Y
como un lindo cuento se va haciendo, la feria de Tarapacá, la feria de las
chagras, lo digo en estas letras, lo escribo yo acá, se ha formado su figura, y
se escuchan sus bastones y las voces de los cantos, es Moo Buinaima, que está aquí
para ayudarnos (no contaban con su astucia). Caldo de mojojoy, casabe con ayico o tucupi, y que tal un yomenico,
mejor dicho, ni le cuenten a ico, porque no dudaría en venirse hasta aquí, a
las selvas de la amazonia, al corazón de lo perdido, a degustar las delicias de
un lugar, que para muchos, ni existe. Y ese es el encanto, eso lo celebramos, somos
felices asi no mas, y no necesitamos que nos lo vengan a decir, se canta y se
baila como se hace en Tarapacá, es el sabor que le da el gusto a la feria, es
el encuentro estelar de la chagra con la selva, es la invocación al respeto de
la creación, y de la abundancia con rebundancia. Se abre el aicare, se pide cacería, se abre la
puerta del universo y cruzamos desde aquí, cuando Moo Buinaima nos de su
libertad, para volar a otras latitudes, y continuar con las misiones, con esa
que se hace con fe, y cree en lo que no ve. Que se preparen los mejores pasos
de Doña Verónica, que suceda la rondita de las mujeres de la asociación, que se
digan los mmmm de Uitiboc, y que prueben las delicias de los andes, del caribe
y del pacifico, y que tal un ajiaquito, sería no solo fenomenal, además, un
milagral. Aquí es con caguana de doña Albita, con ayico de Doña Rosa, con el ambil del viejo Churai, y la coca de Teófilo,
y que no falte por favor la palabra de los siempre divertidores miembros de asotimata
y los napolitanos, organizaciones honorificas del salón de la justicia y de su prima
hermana, la emancipación de la pizza de piña del pastor chucho. Y que marinita se
deje ver con su plátano con queso, Claudia con la comida brasilera, un tacacho de
Doña María, y juguito de camu camu, para que sin gripa, vivamos la integración,
y que no se le cierre la puerta al osado que ha sacado las delicias que ha
creado. Pero no todo es comer, no ico, no mas yomenico, hay que darle también al desfilar por las pasarelas indigenous fashion and ecological beautiful style: corona de
plumas, mochila de chambira, falda en yanchama y una elegante cortina de
semillas y escamas que Fátima saca de sus manos, o que tal un chinchorro, como
el que tenemos con paulis en Cucunubá. Las ya legendarias y clásicas canciones
de Los Monchis alegraran a los rumberos, el concurso de cerbatana, raja leña, y
los dibujitos de los niños, le darán vida y candor a la historia del abuelo
Nicanor. Que la cosa viene buena, oh Moo Buinaima, se viene ya la feria, se
prendió la vaina, con agradecimiento y valentía, encomiendologia, y
mambeologia, ciencias constitutivas y vivas de lo único de lo que están hechas
las cosas que nacen para quedarse, de la única esencia que quedará cuando todo
se haya terminado, la de lo eterno, la del amor.
sábado, 23 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
Quien eres tu acaso?
Te siento, no te veo, no sé
quién eres, pero eres yo mismo, mi Maestro interior, que ahora me haces sentir
como si fueras mi peor verdugo, constantemente estas mostrando todo tu
desprecio, tu falta de respeto, toda tu falta de delicadeza para con mi
delicada y casi que afeminada alma, lo digo así, porque así es, me lo digo a mí,
porque así lo siento ahora, hay nombres? Si los hay, pero en verdad es solo
uno, y es el mío, el que desde lo más rastrero de la serpiente busca la presa
para cazarla, la que se come todo el rastrojo y ataca de repente, mordiendo la
bota que se encuentra caminando encima de su mejor piel. Hay te tengo,
buscándote, mirándote, dándote forma, es sensación que ahora me vuelve un
adicto de la escritura, como pensando que a través de esto voy a lograr exorcizarlo,
mirarlo claramente, sería estúpido creerlo, las amebas por más que traten de
definirse siempre cambian su forma, y son otra, con otra cara, por lo tanto
solo veo mi propio reflejo, lo que debo aprender, con dolor, con risa, con
pasión, con entrega, con entendimiento, y hasta con empute…, así es, pero
siempre me pasa, siempre me pasa, el mundo da la vuelta, y vuelve a atraer lo
que pasó, vuelve a mostrar, a tomar la lección… cuanto saqué? Es posible perder?,
es posible pasar?, esto no es el colegio afortunadamente, no lo es, porque así
como viene así mismo lo tomo, tal cual, con todo el dolor y el desentendimiento
lo agradezco, porque no queda otro remedio, nada más trae la salud, el alivio a
un corazón que a veces siente que quiere llorar, porque quiere cumplir, y
cumple, cumplo, gracias, gracias, a Ti que me enseñas, que estas por fuera del
bien y del mal, que levitas en la dimensión del amor, aunque no lo entendamos,
aunque tome formas diferentes, y así mismo se hace oír, a los oídos más
cercanos a quien tiene que llegar esta palabra, que es de vida, de sanación. Sello
el plexo solar, con las siete vueltas de la mano derecha al sentido contrario
de las manecillas del reloj, chupo el ambil, y mambeo la coca, pido al Altísimo
que de una vez me de esa sintonía, esa realización que solo viene por la
superación de estas sencillas, pero significativas pruebas. Así sucederá, así
mismo se hará, no se puede actuar, no se puede fingir, y más bien la palabra
endulzar, para que muestre, para que se diga, para que se mambee, así sea por
estas vías, por estas vías tan etéreas, que en algún momento encuentran el
viento y la piel que la recibe, cuando viajan, ya están dichas, ya están aquí
puestas, y así mismo se hacen.
Miedo?
Quien eres tu acaso?, quien eres que me cohíbes de gritar y de maldecir, quién
eres?, el temor será la prudencia, el tacto, algo así, no es moral, no es tapujo,
porque este momento es para decirlo, para explotarlo, para purificarlo, en millones
de partículas que se vuelan sobre el aura, en la conexión que sabe el fractal
de la energía, a esa palabra que se aprendió, y que se descubre cada vez que se
vive, cada primer y último día de la existencia, cada minuto, milésima de
tiempo, es ahí, donde se sabe quién es quién , donde se escoge a los que lo
hacen, y se rechaza a los que repiten, hay perdón, hay perdón, pero debe haber
acción, debe haber restitución de la energía, no quiero venderme como víctima
ni como victimario tampoco, pero desde aquí pido perdón a todas las personas a
las que alguna vez falté, lo hago porque creo que huir no es la salida, la
voluntad es creación y el destino solo
es de Dios, yo manejo la nave, pero el camino lo abre el que me ha dado este timón,
el que lo ha puesto a planear desde lo alto, y me enseña que en el detalle, de
la palabra y de la obra es donde todo se hace, todo sucede, no en esconderse,
no es afligirse, no es deprimirse, es en el misterio del perdón, perdón, perdón,
amor y amor, solo es eso, no es más que hacerlo y ya está.
jueves, 24 de octubre de 2013
La visión tenida antes de llegar a Tarapacá. (Apartes del Diario de Campo).
24
de Junio de 2009
Como
toda aventura que comienza, comienza donde supuestamente no esta pasando, me
encuentro en Bogotá en los preparativos de una inmersión no académica y tampoco
turística. A una semana de viajar al Amazonas me impresiona lo mucho que me he
venido conectando con esa región, no he leído mucho del tema pues tampoco
quiero verme embadurnado de conceptos y percepciones, que si bien tienen mucho
que aportar, podrían velar el foco de mi propia experiencia. Toda esta historia
comenzó con un sueño, dormía yo en la cama donde lo he hecho durante toda mi
vida, y entonces apareció una ciudad que tenia rascacielos, se veía oscura,
como de noche y con las luces prendidas, esta ciudad estaba rodeada de selva y
estaba en el Amazonas, era Leticia? No estoy muy seguro, podría ser, pero si
era el Amazonas. Este sueño se guardó en mi memoria como pocos lo hacen, lo
recordé y cobró sentido un día en que me encontré con Natalia Benrey y me contó
sobre su viaje al Amazonas durante un mes, resultase que estábamos sentados en
el jardín de la casa que supuestamente se iba transformar en destining
(proyecto que hasta ahora no sucede) y ella empezó a hablarme del Amazonas y
todas sus aventuras, en ese momento mi mente viajo con ella, por medio de su
relato y sus palabras sentí el olor de la selva, percibí como era el lugar,
quienes vivían y que pasaba allá. Nunca he estado en el Amazonas, lo mas al sur
a lo que he llegado de Colombia es algo así como Cali, aunque no fui a Cali, he
vivido en un país maravilloso durante toda mi vida y nunca me he aventurado a
conocerlo sin prevenciones pues su situación de violencia siempre me ha
asustado un poco. Ahora soy otro y he cambiado, aquí no vengo a hablar de eso
aunque muy seguramente en algún momento me detendré a contar ese pedazo de la historia
personal que por supuesto tiene muchas velas en este entierro.
El
día de hoy tuve una reunión con un señor que se llama Carlos Ariel Salazar, sociólogo
de SINCHI y amplio conocedor de la región amazónica del país. La intención de
la charla fue empaparme contextualmente de la región Amazónica, obviamente todo
mediado bajo los conceptos que se construyen en la academia y la
institucionalidad, una dosis de esto no creo que afecte mi huida radical de la
“astucia de la razón”, mas aun sentí una vez mas lo que sentí cuando hablé con
Natalia del Amazonas, una conexión y una absorción estructural del territorio
que pronto visitaré, Dios mediante. De los aspectos que mas llamaron mi atención
fue cuando Carlos describió la Amazonia como una región cosmopolita, “desde
hace 500 años por allá ha pasado el mundo, ingleses, franceses, españoles,
holandeses, portugueses, han llevado sus visiones de mundo y todo eso ha pasado
al frente de los indígenas, y aun ellos mantienen su mundo y lo cuidan”, según
Carlos esto indica que las comunidades indígenas que poblaron el Amazonas no
han permanecido tan aisladas como parece, ese aislacionismo es mas un
imaginario creado al interior del país, donde, según la historia, se ha
permanecido mas distante del mundo.
Cuantas realidades podrán
encontrarse en ese vasto territorio? Hoy hablamos de las economías de enclave,
de la historia del caucho, la tendencia de las tribus indígenas a ser cada vez
mas núcleos poblacionales, de las mixturas urbanas y las jerarquías entre los
indígenas, de los importantes del pueblo que controlan las telecomunicaciones,
hacen los giros y lo saben “todo”, la de los funcionarios e instituciones con
sus amigos y enemigos, la de los misioneros, los turistas y quien sabe cuántas más,
cuál será la mía? En fin todo está puesto y si el destino así lo decide una
historia está lista para mí, escrita desde el principio… no será más que un
recuerdo que ira apareciendo en imágenes sucesivas, para decirle a mi mente: ah
claro! esto es esto y esto lo otro, que sucederá? Seguramente será lo mejor.
domingo, 6 de octubre de 2013
Quien llegó primero? Una reflexión sobre la Propuesta Pluricultural de Protección de los Sistemas de Conocimiento Tradicional en el contexto de Tarapacá.
1. En
un taller organizado por un grupo del Sinchi, encargado de hacer un
levantamiento biológico, histórico, y cultural sobre las áreas de Ley 2°, o de ordenación
forestal, la antropóloga que moderaba el taller hizo la siguiente pregunta: quien llegó primero? Al taller no
asistieron los representantes indígenas sino solamente de las asociaciones de
colonos, madereros y pescadores. La respuesta, un poco cínica, pero no por eso
menos interesante, fue la siguiente: los
madereros.
¿Y
acaso que pasó con los indígenas? ¿Será que antes del conflicto con el Perú,
esto fueron selvas inhóspitas, sin ninguna vida humana en su interior? ¿Cuál es
la razón para que una respuesta de ese calibre sea dada en un taller, y que
además sea aceptada como verdadera? Por supuesto la cuestión no es solo de
imprecisión histórica, la razón es muy simple: el interés que existe por parte
de los sectores madereros (incluyendo a CORPOAMAZONIA) y mineros, sobre las
áreas de Ley 2°, considerada en Tarapacá la última reserva de la población no
indígena.
En
Tarapacá existe un debate actualmente: para muchos colonos, a Tarapacá llegaron
los indígenas después del conflicto, cuando empezaron las tigrilladas, y la
explotación de la madera. Antes de eso ellos vivían lejos, en sus verdaderos
territorios tradicionales. Para los indígenas en cambio, si bien muchos saben
que sus territorios de origen no están propiamente en Tarapacá, asumen que
donde se encuentra el casco urbano existían malocas desde antes de la década de
los treinta, e incluso había un asentamiento de los Ocaina en lo que hoy es Santa
Clara. Para ellos, su identidad indígena, les permite adjudicarse el derecho de
decir que este territorio es ancestral, si en algún momento de la historia
algún indígena vivió en estas tierras.
Las
palabras tradicional o ancestral, son
escuchadas con algo de rabia por parte de los colonos, pues seguramente con
esas palabras la población indígena se les ha metido en el camino, truncando
sus proyectos de “desarrollo”. Lo tradicional y lo ancestral son una categoría
política en el contexto tarapaqueño, alabado por muchos, detestado por otros.
Me pregunto cómo una propuesta de política que se denomina como de protección a
los “sistemas de conocimiento tradicional” pueda entenderse en medio de este
debate semántico. La respuesta muy seguramente nos pone en la tarea de mirar más
de cerca el documento, y entender cuál es el significado de “pluricultural”, y
quizá también ir más allá para saber a qué tipo de bienestar busca apuntar.
Después
de la salida al Chocó, se vislumbró un panorama más claro en cuanto a la
filosofía y el alcance de la propuesta de política presentada por el equipo del
MADS. Contar con el documento físico, permitió que se revisara en detalle
cuales son las necesidades que busca atender la política, y cuáles son las
aplicaciones que esta puede tener en el contexto amazonense. Lo primero que se
notó, es que la propuesta si bien define y delimita lo que es conocimiento
tradicional, evita ser una política esencialista, o excluyente de sectores de
la población que no se ven a si mismos como tradicionales. Se hace énfasis por
supuesto en las subjetividades de los pueblos indígenas, de los pueblos negros,
pero sus instrumentos de aplicación no se constriñen a esas poblaciones.
Hago
esta salvedad, porque en Tarapacá, como en muchos lugares de Colombia, la
amenaza sobre la explotación extractiva de recursos es cada vez más fuerte. En
este momento en el corregimiento se está debatiendo sobre los intereses de la
zona de ordenación forestal, área en Ley 2, donde los sectores mineros y madereros
tienen fuertes intereses. El discurso minero defiende su actividad basado en el
hecho que es su último recurso para poder sobrevivir, en un mundo injusto y sin
oportunidades para ellos. Por lo general justifican su discurso, culpando a un
tercero, en este caso el gobierno, que es el que no da empleo, y ahora no les
quiere legalizar su actividad.
En
Tarapacá, se tiene la connotación que todo lo que se hace por la conservación
de los resguardos, o de los bosques, es únicamente para el beneficio de los
indígenas, y que los colonos, son personas incomprendidas que les ha tocado
luchar solos, lo que es injusto para ellos, pues de alguna manera sienten que
la nación les debe, porque si no fuera por los colonos, esto fuera territorio
peruano o brasilero. Entre sus argumentos, son capaces de aseverar que antes de
que aquí existieran los indígenas, llegó la bota
militar, símbolo de la colonización mestiza y blanca de la amazonia. Como
dice un vecino por acá, “en Tarapacá
hasta los indígenas también son colonos”.
La
intensidad con la que se vive el debate en Tarapacá entre los grupos indígenas
y los más afines a los valores del blanco, o del mestizo, sobre quienes fueron
los primeros pobladores de Tarapacá, revela que alrededor de la historia local existen
implicaciones ideológicas, y que estas tienen repercusiones directas en la
forma como se da la reapropiación social de la naturaleza. Si bien para el
indigenismo, la legitimidad que provee lo ancestral, es prácticamente la fuerza
política con la que la lucha indígena ha logrado organizarse, y obtener
conquistas políticas y territoriales. Por su parte, los imaginarios del colono,
siguen buscando su propia legitimidad en valores como la soberanía, la “patria”
y el “desarrollo”, este último más en el mundo de las ideas que en los cambios
sociales. Detrás de todo esto, está por supuesto el acceso a los recursos
naturales, y la manera como se construye su uso desde los distintos actores:
servicios ambientales, conservación, reserva maderera, reserva minera, territorios
sagrados, etc.
La
propuesta de política pública para la protección de los sistemas de
conocimiento tradicional, puede convertirse en una herramienta más que lesione
los intereses de los grupos no indígenas de la región. Esto puede suceder, por supuesto,
si antes de conocer la propuesta, se le juzga por su nombre y lo que se hace es
desconocerla. Si revisamos la propuesta, esta contempla también estrategias que
dinamizan la economía local de un pueblo, y que además pueden traer
interesantes perspectivas de aprovechamiento a futuro.
Considero
que la propuesta, a pesar de estar sustentada en los principios más sagrados de
los pueblos minoritarios, como es el respeto a la madre tierra, y la protección
de los saberes ancestrales de las comunidades, también es condescendiente con
las sociedades que de uno u otro modo, no sienten mayor identificación con este
discurso. Los principios de la de la sustentabilidad ecológica en el
aprovechamiento de la agrobiodiversidad para la búsqueda de alternativas de integración
a mercados mayores, es una línea de trabajo que puede llamar la atención de las
personas que hasta ahora solo ven en la palabra “explotación” la única posibilidad
económica de sus “estancados” gremios madereros o mineros.
La
interpretación que las organizaciones de Tarapacá han hecho de la propuesta los
ha llevado a iniciar estrategias que pueden convertirse en importantes
dinamizadores de las economías locales. El procesamiento de yuca brava para
fariña ya es una actividad económica que viene cogiendo fuerza entre las
familias de ASOAINTAM y la comunidad de Puerto Nuevo, los cuales, ante la
coyuntura actual de escasez, tienen en sus planes convertirse en importantes
productores de fariña. Este es un claro ejemplo, como la protección al
conocimiento tradicional es también un móvil económico de sobrevivencia. La
línea de aprovechamiento de productos promisorios que trabaja ASMUCOTAR, es
otro ejemplo de cómo es posible constituir un negocio rentable, con una de las
características que resalta la propuesta de política, como lo es, la
distribución justa y equitativa de las ganancias.
El
proyecto de consolidar un mercado local para el intercambio y comercialización
de productos por parte de los mismos chagreros y productores, también es una
iniciativa que contempla la necesidad de abrir alternativas económicas. A esta,
se pueden sumar otros sectores de la población tarapaqueña, como lo es la
naciente Asociación de Campesinos, la Asociación de Pescadores, la Comunidad de
Puerto Ezequiel, Gaudencia y la Asociación de Colonos. Lo importante es que la
política promueve una ética de aprovechamiento basada en la sustentabilidad ambiental
de los conocimientos tradicionales, y si esta política logra calar más en
aquellos sectores de la población que por razones de la historia se sienten excluidos
de todo lo que llaman tradicional, y
se logran reconocer en ella como personas con conocimientos y capacidades para
adoptarla, seguramente los sectores que se hacen llamar colonos encuentren
alternativas económicas interesantes, que les permitan un mayor desarrollo de
su creatividad, antes de estar esperando si el gobierno legaliza o no su
actividad minera o maderera.
Todo
es cuestión de por donde se mire la cosa, dice el adagio popular, si la mirada
pluricultural de la propuesta de política pública para la protección de los
sistemas de conocimientos tradicionales, es lo suficientemente fuerte para
revertir el esencialismo local en el cual se interpretan las categorías de
“colono” e “indígena” en Tarapacá, la propuesta puede hacerse valer como un
medio efectivo de garantía de bienestar para todos los sectores de la
población. De lo contrario, seguiremos presos en un mundo de falsos imaginarios
locales, donde se mira lo tradicional como contrario al desarrollo, lo mestizo
como contrario a lo indígena, y quizá nunca dejemos de estar discutiendo por
responder a la pregunta, quien llegó
primero.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Sin confucionologia, pero con algo de locura
Por el solo placer de hacerlo, por el solo sentido de la
deslización concomitante sobre los puntos palabrísticos del considere, sin
confucionologia, pero con algo de locura, pues imagínese que toda se reduzca a
esas cosas que se dicen de seriosas, además decía Aurelio Gallo, legendario
timador de lejanas de historias, que la gracia de todo está en hacer de lo
menos serio lo más serio, lo más visceral, habrá que hacer malabares, correr pa
acá, correr pa allá, pero que va, si hay como hacerlo pues se ha de hacer, sin
escatimar, ni dudar, por los juegos de la mente que limitan las posibilidades,
aunque razón tenía este amigo mío que cuando la mente se ve limitada, mas
creativa se pone. Y siempre pasa, así, en un lugar, con un lápiz, una hoja, y la
sola existencia, que se puede decir, a quien se le dice, la mente viaja, y
viaja lejos.
Operaciones magicomatematicas en la economía de la vida real.
Por ahí siempre se dice que los perros por instinto
saben nadar, pues una vez vi uno caer de una canoa, y que tan solo se mantenía
a flote con las patas de adelante, pues las de atrás no las sabia mover, no se
ahogaba pero tampoco avanzaba. El arte de saber algo es bastante similar, no
por saber pintar se pinta, no por saber escribir se escribe, o bien se puede
hacer, pero a duras penas para mantenerse, sin representar nada, sin decir
nada, arte sin significado, lo que en la teoría de la comunicación se conoce,
como sin la efectiva recepción del mensaje del emisor, sea cual sea. Y pues en
el trabajo pasa igual, se saben hacer cosas que se han aprendido a través de la
experiencia, pero por momentos parecen dormirse, hasta el punto de hacer creer
a la mente que no se saben hacer, porque pasa eso? Pereza? Desidia?
Inseguridad? Venga a saber, lo único cierto, es que como toda curva de las
economías de la vida sube y baja, por momentos hay ascensos, por momentos
descensos, ningún punto es bueno ni malo, sin embargo cuando se sube mucho se
teme caer duro, o cuando se cae mucho, se teme nunca volver a subir, así es la
economía, y quien dijo que todas las economías tienen el mismo comportamiento
al mismo tiempo, pues una crisis puede representar oportunidades en otros
sectores, entonces es cuando hay que guardar la calma, y poner las coordenadas
en perspectiva, dibujar la función nuevamente y evaluarla en su forma, para
donde va, cuál es su tendencia, cuáles pueden ser sus puntos de inflexión, eso
haría un cuidadoso análisis, pero el perro que nada y no avanza, o el pintor
que pinta pero no pinta, o el que escribe pero no dice, a la hora de estar en
el meollo de la situación solo actúa por instinto, que así falle es instinto,
busca la sobrevivencia, pide un milagro, pues bien, hay quiero llegar, pues
cuando estudiamos las cuestiones matemáticas de la vida cotidiana podemos
llegar a pensar que esta se comporta como una función continua, demostrada a
partir de hipótesis, de segmentos cerrados que interceptados llegan a un
singletón, o por medio de topologías, y decimos, si es continua, lo va a hacer
siempre, pero eso tomando algunas variables ¿qué pasaría entonces si a eso le
adhiero una variable tomada de otra función, podría volverse discontinua,
podría saltar hasta otro punto del plano, podría saltar a la tercera dimensión,
dibujar una figura, o convertirse en una sucesión de puntos que no se tocan? La
función puede cambiar, y lo que conocemos de ella lo hacemos siempre suponiendo
cosas que en la economía de la vida cotidiana se pueden presentar, pero como
siempre para probarlas, hay que omitir todas las demás, afortunadamente esta
vida no es una función, o más bien son todas las funciones que nos podamos imaginar, están ahí,
flotando, esperando a ser activadas, por una operación magicomatematica, y la
lucha por la sobrevivencia logra que el pintor desesperanzado haga una obra de
arte y sea valorada, que el escritor maldito lo deje de ser, y sea un maestro
de las letras, que el perro nade y avance, de repente aprenda a usar sus patas
delanteras, o más bien como paso aquella vez, nos devolvimos en la canoa y lo
recogimos, el perro se salvó, por cosas de la sobrevivencia, o por cosas de la vida, cual es la diferencia? esas cosas pasan en la vida real.
Hay solo 27 letras, pero cuantas cosas se pueden decir.
Hay
muchas mañanas, las animadas, las adversas, las que tienen motivos, las que no
encuentran un motivo, las que recuerdan los sueños o tan solo los rasguñan con
el suave velo del olvido, la cabeza busca un orden, que se dijo ayer, que se va
hacer hoy, cuál será el encuentro que se viene aquí a formar, mucho trabajo,
mucho trabajo, pero el único parece que es real es este de escribir, la obra
puede mutar de la acción interpersonal, a la universal, y solo la escritura de
eso puede lograrlo, porque hay muchas palabras, hay solo 27 letras, pero
cuantas cosas se pueden decir, cuantas palabras se pueden crear, pero de todas
esas cual es verdaderamente palabra, quien sabe, pero no mucha, más bien poca.
Con un ligero dolor de cabeza me levanto nuevamente aquí en Tarapacá, el túnel
es misterioso y se recorre sin mucha luz, pero la sombra de mi cuerpo, marca la
frontera entre lo que se ve y lo que no se ve, con eso alcanzo a ver el camino,
y caminar con cuidado para no tropezar, observar el palito que tiene espinas y
sentir el pie que anda descalzo, solo puedo atinar a lo que se hacer, solo
puedo acompañar, y conectar hacia arriba para traerlo abajo, para subir el hilo
sinuoso que sube por la columna, que se corporiza en lo orgánico y recibe la
información de lo galáctico, parece ciencia ficción, pero para mí no lo es,
porque es lo que hago, lo veo con mis ojos, pero no lo hago porque lo vea, sino
porque lo creo, esperar con calma, no escatimar en quitar del camino las púas y
palos, pisar la arena blanca donde el agua es transparente, ver los pececitos
nadar, con todos sus colores, con toda su elegancia, poco a poco el movimiento
de las aletas retorna la razón y el impulso para seguir, algo que se vino a
realizar, y que por cosas de lo entendido, o lo “nientendido” se realizará, cada cosa a su debido momento.
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