Cuesta creerlo, pero así es: el escribiente vive en la contradicción más pura, lo que hace que el camino sea altamente interesante y sorprendente. Trato de encontrar mi lugar en los proyectos en los que participo, pero a veces me cuesta verlo. Cuando los pagos se demoran, no trabajo con la misma intensidad. ¿Por qué desconfío? Las cosas tienen que salir, por supuesto, si se ha hablado de ello y si todo esto es serio, también con el escribiente, a quien no le vendrían mal los millones que entraran en las arcas familiares. Me cuestan muchas cosas: tener paciencia, entrar en acción, tomar la iniciativa, liderar... En cambio, se me da bien ser paciente, sabio, tranquilo y activo a la vez. La vida que vivo es mi experiencia y la valoro; pido la mayor pertinencia en mi acción: que todos estos proyectos de sistemas de información prosperen para bien de los territorios indígenas. Para ello, debo inclinarme más hacia la práctica de la investigación performativa, ser más firme con esto, lo que me ayudará a no ser presa de nadie. Debo ser preciso en mis palabras, sorprendente y gracioso, serio y analítico, resuelto y abierto. Con el tiempo, pido que las metodologías performativas me guíen, pues es lo que siento y lo voy a hacer. Lo otro tendrá que llegar a no ser tan importante, aunque no signifique que no lo sea ni que no pueda aportar algo. Trato de ordenar mi pensamiento para ver por dónde coge los caminos de este gracioso, interesante y ejemplificador vídeo.
domingo, 9 de noviembre de 2025
Poema del indicador
Sin más me presento
yo soy un indicador
me dedico a mesurar,
a valorar y evaluar,
puedo ser cuantitativo
puedo ser cualitativo
siempre estructurado
y debidamente formulado.
Algunos me critican por medir
otros me acusan de reducir
y hasta me dicen que soy
instrumento de burocratización,
obsesión del homo sapiens
patrimonio del chicharrón.
Imagine lo que quiera,
que indico yo, el indicador;
la acción racional,
o las condiciones de probabilidad
puede ser que ahí si aplique
mi función de indicador.
viernes, 7 de noviembre de 2025
Shejina
De ves en cuando sucede, debe ser el karma que busca purificarse y encontrar su dharma. La respiración se detiene y el estomago guarda la intención, la esparce hacia abajo y hacia arriba, trayendo la serenidad y el llamado de cuidado. Poco a poco el pecho se ahincha y crea un calor en el corazón. Se irradia a ese lugar que lucha por algo que no sabe que es.
Es el fuego del corazón que quema o enfría segun su palabra. Se mira la vida con retrospectiva y se cuestionan los caminos, como elevar los ojos al cielo, encontrar un camino mas sabio y bello. El fuego ha encontrado el camino y enciende la certeza. Decido lo que se. Puedo traer mas bien, dejo atrás lo que me pesa, aprendo de ello, agradezco, lo suelto.
Son los versos que acompañan las campañas que he tenido que hacer en la ciudad de Bogotá. Llegó noviembre y el trabajo arrecia, no soy de los que dejo las cosas y me desentiendo sino de los que cumplo, a mi, a Dios y a los otres. Timoneo la lancha y decido con los astros que traigan shejina, revela el sonido del ave, trae el trueno de la selva.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
Lo importante de la música de platillo
A veces no sé si estoy haciendo bien o mal. Por momentos, fantaseo con extraños sentimientos de pertenencia y sentido de lo importante. Por otros, pienso que todo es una ficción nada más y que esto es solo para distraer y perder el tiempo. Posiciones irreconciliables, lo que da el argumento de su falacidad. ¿Qué diría el poeta Harolin en este momento? Citaría a "La ciencia de la lógica" de Hegel y al abuelo Teófilo, para demostrar quizá lo importante de la música de Platillo, o para chamanear esos momentos que se gestan en la MPC. Toda una contradicción para este, el escribiente, a quien ya le ha llegado la hora de quizá tomar los tornillos del destino y ajustarlos con rumbo a algo que resuene con su corazón...
martes, 21 de octubre de 2025
Casi pierdo los dientes
Semilla 7 (3.10 del 2007)
De esa ronda que se da por el pueblo, buscando lo que no se me ha perdido, por poco pierdo los dientes en un encuentro con unos ebrios aborígenes. Resulta que andaba por ahí, pensando en terminar las vacaciones de la papa, cuando unos cuatro de ellos me pidieron “la laita”, o sea, el encendedor. Les dije: Sorry, I don’t have a laita.
Reconocí entonces a varios de ellos. Uno había estado aquella noche tratando de conquistar a la chinita con canciones de Dimmu Borgir. Yo le dije: “¡I know you!”, y enseguida se paró y me dijo: Where are you from? Le respondí: “Colombia”, "I'm aboriginal". Luego me preguntó: Do you want to fight with me? Colocando su dorso desnudo y sus manos en posición de ataque. Le contesté: I don’t want,
Que llevó a a ese grupo de aborígenes a retarme? No lo sé, pero su posición temeraria hacia mí no me asustó, olía que estos adolescentes aborígenes eran nobles y que no me harían daño, supe que eran mansos, que estaban ebrios haciendo estupideces, eran adolescentes y jóvenes. Además, confiaba plenamente en la mano de hierro que había curtido colgando racimos de plátano en una granja en Tully, con Mohamed, mi compañero de trabajo, un paquistaní que un día me defendió de unos australianos que también querían darme en la jeta.
Nací y crecí en uno de los países más peligrosos del mundo. Fui presa de atracos y peleas callejeras, encañonado alguna vez por los paramilitares. Cómo temer a la fuerza bruta de unos pobres confundidos, a quienes solo la compasión devuelve lo que la historia les arrebató.
Todo eso sucedió porque me tomé dos tazas de sopa, una sopa con banano verde inspirada en sopas de las tierras de Colombia. Y para bajar tan delicioso manjar, salí a dar una vueltica, a encontrar —una vez más— lo que no se me había perdido.
lunes, 20 de octubre de 2025
El cuento escarba sobre su propio cuento
2007
Cuando el cuento escarba sobre sí mismo —decías—, en el reino de las Cucunubainas, es cuando el cuento realmente trae cuento. Escarbando en páginas anteriores se abre ante mi mente un caos de ideas venidas desde ángulos que oscilan entre cero y trescientos sesenta grados. El cuento empieza entonces a transformarse en espejo de su propio cuento.
Es posible encontrar un sinfín de fugas que hacen pensar que aquí no hay escribiente, sino más bien un “destiniente”: alguien que nunca puede fugarse de la idea de que todo es parte del mismo cuento. Por lo tanto, y en conclusión, no existe cuento que no incluya y sea incluido en otro cuento.
El cuento al que refiere el escribiente no es más que aquel que se menciona en tierras caribeñas colombianas, de donde surgió su mito más reciente: Cien años de soledad. Se refiere al suceso como algo más del cuento, y por lo tanto, le pertenece.
La vida, al fin y al cabo, no es más que una serie de cuentos que remiten al mismo cuento. Es la metáfora viviente que nos convoca a todos a vivir, desde el mismo relato, nuestro propio cuento.
Poema Rap
Tormenta 12 Luna Galactica 20 26.02.2010
¿Quién más puede hacerte creer que eres la más fea,
que el que te vende la crema para la belleza?
¿Quién más puede hacerte creer que el sol es tu enemigo,
que el que te ofrece la crema contra el sol?
¿Quién más quiere hacerte creer que no existe la esperanza,
que quienes venden promesas de salir de la pobreza?
¿Quién más puede hacerte creer lo que tú mismo te has creído,
y ahora arrepentido te das cuenta
que pobre nunca has sido?
Despierta y date cuenta:
todo se te ha dado,
estás vivo y eres hijo
de esto que te digo.
La vida no es riqueza,
la vida no es pobreza,
y aunque se sienta la aspereza,
hazte como la naturaleza.
Un mundo está muriendo,
uno nuevo está naciendo,
tú decides desde ya
cuál estás haciendo.
¿De qué nos sirve tanto libro?
¿A dónde van nuestras ideas?
Salir de la ignorancia no es saberlo,
es hacerlo
... transformarse con firmeza.