martes, 24 de marzo de 2026

Camino

(2011)

 A veces me imagino decidiendo un camino y viendo el otro; siento un terror adentro, que mi mente empieza a imaginar que el camino es único y está predestinado, que la manipulación es real y que no hay escapatoria, que todo está echado y solo queda esperar el fin. Pero afortunadamente no es así, porque escoger un camino no es cerrar el camino, sino abrirlo; las posibilidades siempre son infinitas y se pueden recorrer en diferentes cuerpos, en diferentes naves que, con un mismo propósito, abordan a la tripulación adecuada para cumplir con las misiones específicas que tiene el viaje. Así, ese terror que sentía cuando pensaba en que escoger lo uno era renunciar a lo otro desaparece, pues el corazón quiere todo y es capaz de todo, mientras no se confunda con ambición, mientras no se desdibuje en una búsqueda de la vanidad y el reconocimiento, entonces todo es posible. Las historias las escogemos para nosotros; el camino es la predestinación de la voluntad, no es el capricho de una invención.

Los Mozzarella en Cartagena

 (2011)

Cuando se siente decir quién es el que dice, se revuelven los personajes y las voces de la conciencia, pero un suspirillo lo devuelve todo; entra viento nuevo y sale lo que ya no sirve. Entonces se renueva la energía y el tiempo lo escribe nuevamente; se ve el camino integrado, solo falta recorrerlo, creer en el cuento, vivirlo desde adentro, ir a la acción y no dejar que la nostalgia lo invada. Ahí, como el guerrero, en el frente de la propia batalla, donde no hay miedo y el valor se sostiene, se deja soltar el aire para comenzar el acto. Un poco de canción no le vendría mal a esta creación, de sorpresa y precisión; la imprecisión también es perfección. No hay una receta; cada momento es único e irrepetible; no hay una fórmula que diga cómo se hace o no se deba hacer, solo es ir al ruedo y divertirse de lo lindo, pues si el divertidor no se divierte, la diversión nunca es completa.

Hoy empieza la gira oficial por Cartagena, donde Los Mozzarella pondrán lo mejor de su corazón y de toda su creación; la brindarán como un regalo que viene de lo alto y aterriza en lo bajo para volver a lo alto, pero ahora recargado de buena gracia y vibración. La reconexión por vía de lo cómico tan solo es amor y nada más que amor. No interesa la fama, no interesa querer ser los mejores, tan solo ser nosotros y hacerlo con paciencia; eso es un show de Los Mozzarella: una prueba de paciencia y de fe.

El hall de lo increíble

 (2011)

Estando siempre mucho lo atento a los vericuetos y saltos imprevistos del destino, resultase que de repente una nube de colores aterrizó en La Heroica; su complejidad era tal que no permitía correr a la velocidad del cerebro para entenderlo, sino a otro tiempo. Una vez los rayos luminosos de la comedia y el humor se hallan puesto en funcionamiento nuevamente, entendemos que estar haciéndolo en el astral sí es una forma de hacerlo, o si no que se lo pregunten a Isaac Newton, quien con tanta simpleza nos explicó eso de las fuerzas. Asimismo, en la estela estelar espectacularmente espectacular del salón pleno de la revolución de la recocha, una misión se siguió dibujando, pues nunca perdió su fuerza, tan solo cambió.

Y aquí estamos, en La Heroica, en Cartagena de Indias, tierra de famosos y de actitud desparpajada, lugar donde los ángeles destineológicos armaron de las suyas y ahora se posiciona como un punto muy importante en la trinidad de la historia de Los Mozzarella. La conexión red CARCUCUBtaetc (DIRECTO) ensambla su embrague dorado de luces de tiempos pasados, mientras algunas luces acompañan suavemente la escena; la música nunca deja de sonar y es el compás perfecto para dibujar el círculo de la diversión cómica, el freestyle y la buena música.

Cada momento es único y hay que aprovecharlo, hacerlo con el corazón y sin ambición, dejar que la manifestación sea el efecto mismo de las causas originales; un lugar donde hasta el mismísimo Chaplin conocía como la palma de su mano, papiro que contenía la brújula mágica de su vida. Viéndolo fijamente, se debe parecer a una mano que sostiene una flor; la debe cuidar, mimar,y  apreciar el color.

Qué bonito cuadro: espera hipnotizado que algo pase de repente y deje pasar a un siguiente video. La observación hermosa de la flor, sostenida por la delicada mano que no la deja caer, no satisface lo suficiente y, de repente, algo llega y hace que se caiga; en cámara lenta baja y se hace pedazos en el piso. Asimismo, en estas tonterías y en otras majaderías, volvamos al tema que nos concierne acá: el retorno de Los Mozzarella a la escena, a la tarima, a la gente. Como siempre, Los Mozzarella y sus espaditas de papel han venido con astucia a proponer otra clase de ritmos, movimientos y, en general, lograr una ruptura radical con las formas tradicionales de hacer arte, permitiéndolo ser apreciado como arte del más elaborado estilo. Parecerá un chiste, de hecho lo es, pero el chiste también tiene su puesto guardado en el hall de lo increíble.

Robo en la Calle 92 N 16- 50 Int. 5

(2011)

La revolución de la recocha, historia que en este momento se encuentra circulando, no solo se escribe en el arte más puro del guaimaronismo, sino también en el drama de la vida diaria, y como siendo esta una película heredera de las aventuras de Clint Eastwood, no está de más contar que al entrar al apartamento que ahora habito en la calle 92 N 16 50, me di cuenta de que estaba la puerta rota. Bueno, previamente mi hermano me había avisado, razón por la que llegué preparado para cerciorarme de las bondades cuando no se es presa de las cosas materiales de este mundo. Por eso mismo, el mensaje fue claro y se complementa con eso cuando entraron los ladrones a mi casa de Chía y cambiaron mi destino de teclista a payaso de Los Mozzarella. Pues eso mismo ahora se vivió en parte, pero con la diferencia de que no se llevaron nada, sino antes bien todo fue una burla a ese malvado espíritu que provoca la rapiña entre el género humano y no sé por qué carambas le provoca coger lo ajeno.

Y no siendo yo, ni mucho menos, un inocente de ese sentimiento de querer coger lo que no es mío, porque aunque arrepentido me encuentro, lo he hecho de adolescente, no me atrevería a catalogar a los individuos que visitaron mi casa de ladrones, aunque no se dieron cuenta de que el mejor plan era tomarse un tintico, en vista de que esta casa no atesora en la tierra sino en el cielo. Y sí, afortunadamente no se llevaron este computador, pues son estas letras que me gusta escribir lo que atesoro.

Los ladrones venían por algo valioso, pequeño, que no diera voleta y que estuviera encerrado en algo así como una caleta, caja fuerte que se esconde detrás del armario, o los pesitos pal viaje debajo de la cama; por algo estaban detrás, como si en las paredes de esta casa no se escondiera el mismo ladrillo que se esconde en las de ellos. Desde este conjuro escriturológico, recochológico, guaimaronológico y piadosológico mando un mensaje a ellos, diciéndoles que no se les juzga y que sabemos que no lo volverán a hacer. Tuvieron cuidado al mover porcelanas, sacaron un cajón de mi cuarto, dos del de mi mamá, y en el de mi papá sacaron cobijas, buscando insistentemente ese tesoro que se dibujaba en su cabeza, encegueciendo y dándole sentido a cada uno de sus minutos que estos caballeros de la corte suprema de chorología pasaron en estos aposentos, sin que ningún guardia viniera a aprehenderlos. Son graciosas las vicisitudes de la vida, porque por no tomarse un tintico se tomaron la molestia de dejar desordenado el apartamento, dibujando la fotografía de una escena del crimen digna de las películas de cine negro. Qué pensaría Alfred Hitchcock, James Bond o Eden Philipoots; cómo reaccionarían Los Magníficos, qué hubiera hecho McGyver; todas esas son importantes preguntas que me hago ahora, razón por la cual seguiré dándole a esto por medio del chateamiento con la Tía:

pablo de la cruz dice:
música de suspenso
presenta
bruja . ha dicho:
holaaa
pablo de la cruz dice:
la siguiente película
bruja . ha dicho:
hoy me acordé que no te di
el celular de piero
qué cagadaaa pablito....
dispénsame la vida
pablo de la cruz dice:
el sobri llega a su apartamento proveniente de Cucunubá
y encuentra
que la puerta ha sido ultrajada
oh
exclamé
qué pasó
me dije
bruja . ha dicho:
aguas guas
pablo de la cruz dice:
al parecer ladrones habían aprovechado el puente capitalino para hacerse un mercadito por el barrio
bruja . ha dicho:
aguas aguas
pablo de la cruz dice:

aguas, aguas
bruja . ha dicho:
no jodasss
pablo de la cruz dice:
entré al apartamento y lo habían revolcado todo
bruja . ha dicho:
noooooo
pablo de la cruz dice:
buscaron insistentemente todo lo de valor como si fueran piratas en el Caribe
bruja . ha dicho:
oye qué mallll
pablo de la cruz dice:
pero todo fue en vano
bruja . ha dicho:
¿y no se posee portero o algo similar?
pablo de la cruz dice:
porque los pobres caballeros miembros de la real academia de chorología
no encontraron ni un jopiño
Ja Ja Ja
pensó el sobri,
ni un tintico se tomaron
bruja . ha dicho:
óyeme qué mierdiña
pablo de la cruz dice:
me parece gracioso que unos señores entren a un apartamento y nada les sirva
bruja . ha dicho:
imagínate la rabia que les dio
entrar y no encontrar nada pa robar
pablo de la cruz dice:
me imagino
bruja . ha dicho:
yo me habría echado un motoso
una vez entrados en gastos
pablo de la cruz dice:
si yo hubiera estado los invito a un tintico y a un porrito
bruja . ha dicho:
pero sabían que el apto estaba vacío
pablo de la cruz dice:
de la pena que me dio que no hayan encontrado nada
sisas
qué videíño
iñi
iño
bruja . ha dicho:
que sí que... de pura película
pablo de la cruz dice:
así jue
bruja . dice:
óyeme y no se posee portero?
¿o estaba de puente él también?
pablo de la cruz dice:
no
jajajja
bruja . dice:
eso que me cuentas me parece pura escena de Snatch
ahí sujetos buscando el diamante escondido
entre los cojines casi
pablo de la cruz dice:
obvio
miraron muy bien las paredes detrás de los closets
porque por lo general ahí está la caja fuerte
el tesoro escondido
bruja . dice:
¿y solo a tu apto se entraron?
¿o fue en varios aptos del edificio?
pablo de la cruz dice:
solo en el mío
bruja . dice:
no no no muy mal
qué tal que sea un sujeto que participó en Sábados Felices y ustedes le ganaron?
jeje
pablo de la cruz dice:
¿qué haría la tía si los encuentra?, me pregunté
bruja . dice:
y entró bravo a buscar la foto con la gorda Fabiola
pablo de la cruz dice:
jajajaja
llegué y llamé a Team America Alias Avocados Police
dijeron ya vamos
y se demoraron como una hora
bruja . dice:
¿y también están de puente?
pablo de la cruz dice:
yo creo que les daba miedo participar en una balacera
y prefieren llegar a ver qué se llevaron
más fácil para ellos
y sobre todo que puede salirles en los ladrones un Clint Eastwood

Les hubiera sido más cómodo tomarse un tintico y no molestarse en esculcar toda la casa, y por si estaban buscando, el café está en el mesón al lado de la estufa con la cafetera; no lo vamos a poner en los cajones del clóset. Hasta la policía vino a inspeccionar que no se robaran el único tesoro, que ni siquiera tengo en la casa: el staff de Los Mozzarella, Alí Babá, Garotiño, el bizcocho de baño, los Jo, las gafas, camisas y diferentes personalidades.

Ayer u hoy por la mañana entraron al apartamento, por la noche y sin avisar; saludos al caballero o caballeros, que como el mismísimo Chompiras y el Caquito, se vieron en una situación de recorcholis y de cacheteadita del Botija al Chompiras, los caquitos más famosos de la televisión. Y por lo pronto se les sigue narrando y asumiendo no parar, pues se perdería el efecto de la maniobra en contemplaciones sin propósito, dejando de lado el desentrañamiento del secreto del Robo del Siglo, ocurrido hoy en la calle 92 N 16 50 int 5, de donde hurtaron una botella de vino, pa’ pasar la amargura que puede suscitar estar haciendo lo que no debe.


Un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta

 (2011)

Bien de mañanita, mis compañeras y yo nos deleitábamos de la gramínea cuneiforme que le habíamos ganado a los abejorros que ahora viven en el achapo vecino; tomábamos un delicioso polen que Ignacio había encontrado en un ecosistema humano. Sofía se estaba bañando en el río cuando, de repente, dio la alerta de que un humano alto, flaco y con bigote venía caminando por el mismísimo río, más temprano de lo acostumbrado.

“Vamos al avispero”, le dijo Sofía a las demás, con una cautela tal de que el humano que se aproximase no escuchara nada; así, todos, estando medio alerta, siguieron con el desayuno, compartiendo y dicharacheando sobre las aventuras de Ignacio en el ecosistema humano, a donde al parecer se ha ennoviado con una avispa ya domesticada.

La mamá de Ignacio no gustaba de esos amoríos, pues según ella las avispas domésticas se creían de mejor familia, de tanto alimentarse de polen de floreros, olvidaban a qué especie realmente pertenecían. A Ignacio eso no le importaba y declamaba versos de amor por su ahora prometida Avisparosita:

Avisparosita
Que escuchas mis latidos,
Me pongo guapo y ahorita
Te caigo en estampido

En esas se la pasaban las avispas del avispero mientras el humano seguía caminando por la mitad del arroyo, sin suponer mayor problema a la vida amigable y apacible del Avispero la Lindosa. Pero Sofía vio el momento y lo cuenta cada vez que refiere esta historia: “en que este hombre vio a su izquierda y divisó un camino, entonces cambió el rumbo y, como anunciando cada uno de sus pasos, Sofía salió volando a avisar al avispero, que de seguro ese humano alto y despistado tomaría el viejo camino sin regreso y su testa chocaría”.

Todo sucedió con tal suspenso que no saben en qué momento el desayuno de esa mañana casi se vuelve una tragedia, porque este estúpido hombre, no siendo conforme con no encontrar salida hacia el otro lado y sin siquiera intentarlo, se devolvió, y ahí fue cuando su cabeza rozó con la rama de la cual se sostenía el Avispero la Lindosa, haciendo caer a muchas justo a su cabeza; una cayó en su boca y la otra en el brazo.

Este desventurado comenzó a moverse como si hubiera sido nuestra culpa, lo que ocasionó que se soltara el aguijón; ay juelita, ahí sí fue peor, pues corrió hacia el río y empezó a pegarse con la camiseta buscando a unas que seguían engarzadas en su melena. No siéndole suficiente con el latigazo, se fue para el agua y se sumergió en ella, restregándose tanto que por fin soltó a Gina, Marcela y Sabrina, que habían pasado de un delicioso desayuno de polen a un pesadillesco acontecimiento de aguas y golpes.

Inmediatamente, el humano se fue por donde llegó, rápidamente y bastante adolorido. Las avispas quedaron aporreadas, aunque afortunadamente solo se reporta una víctima por causa del pastorejo que le pegó este hombre cuando tenía a Ferchis prendida de su cuerpo.

Siendo todo esto tan verídico, se los escribo y comunico, para que los humanos tengan constancia de que cuando dicen “uy, me picó una avispa”, es porque seguramente el humano se metió en la casa de las avispas; y así como la tal Avisparosita no puede quejarse si un día de estos cae por una de esas tales raquetas electrocutadoras, este guaimarón, flaco, alto y con bigote no tiene derecho a llorar, pues fue su despistadez la que lo llevó a que le hiciéramos una acupuntura de activación de sus canales energéticos, la cual a esta hora debe de estar disfrutando y arrepintiéndose de haber dado a Ferchis ese pastorejo que lo arrojó al agua.

El Avispero la Lindosa da constancia de la veracidad de estas letras y lo deja a consideración de todas las especies para que no vuelva a suceder ni a difamar de las avispas como lo hacen los humanos cada vez que una de nosotras le hace acupuntura en algún lado de su cuerpo. “Fíjense por dónde caminan, vuelan o nadan”, dependiendo de cómo es que se mueven: un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta.

¿Qué es escribir?

(2011) 

¿Qué es escribir?

¿Qué es escribir?, preguntaría el filósofo, mientras se relame un heladito o algo así; nos pone de primeras la pregunta sobre la cuestión de plasmar en un papel, o en una pantalla de computador, una energía que, como toda energía, es vida, es génesis y fin de sí misma, imagen divina de Dios. A la escritura se le puede ver de muchas formas; se habrá escrito mucho sobre ella y quizá esto es parte de ese bulto, que de seguro seguirá creciendo mientras el hombre corre a aprender a usar sus virtudes, las cuales se estimulan de sobremanera cuando en la simpleza del pensamiento está la respuesta. No soy un escritor, pero escribo sin terminar, porque si algo he disfrutado de este arte desde que lo conozco es ser libre desde sí mismo, pues lo que se escribe es parte constitutiva y viva del cuento del que somos parte.

La escritura se hace consciente e inconscientemente; la conciencia no es el recuerdo o el intelecto, no es realmente ese proceso de crítica que se vanagloria en las universidades, ni la ciencia que estas instituciones predican, así que la siguiente buena noticia es que para escribir no se necesita más que saber las letras que le corresponden al abecedario y saberlas conjugar, o conjurar, como yo prefiero llamarlo en este cuento. Cuando escribimos surge una diversidad de conjuraciones; el ser se expresa, algo deja ahí que no se ha terminado de decir, y en eso el doctor Freud lo decía claritico, que obedece a una sensación de paso, a un peregrinaje, a un compromiso espiritual, pues estas son las vibraciones en los chakras.

Betty nos mostraba en la sala de su casa un libro de física que muestra el prisma, y nos dice que ahí está el orden de las energías y un punto de investigación muy emocionante para la ciencia. Me imagino ahora uno de esos manes que dibujan con sus chakras, un rayo de tonos de luz ascendentes; alguna vez pude ver el de Betty, que era violeta, y revoloteaban muchos colores; eso se logró cuando hicimos unos ejercicios de estimulación del tercer ojo. La energía violeta está en el chakra corona; el prisma ahí sigue su orden y genera puntos luminosos desde su corona hasta los genitales; sobre cada punto surge una luz, siguiendo la misma secuencia de tonalidades del arco iris, o sea, un prisma atravesando todo su cuerpo. Cada color es una vibración, tiene sus características; no es lo mismo la azul que la violeta; en esa variedad de colores, que son los mismos que los que se ven en el arco iris en cualquier parte del mundo, está la unidad y una esencia de nuestro espíritu; eso le muestra a uno Betty cuando hablamos en su casa; entonces, siendo un poco retórico en pos del hilo de esta charla, la escritura también contiene los colores del arco iris; podría irme con muchos pasajes para decirles lo que Cucunubainas resaltaba del evangelio de Juan.

Echémosle cabeza porque el apóstol Juan escribe en el principio lo siguiente:

“Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella existía al principio junto a Dios.
Todo existió por medio de ella,
y sin ella nada existió de cuanto existe”.

Cuando se escribe se marca un camino de vibraciones o maneras lingüísticas que son el objeto de estudio para académicos e intelectuales, dando cuenta de una especie de genética de las emociones desde una relación puramente cuántica. Otros podrían hablar que escribir es como observar el perfecto orden de las estrellas, el cual, así no entendamos a ciencia cierta, ahí está y es parte de nosotros, responsabilidad de nuestros pensamientos y deseos.

Lo bueno y lo malo están presentes en el hombre mismo; por supuesto, no deja de ser natural en el curso de sus cosas; hay que correr por algo como el mercado o a la cita, se asiste a matrimonios bajo distintos credos, hay un propósito y una fe, hay necesariamente un mensaje. El que escribe escapa, sí que sí, del mundo, de sí mismo, de los Power Ranger o de la razón; prefiere quizá sentir, vivir y disfrutar como un mismísimo regalo de la creación y, como parte de esta, le ha sido otorgado un don: escribir.

¿Cuál será el mensaje que vamos a pensar cuando nos disponemos a digitar las palabras de nuestros dedos? Un montón de puntos de información empiezan a caer tras el arrastre del papel, que con un lápiz construye el dibujo del camino y la realidad que se nos presenta. Es lo divino, es Dios quien está en control. A veces no es fácil aceptar que lo que está al frente es fiel reflejo de nuestro interior y, en el florecimiento de sus componentes, puede estar la posibilidad de un mundo mejor para todos. Se puede incluso hablar con lo que uno escribe y debatirse a sí mismo: por ejemplo, a mí no me gusta esa forma de pontificar con las cosas hasta tal punto que se produzca la afectación, y el guaimarón que en este momento se encuentra tipeándoles letras se excusa con usted, apreciado leyente, quien seguramente merece estar al lado de los grandes como Don Quijote y Sancho Panza.

La humildad de la palabra es lo más importante, más que las maravillas de las ideas; una palabra es un pensamiento concreto, es una actividad; se usa como grabación e interpretación del mundo que se habita, la materia prima de manes que, como Bourdieu, agota en todos sus análisis, y que escribió muchos libros y muchos artículos de cada actividad o fenómeno social que veía: ver televisión, comprar, caminar, respirar, oler, jugar, casarse, y yo no sé cuántas más frituras habrá estudiado don Bourdieu. Pero siendo eso no más que un ejemplo de lo que les vengo a decir, déjenme seguir, con su permiso.

La escritura conjura, eso lo dije en el anterior texto, lo hace; su acto posee el dispositivo numérico de la radiancia solar para ser conciencia y transformación. El fuego, el aire, el agua, la tierra son elementos genéticos de la materia, y el éter, un principio sencillo sobre el cual se esconde la naturaleza; qué es la naturaleza, qué es el ser humano, qué es un animal, una piedra, un árbol, la alimentación, la reproducción, la organización, la investigación, qué es todo eso; no es, afortunadamente, el tema de esta clase magistral que la hago ahora mismo como investigador invitado en la Nimbin University of Australia.

Escribir, muchachos, es como una especie de licencia para exorcizar y explorar el interior con libertad; se pasan por diferentes estados de ánimo: cordura, jolgorio, recochología, seriedad y letoquiticológico, es decir, de aquellos que adoptan escrituras con estas influencias. Eso que llaman género, sea romántico, épico, romancero, posmoderno o guaimaronero, no es más que un método de invocación de los infinitos elementos, entre desconocidos y conocidos, que puedan haber; dirían los antropólogos que escribir tiene una connotación ritual y se debe ser siempre lúcido para vislumbrarlo en el astral o zona áurea, y esa elevación y devoción por rituales es en esencia capaz de proyectar una imagen construida y aceptada como real, como la salvación y el amor.

En fin, los antropólogos nos ayudan a entender que hay que estar en la jugada cuando se va a escribir; seguramente los psicólogos nos citarían un estudio sobre la relación de la personalidad con el género literario que se representa en su pluma, y así como sociólogos que argumentan que los clamores nacionales también pueden estar siendo en la música, por universales que parezcan.

Sin saber muy bien ni tener claro por qué la cosa a veces toma unos caminos problemáticos o conflictivos, quizá se pueda imaginar como parte de un proceso de creación académica, pero escribir es, ante todo, un acto de fe que está por encima de atributos o relaciones de no sé qué cosas de la escritura. Se pueden pasar momentos duros escribiendo y evocar en el lector una sensación de melancolía, una activación de chakras en una combinación genética particular, tal como los juegos de los cuales gustan mucho genetistas para marcar trazas de existencia de la vida sobre la tierra. Agradecer al creador a la hora de escribir, preguntarle y darle gusto, pues de otra manera se puede extraviar lo que bien se escribe y con tanto corazón.

El aventurero es quien sale de campaña a tierras desconocidas, porque en sí no puede parar un ímpetu de conocer muchas culturas, caminar diferentes valles, conquistar muchos corazones y con buena vibra en el andar. Cuántos aventureros existirán no lo sé; de la aventura que yo les pueda contar no me queda decir que sucedió todo sin darnos cuenta; un día hablamos y nos dijimos por qué no le hacíamos a nuestro grupo Los Mozzarella y lo hicimos. No digo que somos los reyes de la comedia, pero sí nos divertimos cuando lo hacemos.

Y volviendo al tema que se nos traía a colación —la escritura—, muchas posiciones se encuentran en sus posibilidades. Como todo campo de lucha, tiene sus bandos del uno y del otro, y las luchas por el poder se evidencian en los autores que nos dejaron pruebas de ellas. Es escribir, desde algún lugar, con alguna gana de escribir, con intención, con espíritu. Tal es el caso que se encuentra incluso en prácticas como el clowning, donde la expresión revela tensiones más profundas de lo que parece.

Un texto me traigo a colación: El Último Paradigma, del best seller Alkalawi de las Cucunubainas, quien, en mucho redundar, sí que se pone a hurgar sobre cómo los intelectuales y académicos, en su escritura, pueden convertirla en un arma de homicidio. Así como en las películas de Hitchcock siempre hay un homicidio, para Alkalawi de las Cucunubainas siempre hay un asesinato de la palabra:

“…ese lugar a donde se enseña el intelectualismo, a donde se producen los que dizque inteligentes de la nación, a veces no actúa de otra forma que como un homicida de la escritura, confundiendo el considere con la ilusión del saber y la libertad, parafraseando sin sentido un intelectualismo que llena hojas pero no dice nada, en la que todo lo que simplemente es, es objeto del más frío y aburrido esquema de escritura que no tiene nada que ver con la escriturología.”

Este comentario, de orden fanático y purista, deja ver que a este pobre guaimarón lo acechaba una contradicción: la que existe entre los que defienden la escritura y los que defienden la escriturología. Cucunubainas analiza el campo del saber como una serie de órdenes académicos a los cuales se presentan los peores análisis de los peores textos: “yo te cito, tú, ella, él, nosotros, ustedes nos citan”, repartiéndose medallas y contradiciendo lo que no tiene importancia, con acento francés, inglés o alemán, que denote que la beca sí dio para pasear; como en la conferencia que dieron unos ejecutivos de la compañía Bourdieus’ SAS, ejecutivos de cartera en torno a lamerle las pelotas a un ser humano como si tuviera poderes sobrenaturales.

Cucunubainas da cuenta, quizá, de una distinción categórica como la expuesta por Maffesoli cuando nos habla de la tensión (Luz Teresa, clase de sociología, 2002) entre la identidad y la identificación. Supongo que en el primero yo digo: “Soy un intelectual”; en el segundo: “Mami, yo quiero ser intelectual”. Con la tía discutíamos alguna vez la razón de por qué no hacer preguntas como:

“Señor Maffesoli, ¿por qué usted habla tanto del postmodernismo
y se viste tan medievalmente?”

Maffesoli vestía un corbatín en sus conferencias de la Universidad Nacional, esa fría noche de lluvias en que nació “El Vlok”. Al parecer, mi estimado amigo de corbatín y apariencia chistosa, en el hablar no escatimó en artilugios a la hora de esconder lo que venía a decir, y no sé si lo dijo, pues salí a la mitad.

Bourdieu, obviamente, habló de la escritura —no sé en qué libro—, así que busqué azarosamente en el programa de archivos de mi PC y salió esto, sin mucho esfuerzo ni método:

“…Mientras que el principio de imparcialidad es obvio en el plano metodológico y no ha planteado realmente ningún debate, los filósofos han debatido mucho acerca del sentido preciso y la validez del principio de simetría. Finalmente, el principio de reflexividad no desempeña, en realidad, ningún papel en los estudios de casos, y solo ha sido tomado realmente en serio por Woolgar y Ashmore, que, en consecuencia, se han visto obligados a estudiar en mayor medida la sociología de las ciencias y sus prácticas de escritura que las mismas ciencias.”

¿Qué quiso decir con esto Bourdieu? No lo puedo comprender, solo hasta que le ofrezca unos segundos de concentración… En su aseveración, que hemos leído y meditado un poco, vemos que ese séquito de científicos, que parece una orden científico-religiosa, funciona como esos grupos donde el iluminado es el best seller, o el más confundido de todos es el gran jefe y líder. Su nombre es: Cyberroberto. Este señor vive por poseer todo el conocimiento, como lo hace Lex Luthor en la serie Smallville, buscando el secreto de una verdad para convertirse en eso, desafiando, por supuesto, a lo mismo que nos dice Bourdieu cuando habla de esos académicos que se han dado el tiempo de estudiar no solo la ciencia, sino la sociología de la ciencia.

Sipote cosa parece ser este problema: hemos caído en el mismo error que Cucunubainas y Bourdieu tanto señalan, complicar el camino cuando simple puede ser.

Así que, mis estimados amigos que algún día quieran escribir, con este tono de pobre viejecita les aconsejo hacerlo con amor, lo que es siempre más importante para poder transformar la realidad en que vivimos.

viernes, 20 de marzo de 2026

Escapo

 Noche 9, luna lunar 2, 24.8.11

Escapo. Escapo de la silla, del escritorio, del computador. Escapo de la oficina, del pueblo, de la casa y de la cama. Escapo de todo… menos de mí mismo. ¿Cuál será la señal que me encuentra de verdad? ¿La enseñanza que no veo? ¿El chequeo que no paso? A esta modorra que me ha cogido quiero hacerle el quite. Volver a vivir, a creer, a ser útil. Dar algo a la vida. Salir de mis elucubraciones. ¿Dónde he dejado el servicio? ¿El deporte, la actividad, la concentración, la independencia, la creación? ¿A dónde se fueron los sueños? ¿El espíritu que se abre y se comparte con otros? ¿La ejecución, la fe? Claro… ya lo sé. El camino es la vida. No son signos impresos. Más importante es moverse por voluntad, esforzarse, vencer los miedos. No por orgullo, ni por demostrarle nada a otros —como a veces me pasa—, sino porque cada segundo importa. Cada segundo nos exige aprovecharlo: aprender, ayudar, crear aquí en la tierra. Con todas las fuerzas, soltar el control de todo, dejárselo a los espíritus. Sé que saben lo que yo no sé. Y así lo creo, porque no necesito verlo para agradecer.

He venido al barrancón no solo a trabajar en un proyecto, sino a trabajar por la vida: por otros, por mí, por el universo. A ver otra cosa. A sacudirme del sueño. A aprender a vivir como la primera vez.



Resguardo el Barrancon. Guaviare 2011