lunes, 7 de enero de 2019

Ahi si como quien dice...construir el conocimiento


¿Que puedo decir de los indicadores? que desde que empezó ese trabajo me invadió la duda de que pa que servía eso, que pa que gastar tiempo y dinero en cosas que tienen tan poco efecto en la vida de las personas, sin embargo lo acepté, porque para bien o para mal no tengo la verdad, y los indicadores se van a aplicar en la Amazonia, o mas bien se están aplicando. Lo que ha pasado hasta ahora es que como profesional me he nutrido mucho del tema, en lo teórico y en campo, con las organizaciones, capacitando, viendo los datos, jugando con ello, penetrando las estructuras matemáticas que tanto desvelan a los científicos, ¿como funcionan las cosas? Jugar a construir modelos matemáticos, con datos de la gente, tratando de calcar sus vidas en un algoritmo, puede ser provechoso para la auorganización de los indígenas. Se trata de una labor pedagógica que construye información. Quizá algún día deba metérmele a estudiar Agent Base Modelling, como para saber en carne propia que es programar un modelo. Pero que mamera. Y como eso ocupa mucho tiempo el modelo en computador no es lo que me interesa, sino me interesan son los modelos sociales, ¿a que me refiero con ello? Entrar en una dinámica de modelar lo social incluye actuarlo como un personaje de una historia, en la cual entras por un momento, ¿qué pasa? ¿Que haces? Entonces sale un juego y se pone en el centro del auditorio, un dispositivo diseñado para interactuar jugando, modelando. Y de esa manera saber ¿Cuantas veces voy al baño? o ¿Cuantas especies siembran en las comunidades de Uitiboc?, entre muchas otras. No me interesa meter a la gente en un modelo, me interesa es estimular el aprendizaje mutuo, mi interés en la teoría de los modelos de simulación social no son los modelos de computador, esta es solo una herramienta que invita a jugar, a jugar seriamente, a pensar en algo, ahí si, como quien dice: construir el conocimiento.

lunes, 29 de octubre de 2018

Ciudad de la Luna


Una cajita de recuerdos se abre, su tapa es una melodía y los recuerdos son letras que se cantan. Quien estaba adentro no sabía, una voz siempre me dijo que no era yo, y así mismo lo asumí, me perdí en el destino de mi soledad. Pero la caja es musical, y cuando suena habla el lenguaje que no entiende la mente, hace vibrar una parte que dice y repite, si era yo el que estaba ahí. Leí, entendí, traduje cada palabra y si me vi, en la Ciudad de la Luna volando cometas y globos, en el árbol que tenía para subir cada vez que quería perderme en sensaciones que estrujaban a mi corazón. La amnesia, la defensa de quienes prefieren empezar su historia sin historia, enfrentar el día a día, simulando el olvido del pasado. Pero es imposible, porque jugábamos con pistolas en la Ciudad de la Luna, montábamos en bicicletas y nada podía detenernos, porque no imaginar y enviar una estrella, a un universo del cual no salí pero no volví a ver, yo sé que estoy ahí, y lo puedo sentir, quizá por ello aclamo por una segunda oportunidad en la Ciudad de la Luna.

Yo Soy


No pudiéndose quedar el considere sin cantar las cosas buenas que suceden, después de ver un pedazo de un documental que me estremeció las tripas. Hace unos segundos vi pedazos de un documental que me pareció interesante por unos minutos, pero pronto me di cuenta que no estaba preparado para verlo, que no era lo que mis ojos quieren reflejar, sino las visiones de la luz y el amor, y lo que pasa en un lugar donde lo que se percibe es dolor y desesperanza es muy difícil de querer seguir viendo. Los ojos merecen mejores imágenes, yo merezco mejores pensamientos, yo soy la luz, la abundancia, yo soy el camino, la verdad y la vida, yo soy, eso me enseño Armando en el último viaje a Puerto Nariño. 

Es el cuento, ir derecho al oficio pertinente que se hace con amor, sin irse por otros lados. Hacer la tarea, rendir honor al amor, a la belleza, la poesía y la buena obra, esa que se sabe que viene, la que no tiene que bajar la mirada a ver el teclado que eminentemente le toca ver, hacer el tipeo consciente a mi mente, aceptarlo como es y simplemente decir lo que se ha de decir, escribirlo con honestidad, con las limitaciones que tenga, aceptar, de eso se trata improvisar. O como más lo voy a lograr sino es reconociendo que en la concentración esta la puerta a la realización. De lo contrario es carreta. Para eso es importante tener en cuenta, que no es una tarea fácil , por lo tanto hay que trabajar y hacer esfuerzos, hay que gozarlo, hay que hacerlo libre de tinsillos.

El vuelo del lagarto, el que despega a las lejanías


Se fue y se comprobó, re reafirmaron los mitos y los peores estereotipos de la imaginación sociológica barata, la del “allá todo es una chimba, y acá una mierda”. Es duro de enfrentar esto, sobre todo si se comparten aspiraciones sea por contagio o por lo que sea. Berlín fue una chimba, nada más que decir. Los parques en los que jugaba Tomasito eran un monumento a lo bien hecho, pese al vandalismo que también azota a esta urbe. Los tubos en su lugar, las maderas bien curadas y sosteniendo telarañas que se cruzan como en un bosque con jardineras salvajes alrededor, de donde salen patos y liebres. El trampolín en acero inoxidable y en perfecto estado del parque de la Forckstrasse en Wilmersdorf. Nada que hacer. Seré hincha de todos los equipos latinoamericanos en un mundial pero lo que se vive en una sociedad que cuida de lo común es algo increíble. Y eso casi no pasa en Latinoamérica. Nuestras ciudades son un monumento al desorden, los parques están oxidados y la rueda rueda de pan y canela amenaza con salirse de su eje. Eso por hablar solo de los parques, porque no terminaría de escribir nunca porque vivir en Berlín es más sano que vivir en cualquier otra ciudad Latinoamericana como Lima, Buenos Aires, Río, Sao Paulo…y por supuesto Bogotá. La urbanización sin saber pa donde se va. Todo es muy bonito en Berlín. Definitivamente el desarrollo es algo que es inventado por los europeos, tienen esa razón, allá se ve claritico. Ser Alemán significa rentar en tiempo presente el valor del trabajo de su constelación genética, los alemanes de antes tributan a los de ahora, es el perfecto paso de la riqueza. El trabajo de los Latinoamericanos en cambio poco se queda, es más disperso, menos cohesionado, sociedades que no se encuentran, que se roban a si mismas.

La constelación es biológica

La constelación es biológica, y la primera constelación es la familia, claro que si, es donde se juegan los pedacitos de ADN para unirse de diferentes formas y crear seres únicos en el universo, los ratones tuvieron sus progenitores que a la vez fueron progenitados por otros roedores, la ascendencia, y lo que sea… en algo la ciencia y la religión se pueden poner de acuerdo es que todos venimos y vamos pal mismo lado, el viaje es realmente de todos. La familia originaria, los gametos que arrancaron la osmositosis del fitoplantros, toda una loza de corales que emergieron tras un erupto de la Pacha Mama, como por decirlo así. 

Es en las constelaciones a las cuales estamos atados donde se juegan los genes, se revuelven, se reorganizan, se rompen, recomponen y olvidan. Es una cosa difícil de imaginar por que no contamos con lo que nos permite verlo y entenderlo de adeveras, sin timaderas. Pero lo cierto es que en este arte de la creación de mundos son muchas las pinceladas que pudieran estimular nuestras vidas de manera positiva con los otros seres, diferentes biológicamente, pero, aun así, juntos, compartiendo el misterio de la vida. La idea de ser uno, de reconocerse como un todo, una dialéctica de esas que enseñaban en las finas aulas del departamento de sociología. 


Es poesía, hasta el fin se puede narrar con poesía, porque así es que se trazan los puntos de vector, las trazas de las dubis que no se intersectan con otras, las reglas del parqués, los mundos que se crean cuando poseemos unas cualidades que no reconocemos en los otros seres, como esto que estamos haciendo, leyendo, y yo escribiendo, mal por supuesto. Nuestra constelación biológica, o micro-macro constelacionismo, todo ese video, toda esa rima que se puede hacer parafraseando la objetividad científica, con acostumbrada frialdad.

sábado, 2 de junio de 2018

La Bundembsrstag


Como en cosa graciososo se sucedió la aventura del registro en la ciudad de Berlín, llegué muy temprano, tempranísimo, me senté en la sala de espera.  Escuché idiomas del mundo, griegos, chinos, eslovenos, rusos, y un solo latino, yo. Creo que me toco la oficina de inmigración compuesta por el hueso duro de roer del nacionalismo alemán, la burocracia implacable que no habla sino ladra, no se porque lo presentí de ese modo, que asi iba a ser, como un regaño de Nataly, un vaciadon de Genoveva o la señora Laura, y hasta del mono. No se alemán y llegué a Alemania, no tengo porque saber Alemán para ser tratado bien, viví la intransigencia por no ser un Goethe, un Jung, un Freud o un Marx, este insignificante bicho tropical tiene que adaptarse a nuestras formas. Al alemán.

Apareció mi turno el 115668 de las 2: 10 pm, me fui hasta la oficina, Platz 1, me quede afuera en la puerta leyendo un letrero que no entendía,  tomé el tiempo de traducirlo en  google translator, no entraba, una persona paso al lado, y entro a la oficina primero , salió el hombre y entre. La señora me dijo que fuera a información, en alemán y le entendí, aunque asentí en el idioma inglaterrano para confirmar que lo que había entendido en germano, entendido desde mi germanoanglotarapaqueño. En fin, salí corriendo a la oficina de información y pregunté a un jovenzuelo que no sabía porque me habían mandado para allá, “no pues yo tampoco” me respondió, en manchesteriano, el hombresillo de filamentos amarillos y facciones finas, se dirigía a mi persona con frialdad y sarcasmo. El jovenzuelo asintió a ponerme nuevamente en la pantalla, resolviéndome la situación con mucha eficiencia.

Pero el cometido aún no estaba cumplido, registrarme en la ciudad de Berlín como un ciudadano honorable que viene en la conexión del mismo Humboldt, si señores, de repente una novela venecopanameña, por sus pasiones y formas de contar, se sintió en el aire. Apareció mi numero en la pantalla en la puerta 20, corrí como una gacela y no deje que nada se cruzara entre mi determinación de ser un berlines, de llegar a ese escritorio y salir exitoso de mi misión, pero así como sucedía cuando se iba a hablar con mesié, nataly, o alguno de ellos, salí regañado, porque algo no hice bien. Sentí coraje, yo no entendía y la señora se me plantaba que no me iba a hablar en inglés, no translation dijo, dejándome en un vacío y unas miradas entrecruzadas del uno con el otro, como a ver quién sede primero, yo lo hubiera hecho pero  tenía como aprender alemán en ese instante.

Salí ardido con el centro de mi chakra manipura ardiendo en chispas, estallándose en las lejanías de mulabanda, pues lo que estaba en juego no era nada mas ni nada menos, que quienes se sienten llamados a defender los valores de la sociedad teutona, respetable, por supuesto, pero cruel lo sentí conmigo mismo, tan cruel que no tengo chance de verlo mas que como una enseñanza y una de esas cosas que aplica el swing al destineo sistemático.

En medio del partido, su asistente, una joven de pelos amarillos muy bonita se acercó y le puso dulzura a la cuestión y me habló en inglés, sin embargo se le veía también fría y de mirada cortante, como siguiendo la enseñanza del lugar al cual había llegado. Me despedí con un sentido sorry, y una bajada de esas que solo pueden ser enseñanzas profundas. Salí con un formato más que llenar y el sentimiento del “me tocó habilitar”, en “enero”, con la moral en el piso rumbo al piso de más abajo, únicamente interrumpida por una de esas friteras llamadas los exámenes de matemáticas del Refous los cuales vivi como una introducción a los hongos que me comí después de salir de ahí.

Los regaños de mesié me dolían, pero me servían, no tengo mas remedio que aplicar esa misma fórmula a la burocroseñora que me atendió hoy en la Bundembsrstag. Serán tiempos para que el aspirante a berlinés rompa el cascarón de calor que lo protege, su casa, donde reposan los sueños, los sentimientos, los anhelos, lo que nos lleva a vivir la vida y a disfrutarla. Gracias doña, gracias, sano el regañito y le doy su propia tonalidad, perdono y dejo pasar lo molesto y me quedo únicamente con los que es modesto, este lugar nos ha traído, hay que dejarlo hacer osmosis con el propio aro y burbuja de las atracciones.

El investigador


Busca, rebusca, encuentra, cree, fracasa, cree que no fracasa, pero fracasa, vuelve a buscar, a preguntarse, mira cada cosa, que forma tiene, cuantos pétalos le salen, que forma hacen, cuantos son, investiga la alquimia, la magia, y la teoría, siempre para terminar de forma alocochonada,  con movimientos borrachosos, donde todo cae, y llama el piso, la gravedad es tal que el centro no se encuentra, pues el núcleo se desplaza como un imán arrastrando un metal por una superficie donde lo atrapa, algo lo mueve por debajo, una meditación que no concentra, alguien que busca… eso me dijo Darinka, un investigador, por ahí lo encuentro y eso es lo que yo quería saber.