martes, 20 de marzo de 2012

Juntos...


Y bueno, después de deponer una hermosa conversación con Paulis sobre las cosas de la vida, dediquémosle tiempo a las cosas locas de la escriturología, que siempre buscan decir con agraciada gratitud las cosas que se suceden en el camino: pues resultase que en tanteando los asuntos propios a los problemas que implica a los hombres vivir juntos, y el camino hacia el compartir con las personas, no creo que existan en el mundo dos seres humanos con las mismas opiniones o maneras de pensar, la verdad es siempre misteriosa, y aunque en la voluntad del hombre esta su herramienta para confabularse con el curso del destino, en esencia, ni el sabio, o astrologo mas putas de la comarca puede saber cuál es el destino.

Así, que como seres graciosos nos hizo el creador, comprendimos que mas importante que los planes es la misión del día a día, pues es el presente y no las especulaciones que nos salen de la boca, que en cuanto estén cargados de amor y de fe, son siempre fructíferos en el camino del andar, sus acciones son bendecidas, hay que trabajarlo con las propias manos, humildad y buen corazón.

Cuál será el camino, sino el de empezar a atrabajar por algo propio.

viernes, 9 de marzo de 2012

Profundear

Profundear. A un día de sol le llega la tarde y de repente se vuelve lluvioso, las calles despejadas del domingo al otro día están congestionadas, las experiencias de hoy son la historia de mañana, y así parecen seguir el curso las cosas. Fuera de la casa esta mucha gente en sus casas durmiendo y otros trabajando, escribiendo el informe del proyecto o pensándose un negocio, otros rezan y otros solo ven en la televisión los goles del partido que perdió Millos ayer. Mientras tanto me ahogo, tratando de sacar lo que siempre he esperado, pasos en falso, desafíos al destino, espíritus que entran y otros que salen, el amor viaja, y se busca, yo lo busco, no solo por encontrarlo, sino por hacer el ejercicio y alimentar esa esperanza que dice que todo estará muy bien, como el reggae lo repite todo el tiempo, como las películas buenas muestran al final que nada parece ser lo que se es, sino que todo cambia y fluye. Desde un tipeo tímido trato de ver la forma nuevamente, los colores siguen apareciéndose y la impaciencia toca a las puertas, que será de mi me pregunto esta vez, que será lo que estoy dando en mi día a día. Creo en los milagros, cuando se trabajan, he visto revelaciones desvanecerse por que se creen instantáneas y no lo son, toca trabajarlas, repito, pero todo se cumple, eso es una ley, lo que aparece en los sueños, y lo que no también, las sorpresas y los planes, todo llega, si que llega. Las cosas se ven en materia y contenido, la carretera con sus curvas y el yogurt mostrándose en las vitrinas, Los Mozzarella sonar una que otra vez, personas crear el paraíso y otros amarrados aun persisten en tener, yo quiero tener y en eso me equivoco, porque hay no encuentro lo que busco y ni siquiera tengo lo que me antoja tener.  No detenerse parece ser la consigna esta vez, escribir locamente para así conjurar, para tener mañana un propósito y una tarea que hacer, levanto el vuelo del águila para ver de lejos, ¡ojo con las minuciosas que se pueden olvidar! Por dónde empezar a sacar la cosa, seguir y seguir, llegara a algún lado? Escuchar las mismas canciones y persistir en los planes de construir un lugar en el campo con Paula, para vivir y respirar, gozar de esta paz que me alberga ahora, que aunque a veces se revuelva no me deja en ningún momento, no se esfuma como si lo hacen los planes. El humo se levanta desde la leña que se quema, su olor lo envuelve todo y lo que era madera se vuelven cenizas, a donde irán después, al asiento de un árbol, para que nutra su tierrita, para que se haga mas fuerte y haga la madera que sea quemada nuevamente en la chimenea de la casa. Que será lo que me bloquea, hay algo que no he perdonado, una fuga de energía que me hace olvidar lo que soy…, soy, soy, soy, quizá toda esta escritura es vanidad, y no va a ningún lado realmente, quizá es mejor actuar y que lo que cuento no lo cuenten las letras sino los hechos que se ven, los que alguna vez dijo Durkheim que se pueden medir, y tratarse como cosas, pero la Fe es imperceptible, pero crea cosas perceptibles, no se detiene y sabe para donde va, su guía único es la creación y no pierde el tiempo lamentándose por la derrota de Milos ayer, que cagada que Millos perdió ayer. Que se logra con mucho profundear, cuando en lo tonto aparece una magia que yo no se, de donde viene, si a que va, solo me divierte y me recuerda lo feliz que soy de estar vivo, de querer a Paula, de seguir soñando y caminando el camino que está al frente. Si el camino estuviera hecho no fuera nuestro camino.A un día de sol le llega la tarde y de repente se vuelve lluvioso, las calles despejadas del domingo al otro día están congestionadas, las experiencias de hoy son la historia de mañana, y así parecen seguir el curso las cosas. Fuera de la casa esta mucha gente en sus casas durmiendo y otros trabajando, escribiendo el informe del proyecto o pensándose un negocio, otros rezan y otros solo ven en la televisión los goles del partido que perdió Millos ayer. Mientras tanto me ahogo, tratando de sacar lo que siempre he esperado, pasos en falso, desafíos al destino, espíritus que entran y otros que salen, el amor viaja, y se busca, yo lo busco, no solo por encontrarlo, sino por hacer el ejercicio y alimentar esa esperanza que dice que todo estará muy bien, como el reggae lo repite todo el tiempo, como las películas buenas muestran al final que nada parece ser lo que se es, sino que todo cambia y fluye. Desde un tipeo tímido trato de ver la forma nuevamente, los colores siguen apareciéndose y la impaciencia toca a las puertas, que será de mi me pregunto esta vez, que será lo que estoy dando en mi día a día. Creo en los milagros, cuando se trabajan, he visto revelaciones desvanecerse por que se creen instantáneas y no lo son, toca trabajarlas, repito, pero todo se cumple, eso es una ley, lo que aparece en los sueños, y lo que no también, las sorpresas y los planes, todo llega, si que llega. Las cosas se ven en materia y contenido, la carretera con sus curvas y el yogurt mostrándose en las vitrinas, Los Mozzarella sonar una que otra vez, personas crear el paraíso y otros amarrados aun persisten en tener, yo quiero tener y en eso me equivoco, porque hay no encuentro lo que busco y ni siquiera tengo lo que me antoja tener.  No detenerse parece ser la consigna esta vez, escribir locamente para así conjurar, para tener mañana un propósito y una tarea que hacer, levanto el vuelo del águila para ver de lejos, ¡ojo con las minuciosas que se pueden olvidar! Por dónde empezar a sacar la cosa, seguir y seguir, llegara a algún lado? Escuchar las mismas canciones y persistir en los planes de construir un lugar en el campo con Paula, para vivir y respirar, gozar de esta paz que me alberga ahora, que aunque a veces se revuelva no me deja en ningún momento, no se esfuma como si lo hacen los planes. El humo se levanta desde la leña que se quema, su olor lo envuelve todo y lo que era madera se vuelven cenizas, a donde irán después, al asiento de un árbol, para que nutra su tierrita, para que se haga mas fuerte y haga la madera que sea quemada nuevamente en la chimenea de la casa. Que será lo que me bloquea, hay algo que no he perdonado, una fuga de energía que me hace olvidar lo que soy…, soy, soy, soy, quizá toda esta escritura es vanidad, y no va a ningún lado realmente, quizá es mejor actuar y que lo que cuento no lo cuenten las letras sino los hechos que se ven, los que alguna vez dijo Durkheim que se pueden medir, y tratarse como cosas, la Fe es imperceptible y crea cosas perceptibles, no se detiene y sabe para donde va, su guía único es la creación y no pierde el tiempo lamentándose por la derrota de Millos ayer, (que cagada que Millos perdió ayer!). Que se logra con mucho profundear, cuando en lo tonto aparece una magia que yo no se de donde viene, y a que va,  divierte y  recuerda lo feliz que soy, de estar vivo, de querer a Paula, de seguir soñando y caminando el camino que está al frente. Si el camino estuviera hecho no fuera nuestro camino. 

Déjà vu o me dejo el bus?


Pero que es esto, si ya antes lo había vivido, será un dejà vù, o más bien fue que me dejo el bus. Tal como lo veo así mismo puedo decir lo que sigue de la película aquí, y si, no es tiempo de lamentar ni tampoco celebrar, pues en ninguna de las dos está el elixir de la eterna juventud, si todos vamos para viejos, y si no llegamos es porque morimos, si nos quedamos, es porque ya no estamos. Tremendo susto el que se pego, cuando el desenlace de la historia le pareció fatal, corrió hasta callejones sin salida, para darse cuenta que adentro estaba la salida, podía crear y recrear todo a su alrededor, la niña que lo acompañaba, sería su compañera, y no lo dejaría por la inaudita duda que no deja comunicar, por el afán de tener e impostar la verdad, todo se quemaría, acabaría en cenizas buscando a otro cuerpo pertenecer, volver al polvo, abonar las raíces de otra célula viva que sus nutrientes pueda aprovechar. Ultima escena, igual a la primera, repetidas veces subió al bus, y al mismo destino este lo llevó, eso paso por muchos años, sin que se constatara lo que el destino le guardaba, en esos tiempos todo era inerte, repetitivo y aburrido, pero ahora seguro es diferente, porque cada día es diferente y trae una aventura nueva, así el dejà vù o el sueño sean repetidos, bendito es, porque otro seguro que si es. Y si la clarividencia se desarrolla que mas pueda pasar que la vida se convierta en evidencia de un divertido juego de azar, en el cual se tiran los dados desde arriba, y como un destino inevitable, nos movemos a la meta. Juntos, luchando, componiendo, no se muere porque así lo dijo el de arriba, que al lado de la presunción crece la simplicidad, al lado de la ostentosidad, lo justo permanece, no se que este en los planes del Creador, pero seguro todo bueno siempre esta, que venga la Recocha, como la pidió Salome el dia que años cumplió. No se que mas quiera decir, o quizá tenga que callar, agradezco a lo invisible, por darme ojos para ver lo invisible, porque en estas huestes del tengo y compro no me quedo, lo paso como mortal que soy y nada mas, la energía que se hace viene mas abundante que cualquier cara de aguacate, que venga y ponga el cuento de que trabaja por nunca trabajar.  Que otro caso tengo en mi cabeza, pues como olvidarlo, era una obra de teatro, a la cual nos contrataron como extras y que show el que nos hicimos, fumamos, juergueamos, y todo lo demás, en la cara de la solemne autoridad, así fue la vida, de ese curso no salió, pues el cristal se salió de madre y vendrá la hora en que no se vea para donde va. Nada de esto se puede predecir, para nada hay una formula ni una ecuación por la que sufrir, si los misterios del cielo no los conoce nadie, ni vale la pena intentarlo hacer, de lo contrario aquel oscuro callejón, volverá para los días iluminar, por lo pronto los prefiero así, simples, y llenos de magia en el andar, porque así es que me voy, y si Dios me da vida, pues pienso regresar, a seguir construyendo esto que algún día no se porque llame, La Revolución de la Recocha. No tengo miedo de vivir lo que tengo que vivir, no temo cumplir lo que debo cumplir, paso a paso se dibuja el trazo, y la figura se devela es bella con sinuosidad, con pequeñitos fractales, y colores de regletas, recordando aquel viejo lugar que la locura enseñó. 

التسكع من مصير


Siendo mucho lo bueno todo lo sucedido, los merodeos destineológicos esparcieron la pintura con un pincel de brocha mas gruesa, pues la forma del dibujo debía ampliarse hacia terrenos nuevos, y consolidarse en aquellos conquistados. Nada estaba echado por la borda, pues de un barco salieron dos, y así exploraron las costas y ríos que iban a las montañas, la selva misma aun lo pedía, y como siendo esa la misión, aquí les comparto esta canción.
Soy un tiburón,
soy un guaimarón,
a donde esta el anzuelo
que me saque este orzuelo.

Serioso hago el oso,
y chispín parezco rasputín
cual será el manjar,
que me vaya a banquetear.

Bueno si, asi se plantearon las cosas y por algo fue, pues el cristal abrió los rayos y en destellos algo mas lejano ilumino, al fin y al cabo esta la conexión, que no requiere del cuerpo ni mucho menos de la anterior canción, pues siendo esta mucho lo mala, algo mejor se puede decir, y pues para calentar he de pensar lo que en español no les puedo contar: يا جندب، يبقي لي في جبل لديك ، لكونه هذا وأكثر من ذلك بكثير ، يأتي ويقول ما كتبته بالفعل[1]


[1] Traducción: O pequeño saltamontes, guardame en tu monte, pues siendo esto y mucho mas, venga y digo lo que ya escribi

Travesía en Transmilenio


En la ciudad de las luces todo destellaba, mientras gotas escurrían sobre los paraguas mojados, y como en una coreografía se iban cerrando cuando la multitud se adentraba en la estación del transporte masivo. El zapateo insistente amenazaba con tumbar el puente, el afán y el frio nos hacia caminar mas rápido, poco a poco se acercaba el final del túnel, a donde en medio del tumulto los que no tenían sombrilla se hacían debajo de los que iban solos con la suya, afianzando así una solidaridad efímera pero importante para aguantar y soportar el ajetreo de montarse en un Transmilenio a las 6 de la tarde en Bogotá. A pesar de la incomodidad, la resignación y la esperanza de estar volviendo a casa parecía ser superior a cualquier tipo de maltrato urbano, llámesele destino inevitable de las grandes ciudades, o rabia contra nosotros mismos por no ser capaces aun de construir una ciudad mas amable. No se escuchaban protestas, mas bien algunos gemidos, que se acentuaban en el cuello mas estrecho del embotellamiento al cruzarse con los pasajeros que buscaban a contracorriente salir de la estación, desafiando un río de sombrillas que apretaban cada vez mas por hacerse dueño de un espacio. Las largas temporadas en la selva me hicieron olvidar lo estúpido que es ponerse una cita con una amiga del colegio a las 6 y 30 pm, calculé cumplir el tramo Virrey-Marly en media hora, pero oh sorpresa cuando dure media hora solo hasta los héroes, lastima, las promesas de rapidez del Trasnmilenio se me habían ido al piso, y con ello la inevitable pregunta de cómo puede ser la manera mas fácil de moverse en Bogotá. Rápidamente hice la evaluación, llegando a las siguientes conclusiones.

a.    Carro: Que mamera, el trancón es definitivamente peor.
b.    Transmilenio: Nota al pie: Absténgase de montar en las horas pico, de resto todo bien.
c.    Bicicleta de 100.000 pesos: No se la deje robar antes de los primeros tres meses, después despreocúpese, seguramente ya recupero la inversión.
d.    Moto: “Eso es un ataúd con dos ruedas” viejo adagio que me enseño Gustavo en San José.
e.    Caminando: Si el tramo no es muy largo, es definitivamente la mejor opción.
f.     Buseta: Siempre una excitante opción, llena de imprevistos, mercados de miseria, cultura, frenazos, competencias, trancones interminables.

Terminaba la travesía, y llegando a las 7 y 30 pm a mi destino, todo se me había olvidado y no lo sentía para nada tan negativo, de solo pensar que para llegar a la misma dirección hace unos quince años hubiera tenido que tomar el siempre temible Directo Caracas, que paraba solo en los extremos de los paraderos, pues bajarse en la mitad de uno de esos calabozos lo hacia a uno presa fácil del choro de turno. Desconozco como se maneje la chequera del Distrito y toda la burocracia que hay en medio de mover un centavo para atender una necesidad en la ciudad capital, pero quizá, si le ponemos empeño todos los habitantes de esta selva de asfalto para que algún día Bogotá tenga un metro y un sistema de Transporte integrado mas eficiente y humano, seguramente los espesos momentos de manoseo en el Transmilenio se vivan con mas calma y hasta con algo de entusiasmo, siempre y cuando se vea que se esta haciendo lo mejor, para que tengamos lo mejor. Ninguna sociedad es tan troglodita para siempre creo yo, y en algún momento, cuando todo está perdido renace una conciencia colectiva que lleva a la ciudad a tomar correctas decisiones y a ser dueña de su propio destino.

domingo, 19 de febrero de 2012

San Andres Islands.


Para un colombiano continental, llegar a San Andrés por primera vez es una ruptura en la forma de concebir su identidad. Lo primero que salta a la vista es una ciudad destartalada que en poco se diferencia de muchas ciudades y pueblos del continente: los materiales de las casas, el diseño urbano, sus habitantes, etc. El aeropuerto no presenta nada llamativo en su recepción, no se ven las exuberantes morenas con vestidos coloridos ofreciendo cocos con licor que muestran las revistas de promoción turística, mas bien, resalta un puesto de control atendido por funcionarios que revisan los documentos y expiden un permiso de estadía no superior a cuatro meses.

Recorriendo la ciudad empieza a sentirse que efectivamente se esta en Colombia, pero hay algo diferente que se mezcla con la habitual simbología continental, empiezan a aparecer casas construidas en madera, bastante deterioradas y rodeadas de casas en concreto y extravagantes hoteles, el trazado de la ciudad es confuso y parece no tener una lógica coherente. Los almacenes comerciales irrumpen con suntuosas vitrinas alrededor de gigantescas manzanas, en las esquinas se oyen mujeres y hombres hablando inglés creole de una manera muy distante al inglés tradicional. El centro es una extraña mezcla de arquitectura comercial muy simple, edificios residenciales al interior de las manzanas, hoteles, y una que otra casa de estilo ingles. La ciudad habla de Parque Bolívar, de Avenida New Ball, el barrio obrero, la avenida Pepper Hill, diluyendo la toponimia anglo con la hispana.

El primer contacto con San Andrés es con la vida urbana. El mar, a pesar de estar por todos lados, se opaca ante el intenso movimiento de las calles. El comercio, los automóviles, el rebusque, el concreto, todo esto se ve primero que los corales de Sound Bay o la exuberante vegetación de La Loma. Desafortunados  los turistas que llegan buscando el paraíso tropical ofrecido por las revistas de turismo de las empresas nacionales, la isla aparentemente cambió la contemplación del paisaje tropical por una vida dictada mas por el agite, el rebusque y la vida económica, algo así como un latin urban caribbean way of life.

Pero las sorpresas de San Andrés no terminan ahí, la isla empieza a mostrar toda su complejidad mientras abandonamos el centro y nos dirigimos hacia el sur. El paisaje cambia drásticamente y el paraíso tropical aparece de repente en las playas de Sound Bay. La población es en su mayoría de origen isleño, se comunican en creole, ingles y español, la distribución territorial es menos densa y la madera se hace mas frecuente en las construcciones, tanto de casas como de iglesias que se instalan sobre la avenida. A muy pocos kilómetros del centro da la sensación de estar en “otro lugar”, dominado por la cultura isleña y una fuerte presencia de elementos continentales. El sector de La Loma, hacia la parte alta y central de la isla, conserva el “aire” de la vida isleña de cultura anglófona y protestante, la estética arquitectónica manifiesta una radical separación con la vida de los colombianos continentales. La vegetación acompaña permanentemente los recorridos ondulados, y la vista al mar, de lado a lado, se impone en llamativos miradores frecuentados por turistas.

Lo sorprendente de vivir a San Andrés, y esto rebosa cualquier pretensión académica, es sentir como un espacio “finito” se hace vivencialmente infinito: 27 Km2 contienen una diversidad de formas de vida que seria lamentable reducir a categorías sociológicas. San Andrés es una sociedad sui generis configurada por un particular estilo de vida isleño, donde la insularidad y la diversidad de los valores de sus habitantes, define en gran medida el universo simbólico. El encuentro continuo y las luchas por los códigos de dominación cultural se cotidianizan y tensionan el proceso de recomposición identitaria sanandresana, proceso que se expresa, por un lado, por medio de un discurso de exclusión, intolerancia y resentimiento, y por otro, por la posibilidad del encuentro y la aceptación del otro.

Cualquier estudio que pretenda denominarse ambiental debe tener en cuenta y tratar de comprender el contexto de referencia de las islas. Los conflictos identitarios y procesos de mestización configuran una serie de luchas que inevitablemente pasan por la definición acerca de qué es San Andrés, ¿Un paraíso perdido? ¿Una reserva de la biosfera? ¿Una colonia colombiana? ¿Un centro comercial en medio del mar? ¿Una isla bendita? La identidad y las relaciones de poder, se presentan como los principales dispositivos que configuran algunos de los muchos elementos insertados en la comprensión de cualquier problemática ambiental. Cuestiones que solicitan una mirada diferente a la de una recua de expertos en ciencias sociales o naturales, e invitan a vivir la isla desde su dimensión mas cotidiana, conviviendo y sintiendo el territorio como una expresión histórica y natural, en continuo proceso de autocreación. 

viernes, 17 de febrero de 2012

Tarapacá.



Tarapacá es un corregimiento ubicado en el departamento del Amazonas, en la desembocadura del rio Cotuhé sobre el rio Putumayo a 150 km de Leticia. El corregimiento de Tarapacá cuenta con una extensión de 14.000 km2 y una  población total de 2407 habitantes, los cuales se distribuyen: el 51.3% en la cabecera corregimental y el 48.7% en el área de influencia. En su territorio se encuentra el resguardo indígena Cotuhé-Putumayo,  Uitiboc, y una parte del Parque Natural Nacional Amacayacu. Por el norte se extiende desde el Parque Nacional Puré hasta el sur, donde limita con el municipio de Leticia. Hacia el occidente comprende la zona limítrofe con el Perú y el corregimiento de Puerto Arica, y hacia el oriente con el Brasil.

El área de Tarapacá es un punto fronterizo estratégico en el territorio nacional, su doble frontera con Perú y Brasil y la abundante diversidad de recursos naturales como la madera, la pesca y el oro lo hacen un territorio atractivo para pobladores que se desplazan desde el interior de Colombia, Perú y Brasil. Tarapacá es además un puerto comercial importante para cargueros que hacen la ruta Leticia Puerto Asis. Es un punto estratégico para la soberanía nacional, es la puerta de entrada del país al rio Amazonas, y la única zona exitosamente defendida por el gobierno cuando fue ocupada por el Perú en 1933.

Tarapacá tiene calles pavimentadas, con una o dos motos, un tractor, un jeep, pocas bicicletas y mucha gente a pie. Los habitantes de Tarapacá provienen de muchos lugares, la etnia mayoritaria es la Tikuna, hay Boras, Huitotos, Cocamas, andoque y ocainas. A pesar de que el territorio que ocupa hoy en día el casco urbano es territorio tradicional indígena de la etnia Tikuna, Tarapacá como pueblo tiene una conformación reciente, desde los tiempos del conflicto con el Perú, cuando empezaron a llegar militares y policías, madereros, garimperos, y aventureros que decidieron quedarse. Tarapacá es un pueblo mestizo (que no me escuchen los indígenas), es una mezcla de indígenas, colonos colombianos, procedentes del Huila, Tolima, Meta, colonos brasileros de origen portugués, y una que otro gen alemán u holandés colado desde el Brasil. El que llegue a Tarapacá con la idea de encontrar una comunidad indígena con una lengua propia y tradiciones originales se desilusiona, pero si se deja sorprender encontrará algo mejor: un nuevo mundo.

Desde el casco urbano se puede ingresar caminando al resguardo UITIBOC, a donde se encuentran tres malocas, de las etnias Bora, Tikuna y Huitoto, en este territorio tienen las chagras muchas familias indígenas del casco urbano, durante todo el año hay frutas en cosecha: piña, chontaduro, uva caimarona, entre otras, también plátano, yuca, ñame, que no pueden faltar en la dieta local. Tarapacá ofrece dos rutas de exploración fluvial, la primera por el rio Putumayo y la segunda por el rio Cotuhé; sobre el Putumayo están las comunidades indígenas de Puerto Nuevo, Puerto Huila, Puerto Tikuna y Porvenir, hay también fincas de colonos como la de Don Casanare, Eliseo y Manuel Pulgarín, la última comunidad es la de Puerto Ezequiel, comunidad religiosa formada por habitantes de diferentes regiones del país. Por el rio Cotuhé están las comunidades indígenas más tradicionales a donde se puede escuchar el Tikuna en su gran mayoría, están las comunidades de Ventura, Santa Lucia, Nueva Unión, Caña Brava, Buenos Aires y Pupuña, esta ultima siendo la más reservada a la entrada del mundo occidental, y que por obvias razón no se debe visitar sino se tiene una justificación.  

Para llegar a Tarapacá se puede hacer en avión, con vuelos semanales de la empresa Satena, en barco por los ríos Amazonas, Solimoes y Putumayo, o caminando por tres o cuatro días desde la comunidad de San Martin hasta la comunidad de Buenos Aires, y después navegando por el rio Cotuhé. Tarapacá no es un destino turístico, a diferencia de Leticia a donde llegan miles de turistas extranjeros y nacionales todos los días. En cambio a Tarapacá si llegan funcionarios de bastantes instituciones departamentales y del Estado, lo que ha constituido una especie de turismo institucional, pues obviamente nadie es tan obtuso de aprovechar un viaje a esas lejuras solo para trabajar, todos quieren pasear y experimentar un lugar que existe en la mente de muy pocos, ubicado en una zona tan estratégica e importante para el planeta pues sus bosques están bastante conservados.