pero lo hace diferente, no es una copia de mi cuerpo, mueve las piernas, los brazos, toma el cielo con sus manos y se quiere quedar con él. Dejo que me atrape el color de esta mañana, el calor que empieza a llegar, el amor que me trae pensar en Paulis y en Tomás, que más da, si cuando nada se quiere hacer, nada hay que hacer, o hacerlo todo, lo que es lo mismo, eso es interesante, pero no dejar que las horas se vayan sin pena ni gloria, aunque nada garantice que esto sea la pena ni la gloria. Veo a mi horizonte y hay unas cosas por hacer, organizar un viaje, arreglar un informe, transcribir horas y horas de las mismas cosas, hablar con uno, con el otro, porque estoy aquí, que hago en esta silla, si realmente me inspira mas esto que lo otro, será tiempo de tomar medidas, espichar el botón que dice expulsar, y salir disparado, de este lugar, de esta oficina, de esta conciencia, de estas convenciones, de lo que leo y soy en el vida, cambiar de cuerpo, llamarme de otra forma.
Micro historias que se cierran
Micro historias, pequeños reflejos y luces blancas que salen de las bocas, pasan los días, terminan las noches, llega el almuerzo y aun se siente como que lo que termina aun no ha concluido... y que la vida, como la historia, se cuenta antes que suceda. Vi una cara blanca sobre la figura de otro rostro, y vi que la vida no era conmigo y así mismo fui excluido, tuve que escapar y recorrí lugares donde poco o nada sucedía, antepuse la arrogancia y no recogí nada, tan solo unos recuerdos de historias que no fueron, de amores en silencio y recuerdos que no salen de la cabeza, así se cierra la micro historia, así son las puntadas de una lana que se estira, reparte y multiplica cuando baja de la torre. Recojo cada una de sus puntadas, deshago la bufanda y vuelvo al punto, al volador que me devuelve a la casa, al rizoma que con tanto cariño quedó sembrado en Cerca Viva, no sé qué pasará, si volveré un día, o me quede escribiendo textos tibios sin ningún compromiso, sin ningún miedo.
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