Entra y sale un vientesillo, por la fosa nasal derecha entra y sale por la izquierda, no es un pranayama, ni una kriya tampoco, es lo que siento cuando siento que tengo algo que decir. Resultase que en los últimos sucesos este el escribiente se ha visto fuertemente confrontado por la vida, como animal que soy he imaginado pelear, luchar, tyriturar a mis enemigos, como ser espiritual pienso que no vale la pena nada de eso, pero luego vuelvo y recuerdo que aquí estoy, en un cuerpo, en una cabeza, en una ropa que me define como animal humano. Que hacer entonces no se, recurro al vademécum de la ciencia y digo, el pilar medio estaría bien, el de la misericordia y la severidad, el de la victoria y la gloria, el que llega al reino, y sale de kether. Pero esto es muy hermético y así lo entienda no me soluciona el problema de sentir esto que siento: la emputitis aguda, el carapachi de mi tío Lalo, esas ganas de…. En fin, no prosigo porque sé que esa no es mi chapa, que en el astral las cosas también logran incidencia en el plano material, y que las acciones a tomar ya han empezado y a su debido tiempo la reflexión llegará al lugar del impensado, a donde no sabía que estaba esa solución. Será como una sorpresa, como un anuncio que se prende en el visor del carro de atrás, allá donde quedan los recuerdos, los flashbacks que nos devuelven a la prisión de la memoria, de la cual me libero todos los días, porque si se trata de recordar, que sea solo para liberar.
martes, 30 de abril de 2019
A no vacilar
Limpiar la energía de pronto, porque no darse a la tarea de darle lucidez a lo que solo se le ve opaques, a dejar de temer y hacer lo que hay que hacer, a no vacilar y tomar la decisión como verdaderos guerreros de la luz, haciendo todo eso anteriormente que quedo escrito en los cuadernos de las Australasias, texto que está siendo estudiado para ser canonizado, declarado manifiesto de santidad. Vueltas que suceden de repente, y ponen la pita a jalar hacia otro instante ¡Así es mi querido Watson!
A la hora de los brujos
Pestañeo, todo esta oscuro, al lado el vecino hace ruido, son las 2:30 am. Como sin querer que lo noten, el sueño se va, y quedo en medio de una habitación, con las lámparas prendidas, con el fuego acompañando. La hora de los brujos, de pararse de la cama y sentir lo que la luz, el día, el calor, los ruidos, los gritos de los niños no dejan sentir. El silencio, las cercanías, los cambios de presión en el cuerpo cuando está cerca, mis pensamientos, como siempre. Te asomaste a mi hombro esta mañana, jalas de mi espíritu y te lo quieres llevar, no te dejo, por eso decido bailar, mover el cuerpo para que tu alma perdida sepa que yo estoy de fiesta, alegre, y a quien sonríe no lo atrapas. ¿Escribir? Buena idea. ¿Qué más voy a hacer?
Un método, un hacer, comunicar, materializar algo, eso es lo interesante, tal como lo dijo Harold. El arte, las escenas, la representación, el juego, el teatro, las matemáticas y la estadística son parte de este método. El propio es encontrar los motores creativos, hacer el juego, como las regletas, pero con el cuerpo. Trenificar brazos, encadenar articulaciones, enganchar piernas, brazos, así se descubre la geometría del círculo, del cuadrado, el triángulo, el cuadrilátero, la elipse, ver el movimiento, descomponerlo en formas abstractas. Se trata de averiguar cómo funciona el mundo, como se ve a través de la tuerca mientras gira alrededor del tornillo, en el humo que sale del aliento, en la canción que más gusta, en el giro y trayectoria del frisby. En todo hay arrastre y empuje, hay quinésica, desequilibrio de las fuerzas, transformación… ¿hasta dónde? Hasta que la simplificación no sea tan abstracta, sin ningún ancla en la realidad. La abstracción también es realidad, dice Lecoq. La exploración recochológica por si sola no tiene sentido, es una evasión de la realidad. Condensar la energía para que algo suceda.
Por donde va esto
Todo lo que necesito es lo que se, que está lloviendo, que no se si así nos vamos a Puerto Nuevo, pero al menos mañana espero estar allá. La oportunidad de renacer, de creer, de moldear el barro y pintar la película que vamos a ver. Te veo Putumayo, las aguas negras y sus bufeos, te encuentro nuevamente, reconocemos historias, de cuando te visite en la mitad del río, para mover la hélice que atrapó a Oswaldo aquella vez. No pisar sino saber escuchar, no ir con las piedras en la mano sino hacerse llamar, conquistar, en el buen sentido de la palabra. Mucha palabra se dijo, alientos y esperanzas de un futuro mejor, quizá imaginamos cosas diferentes, pero ese futuro no lo era realmente, sino solo el presente, por eso te abandono futuro, reconozco el pasado y aprendo de mis errores, antes de estar ahí, antes de empezar a narrar por donde va esta película. Son días de cambios, de vernos, de reconocernos y decirnos, esto o lo otro, lo bonito o lo feo, todo sirve, todo es palabra, así rechine a los oídos.
Jolgorio del cuento
Respirar
tranquilo, darme cuenta que la historia que escribo es la que sale de este
mismo escribiente, que no pudiendo ser otra sino la misma, puede desgastarse en
vericuetos sin destino, pero lo cierto es que son la mismísima dirección de la
Luz que hay en uno. La linterna pa’ donde apunta alumbra ¿quién puede desviar
el calor del sol? Soy la Luz que alumbro mi oscuridad, Yo soy abundancia, Yo
soy amor, me lo digo porque me las creo, porque así es y así mismo es el
destino. Bendiciones y protección sobre mi familia, sobre Tomás y Paulis, mi
espíritu los acompaña, y están en mis pensamientos todo el tiempo, ya ha sido
un mes desde que nos vimos, con la ayuda Divina, estaremos viéndonos pronto,
aunque el destino es tuyo Dios y solo tú sabes cuándo es que viene el Game
Over.
Por lo pronto, más
vale escribir con ahínco, sin esas distracciones chiquitas que se asoman al
cerebro y lo distraen, cuando además no se ha concluido la idea que se está
tratando de insertar, no sé qué pasa, como paradas intermitentes, como un
semáforo que titila diciendo “pare, pero siga”. Pueden ser los saltos de nivel
de los cuales necesitaba para lograr una verdadera escritura de recochología, género
que en su madurez se vio altamente narrativo y poético, además de su
inconfundible estructura de parecencias. Lo anterior, porque resultase que en
esas cosas de la vida nos vimos nuevamente en los fluidos del cuento,
acordándonos que podemos decir sin temor, que debemos decir la verdad. Una
terapia de escritura así lo sentí yo, el jolgorio del cuento es una explosión
de sin sentidos.
lunes, 7 de enero de 2019
La última frontera
Aunque el tiempo que pasó entre la conquista del caribe, las costas, montañas y selvas de la Amazonia fue de casi tres siglos, los gérmenes, virus y bacterias que traían los visitantes viajaron mas rápido que ellos, matando a los indígenas a medida que estos se acercaban. Si esta primera y silenciosa muerte por enfermedades no hubiera sucedido, las densidades de población de la Amazonia hubiesen permanecido como se sabe que lo estuvieron durante los largos meses que pasó la misión de Orellana por el Amazonas, y que se documenta en muchos estudios históricos y genéticos.
Este proceso fue mas intenso en el caribe, y en las costas, luego subieron a las montañas, hasta que le llegó el turno a las etnias que habitaban la Amazonia, quienes primero recibieron a misioneros y naturalistas, caucheros, militares, tigrilleros, madereros, narcos y las burocracias y aparatos de control del estado. La selva es la ultima frontera, por ello la memoria indígena en la Amazonia esta mucho mas viva que en cualquier otro lado del continente, y no es exagerar, si tenemos en cuenta que aún hay pueblos en aislamiento, como los Yuri-Passé, que se resisten a participar de la “fiesta”.
Disertaciones de la vida en Tarapacá.
Hace unos cinco o cuatro años viene andando la nocturna, como se le conoce al bachillerato que se cursa en Tarapacá en horas de la noche, con una serie de módulos diseñados de tal modo que hacen del bachillerato una aventura no tan larga, pero sustanciosa. Me di cuenta en los inicios que señoras como Adalguiza, Trinidad, Doña Lola, Verónica, asistieron a clases, todas son entre los 50 y 70.
Cuenta Jonatan que cuando su tía entró a estudiar a él le pareció extraño, pues en su cabeza no se había borrado el día que decidió no volver al colegio e irse a trabajar en madera. Vivió en el monte un año, conoció la plata a la edad de 14 años. Cuando cayó el negocio de la madera Jonatan, quien no quería ser una carga para su mama, evaluó las opciones que tenía a su alcance: la minería? La coca? No, prefirió unirse a ASOAINTAM.
Dice que asi empezó a aprender, en los espacios que se abrían entre los mambeadores, con la asociación y las entidades del Estado. Hizo el diplomado de Amazonia Viva que promovió Victoria, cuando le dieron el diploma, quizá se le pasó por la cabeza que había pasado de quinto de primaria a ser un graduado en liderazgo indígena. Y que seguramente ya era hora de volver al colegio, a quinto de primaria. “Hagale... que usted lo que esta es joven, míreme a mi toda arrugada y me voy a graduar" -decretó su tía. Entonces se fue a estudiar y en tres años terminó, fue el mejor alumno, con el mayor puntaje en el "Icfes" (Saber, ahora).
Me cuenta Jonatan que hay dos clases de alumnos, los que sienten vergüenza a la hora de comunicarse a un público y los que no, los primeros son los vistosos, de los otros no se sabe nada. Y dice que ese es el problema de Tarapacá, porque es lo mismo que se observa en las reuniones, las personas temen hablar, pero no por sus ideas sino por cosas tan infantiles como el miedo a la burla, o a estar haciendo algo mal. Esto es psicológico, dijo hoy en la partida de ajedrez.
Pero también resulta, que en el espacio cultural de Tarapacá también son escazas las alternativas de desaburrimiento para los jóvenes, que hagan otra cosa diferente a estar por ahí, sin hacer nada. No todos tienen las mismas habilidades para el discurso, otros seguramente son hábiles rapiando, otros dibujando, actuando, bailando, o cualquier otra exploración del lenguaje. La vida política, asi como la vemos es terriblemente aburrida, todo lo que pasa, pasa de la misma forma, es un escenario montado, que acepta todas las piruetas del discurso, pero no de los lenguajes, por eso me vuelco hacia la expresión estética, al mensaje sutil y contundente que el arte y el juego pueden ofrecer.
Quizá esa transformación que necesita este pueblo pasa por ahí, en la posibilidad de expresarse y ser si mismo, en no temer por lo que se piensa, en atreverse a proponer algo diferente. Eso ya lo había escrito hace años en este mismo lugar, las opciones para que la gente se divierta son cerveza, cachasa….la discoteca, la música a todo volumen, y a lo sumo, el pool. Las fiestas tradicionales son muy raras.
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