martes, 9 de junio de 2026

Que mierda

La interdisciplinariedad ni la transdisciplinariedad sirven. No caigan en la misma trampa en la que caí yo.

A pesar de que las revistas están llenas de artículos que nos hablan de la importancia de integrar conocimientos, de pensar primero en los problemas y no en las teorías, de atreverse a diseñar métodos que transformen la sociedad en lugar de producir las mismas recomendaciones de siempre, la realidad funciona de otra manera.

De nada vale haber vivido con los indígenas si quien teorizará sobre ellos será quien tiene un posgrado en antropología. De nada vale demostrar que es posible romper los moldes proponiendo métodos performativos que cruzan el teatro, el juego y la antropología, si el puesto terminará ocupándolo quien simplemente sabe hablar de etnografía porque leyó a Malinowski.

No caigan en la misma trampa en la que caí yo. Sean disciplinarios. Cumplan con las teorías antropológicas como dicta la tradición que nos enseñaron. No se salgan del libreto.

Qué frustrante resulta quedar por fuera de tantas convocatorias. Ser un sociólogo que hace revueltos antropológicos, ambientales y performativos parece una afrenta para la academia. Parece que la creatividad, la experimentación y el cruce de fronteras disciplinarias son celebrados en los discursos, pero castigados en la práctica.

Qué triste estoy. El tiempo pasa y siento que quizá no podré cumplir con esa misión que llevo en el pecho. La sociedad no paga por eso. Seguiré arañando pequeñas oportunidades que me permiten recorrer lugares, como una especie de curiosidad exótica que vale la pena observar durante un rato, pero que después es mejor que desaparezca. No vaya a ser que las estructuras viejas, conocidas y aburridas —esas mismas que cada vez resultan menos atractivas para los jóvenes— terminen tambaleándose.

Qué mierda.

miércoles, 3 de junio de 2026

Cambia el universo pero no el juego

Cambia el universo, pero no el juego. Eso mismo pasó el otro día cuando fui a jugar Muro al polideportivo. Ese día llegué como de costumbre a los Muros contiguos al coliseo, cuando, oh sorpresa, me di cuenta de que estaban en clase.  Me quedé sin muro para jugar.

Salí a dar una vuelta sin saber cómo ocupar mi tiempo recreacional, hasta que se me ocurrió entrar a la cancha de fútbol, caminé, la vi, andé pa’ aquí y pa’ allá, recordé mis épocas de fútbolistas, el peor fútbolista. Aún tenía la raqueta y con las pelotas algo podía hacer. Exploré un juego de raqueta sin muro y sin contrincante, o sea, jugar contra la gravedad. Empecé a jugar a que la pelota rebotara sobre mi raqueta hacia arriba sin dejarla caer, tocaba correr, por supuesto, pues rara vez la trayectoria de regreso se parecía a la de subida, dibujando una parábola de función:

   


Esto proyectó en mi cerebro hacia otra idea: darle vueltas corriendo a la cancha rebotando la pelota, en el mismo ejercicio, sin dejarla caer y que no pare de colisionar con la raqueta. Una trayectoria definida le daría, por supuesto, mejores características de disciplina deportiva. Empecé la marcha, nunca me cansé de correr, más bien si se me cansaba el brazo, debía cambiar. Poco a poco el juego fue tomando forma y la diversión llegaba. Di una sola vuelta.

Salí rumbo a mis aposentos y pasé por el skatepark, ese lugar de superficies curvas hecho para rodar patinetas y patines podría también servir para que rebotaran pelotas de tenis. Entonces agarre de muro la rampa más alta. La función que convertía un muro plano a 90 grados de ángulo en un muro curvo propuso una ecuación exponencial. Empezó la partida, rebotes extraños recién conocidos, el universo había cambiado, pero el juego era el mismo.

Analicé la superficie de la rampa del Skatepark, trataba yo de descifrar la incógnita, el exponente de la potencia, ese esquivo pero obvio resultado que daba forma a la rampa. La diversión llegó de sobremanera cuando entendí lo siguiente:

Golpe abajo de la rampa aumenta la probabilidad de rebote a 90 grados del punto de contacto. Golpe superior lo bajaba a escasos 15 grados, muy cerca, por supuesto, del fin de la rampa y el comienzo del abismo. Abismo al que se fue varias veces la pelota y tuve que ir a recogerla.

Así se pasó tan entretenida tarde, hasta la tercera vez que se me fue la pelota al abismo. Cuando regresaba a mi nuevo universo, me esperaba nada más ni nada menos que el celador, ese personaje que te mira con la certeza de que tiene el poder, que hagas lo que hagas, en ningún momento harás que cambie de opinión. Entonces procedí a explicarle que ese día el muro estaba ocupado y tuve que inventarme dos nuevos juegos. Darle vueltas a la cancha de fútbol pegándole a una pelota de tenis con la raqueta, sin que se caiga, procurando avanzar en una dirección definida; y el segundo, este último, un nuevo universo para el Muro, el skatepark, juego que me explicó de manera muy clara porque cambiar el universo no implica necesariamente cambiar las reglas del juego, aunque es lógico que lleve a ello.

Lo cierto es que el celador, amparado en la sagrada ley que le dice para qué es cada espacio en el polideportivo, no le gustó de a mucho que estuviera jugando Muro en el skatepark y obviamente me pidió el favor, muy respetuosamente, que mejor no lo hiciera, pues muchos estaban mirando y estaba siendo un ejemplo de comportamiento desviado para la audiencia del polideportivo.

La moraleja puede ser que cuando el universo cambia lo hace en todo sentido, no solo donde necesitamos, o queremos, sino también donde no lo comprendemos y el skatepark es una metáfora de eso, de aceptar cuando el universo cambia. Estoy seguro de que acabo de descubrir un nuevo deporte, y es muy divertido. 

martes, 2 de junio de 2026

Scaling in

 Águila seis, Luna Cristal cuatro.

Son tantas las cosas que pasan por mi cabeza, que excuso hasta el tiempo y empiezo mis escritos con frases innecesarias, evadiendo la posibilidad de sintetizar mis sentimientos, pues explotan en mi interior. El tema electoral, la situación del Refous y mi idilio en Cogua.

No sé por dónde empezar.

Quizá diciendo que me duele cuando nos dejamos enfermar por la política, o preguntándome de que manera se están renovando los aires del Refous. Sea lo que sea, hay que mantener la tranquilidad y aceptar el destino que recorro: aprender, florecer, vivir, gozar. Hacer mi taller de impro, eso es lo que debe guiar el viaje.

Quizá con eso me pueda dar por bien servido. Pero me gustaría ayudar y creer que ese lugar que siento propio, esa historia llamada Refous, se va a salvar de la desaparición. No sé cómo ni qué en concreto pueda hacer, quizá jugar al Inspector Gadget y, de pronto, algo pasa y se endereza la cosa. No sé. Solo Dios sabe. 

Lo mismo podría decir del tema electoral: que pase lo que sea y decidir sobre ello. Yo seguiré haciendo mi trabajo. Me duele ver los chats y sentir los corazones coléricos, listos para hacer aquello que mi tío Weber nombraba como la usurpación del monopolio del uso de la violencia. La cual conjuro mantener alejada de mi corazón y de mi familia.

Pero es natural, diría el doctor Julio Moreno. En el universo todo es natural. Las cosas solo tienen sentido en el mundo de los humanos y su imaginación. Quizá. Tampoco estoy seguro.

En fin, seguiré escribiendo, dejando que la energía derrame la tinta y dibujos inentendibles. Si tiene que ser así, así será, y será divertido, provechoso, virtuoso y, como el calendario ecológico, abundante.

La mirada se pierde y el esfero se detiene. Parece que no quiere expandirse, sino más bien contraerse, semejando una escritura que se hace hacia adentro, scaling in, recogiendo lo ya dicho, acortando el curso del tiempo desde cero hacia atrás.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Lo que necesito

Se siente raro. Despertar todos los días y trabajar, pero no tener sueldo. Hay que hacer muchas cosas. Alistar a los niños, hacerles el desayuno, llevarlos a la ruta, responder a las reuniones del IPBES, escribir los artículos científicos a los cuales me comprometí. Trabajo todo el día, pero sin sueldo. No tengo entregas, no tengo fechas límites, no tengo informes que rellenar. Eso me hace sentir un poco bien. Pero me pregunto en este momento, ¿para dónde irá mi vida? ¿Qué rumbo tomará? Cuarenta y cinco años y haciéndome esta pregunta. Oportunidades laborales que no tomé, que no quise. Preferí esto, la incertidumbre. Un poco extraño, pero ya fue, ya lo decidí, ya lo estoy haciendo. Debo moverme, moverme más que si tuviera un trabajo, trabajar más que si tuviera un sueldo. Debo crear, ir a la acción, concretar, definir, surgir. Es lo que necesito.

miércoles, 22 de abril de 2026

Busqueda de sentido

El problema es el sentido, aplicado a lo existencial y también a lo banal o a lo cotidiano. Decía Libardo que nos convertimos en aceite de cocina cuando dejamos que las cosas se procesen por elementos que solo vienen a dejar la basura en el corazón y luego irse. Para mi vida debo ser ahora más atento a eso, a no permitir que vengan otros a dejarme su inmundicia sin siquiera hacerse cargo. Me decía también que el sufrimiento no es en sí malo, pues es gracias también a este que se produce una sana tensión que nos lleva de manera positiva, creativa y constructiva, que ese es el espíritu. Me hablaba de la sinceridad natural, de no ser sentimentalista porque eso bloquea la acción, lo que veo como un gran recurso para la vida. Deshacerme de lo que no es mío, eso interpreto. No llevar sino lo necesario. Libardo es Monteriano, su método es el palabreo o lo que yo conozco como la witnesiada. Mostraba que las palabras cargan otros ocultos. Ejemplo, “voy a descansar”: se está decretando que se está cansado. En cambio, hay que decir: “voy a reposar”.

sábado, 11 de abril de 2026

La Gran Fiesta

La fiesta perfecta. Primero que todo, aclaro que mis días del presente son más parecidos a un retiro espiritual, en el que interactúo de muchas maneras con mis hijitxs Tomás y Abril, pero que de vez en vez la búsqueda de avanzada me trae a vivir momentos diferentes, como una fiesta de preboda de mi prima Viki en Andrés Carne de Res de Cartagena.

Mucha cosa maja se sucedió anoche, agasajados los novios por un momento de éxtasis nocturno. Sucedió que en este lugar la música se pone a unos volúmenes de los cuales la gente familiar con la que me encontré y yo nos quejamos, o más bien no conectamos, por la estridencia del volumen. Válgame que fueron momentos extraños en los que unos familiares que no se ven desde hace décadas de repente se ven a los ojos y quieren hablar, pero no pueden porque la música suena a unos volúmenes en los que no se puede conversar. Toca gritar y fingir conversaciones que no pasan de los 45 segundos.

Me cuestiono fuertemente lo que concebimos como divertirse. No tengo nada en contra del éxtasis que produce soltar el cuerpo, el corazón y dilatar los juicios sociales que nos autoimponemos, y entrar en éxtasis con otros y otras. Buscar la existencia mediante el desatamiento de la mente y dejarse llevar por lo que la mente ya no pueda pensar. Eso es increíble. Como artista, soy más eso que un intérprete de la técnica: un canalizador de fuego y éxtasis kinésico.

Pero, en fin, todo esto solo para decir que la esencia de la fiesta es la conexión. Eso es lo que se celebra en la fiesta. Si hay conexión entre las personas, hay chance de celebrar desde la espontaneidad. Una música muy dura evita la conexión: no se pueden escuchar las palabras.

Me sorprende que en un lugar como ese, donde se espera un conocimiento más avanzado en las artes del divertir, no se tengan ciertas cosas claras. La gente se divierte porque siente que hace lo que quiere. Eso no solo se logra con meseros que exageran las maneras de lo que se considera como buena atención, sino también a través de la aplicación de principios universales de la naturaleza. La naturaleza de la fiesta es el ritual, ese mismo del que hablan cientos de antropólogos. Claude Lévi-Strauss y Johan Huizinga, quien lo denomina el “círculo mágico”.

Está de moda hablar mal de este restaurante tan afamado, pero yo lo que voy a hacer es ayudarlos a que descubran las mieles del éxito evitando la estridencia y promoviendo la conexión auténtica entre los hombres y las mujeres que se ven una noche de juergas, con ánimo de juerga, de pasarla bacano.

Bajarle a la música es dejar que las personas se tomen más en serio lo que hacen durante el movimiento del merengue, el perreo del reguetón y el poguito de saltar y saltar con el rock. Lo que sucede en la fiesta, por medio de esa expresividad espontánea, es la manifestación del gusto, lo que culturalmente la experiencia reproduce. La reproducción de la que habla el sociólogo y amigo imaginario Pierre Bourdieu.

Y bueno… aunque no parezcan mis artes más cercanas, la farra ha sido lo mío. No en cantidad, sino en calidad. La farra puede ser más divertida cuando no se está en contra de los principios de la naturaleza. Exagerar el volumen en una farra no ayuda a la farra; antes la apaga y manifiesta un sentido egoísta de lo que consideramos es divertirse. En fin, llamémosle a esto filosofía de la farra o alguna otra ciencia constitutiva de todo eso que llamamos vida, de lo cual la farra es y merece ser un punto de mayor importancia.

La fiesta es intergeneracional. Si eso se tiene claro, se ha hecho gran parte de la tarea. Hay jóvenes de 18, 25, de cuarenta y tantos, sesenta y tantos, setenta y tantos. Las fiestas de los jóvenes son pagadas por los papás y las mamás. Ese es un secreto que no se agota solo poniendo los éxitos de ayer y hoy y luego rematando con su majestad el reguetón. Hay algo más en esa intergeneracionalidad que la supuesta fiesta de Andrés no ve, no lo conoce, a pesar de que son expertos en eso: en que la gente conviva junta por un rato y se sienta bien acompañada.

Dejo claro, estimades leyentes, que no salí de un salón y solo le di una mirada fugaz a una terraza donde la gente parecía compartir, pero yo estaba no en Andrés como tal, sino en una preboda en Andrés; por lo tanto, si quería compartir con la gran familia, debía estar ahí.

martes, 31 de marzo de 2026

Pienso y no duermo

 4:16 a.m. No duermo, no he dormido. La mente piensa en ese documental que vi, muy perturbador, muy duro; en las palabras que escribí que hablan de morir. Pienso en las personas que me rodean, en mis desafecciones, en mis miedos y certezas. Pienso y no duermo.


¿Por qué será que pasa así? De vez en vez me quedo toda la noche, no salgo de la cama, hace frío. Todos duermen menos yo. Hasta el celador duerme mejor. Yo pienso y pienso. Huyo, pero no lo logro. Vuelvo al mismo punto. ¿Qué será esto? ¿Qué será lo otro? ¿Por qué para otros es cerrar los ojos y ya está, seguir durmiendo? Yo permanezco en vigilia.


Ni soy percibido ni acompañado. Soy un solitario. Quiero que nadie duerma porque yo no duermo. Quiero que todos se levanten, que salgan de sus camas, para que escuchen lo que pienso, aunque no lo digo, que sepan que mi mente vuelve siempre sobre lo que es y no es. Perder el tiempo, matarlo así, escribiendo. No hay nada más que hacer.


Se teme perturbar los sueños de quienes me rodean, interrumpir el sagrado dormir. ¿Por dónde será la cosa? ¿Cuál es la decisión que hay que tomar? ¿Cuál es el paso que hay que dar? Hay que parar de rumear y rumear. Algo debe suceder, la vida no puede ser esto, una vigilia sin sentido.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Emboding a story

Tierra 1. L. Autoexistente 15.   01.112012

I want to write differently from how I used to, because I feel myself going in circles, repeating the same narrow ideas again and again. That is not right. This writing has to embody a story, not drift into a realm of pure intellectualism. Each word should gain meaning by becoming true in everyday life.

I do not want to be someone who writes as a job or out of obligation—it feels like cheating. So, God, I ask you for light on this bright day. The weather is hot, yet my soul feels cold, simply searching for an energy that allows me to move forward through life.

It is 11:32 a.m., and I have barely left my room. For once, I do not want to spend the rest of the day sitting in front of a screen, wondering when I will begin to write. Life is not that.

Life is meant to be more active, more beautiful, and more constructive. How do we do it? Let’s do it.

La cosa es simple

Espejo 10 – Luna Cristal. 10.06.2009

Y mientras me disfruto este delicioso mojicón, vamos a darle paso a las corrientes del pensamiento recochológico. Sin asumir fundamentalismos, podemos decir que cuando todo es color de hormiga es porque hay hormigas alrededor. O, lo que es lo mismo, si un pez se ahoga es porque lo sacaron del agua, nada más.

Pues bien, en asuntos del amor entre bichos humanos, sucede que las cosas a veces se confunden y se terminan mezclando hombres y mujeres que, en los albores de alguna moral, no tenían por qué hacerlo. Y entonces todo se siente como que no se sabe para dónde va. Se oyen viejos comentarios y retumban vocecillas que juzgan y no juzgan.

Cuando la mente está en recocha y se le pierde ese caminito, es mejor visitar a una amiga que, en su menesterosa labor, muestra la sabiduría que deja con sus manos. Por eso hoy estoy con Camila, porque ella sabe hacer sus figuras con cerámica y le dice a mis oídos todo lo que yo no quiero oír.

En el juego loco de la destinología hay que estar listos para los partidos, que así no se dejen jugar muy facilito hay que ponerles el pecho. En este cuento del fin que nunca les narré, encontré que mis ojos aún pueden ser ciegos, sentí que mi corazón se puede cerrar y que la mente puede juzgar.

En esta parte de la historia, de la cual poco les he contado, yo salí trasquilado y debo irme una vez más. Muchas enseñanzas y cosas buenas sucedieron, la hipótesis nula apareció y entonces el estómago dolió.

Solo de algo estoy seguro: ni de las letras me debo yo fiar. Más bien, humilde debo ser, pues la cosa es simple, y nada más, que dejarla ser

Vientos

 Enlazador de mundos 11. Luna espectral. 15.05.2009

Pita el oído,

e inconsciente se esconde

en ritos llamados

por unos paganos.


Me miro al espejo

un mundo que busca, 

que encuentra y asusta

su propio reflejo.


Ahí veo el camino,

se pierde de nuevo;

luego lo pienso,

tampoco lo invento.


Entonces recojo

el día pasado

y vuelve el recuerdo

enojo olvidado.


Un viento nos une,

un soplo nos lleva

A destinos comunes

e historias distintas.


Escena perdida,

artistas incrédulos

cuidan su técnica.

se siente vacío.


Te miro perdido

y confío en tu mano:

despierto atraído

nos toca y convoca.


En esas nos toca.

suenan las doce

es tiempo supuesto

m visto sonriendo.


De día comiendo,

por eso me escribo

ni siquiera percibo

un camino corriendo.


Entiendo el sentido,

escondo escritura

sin piso que nombro,

estas palabras.


Hay de mi lado

cuidando el camino,

limpiando mis miedos,

andando el camino.


Me veo abrumado,

también agraciado:

no hay día sin tinte

de colores brillantes.

martes, 24 de marzo de 2026

Vuelve cargada de historias

(2014)

Por el solo placer de hacerlo, por el solo sentido de la deslización concomitante sobre los puntos palabrísticos del considere, sin confucionología, pero con algo de locura —la justa y necesaria—, pues imagínese que todo se reduzca a esas cosas que se dicen de seriosas, tan ordenadas y tan rígidas que olvidan el pulso de la vida. Además, decía Aurelio Gallo, legendario timador de lejanas historias, que la gracia de todo está en hacer de lo menos serio lo más serio, lo más visceral, lo más verdadero. Habrá que hacer malabares, correr pa’ acá, correr pa’ allá, equivocarse y volver, pero qué va, si hay cómo hacerlo pues se ha de hacer, sin escatimar ni dudar, por los juegos de la mente que limitan las posibilidades, aunque razón tenía este amigo que decía que cuando la mente se ve limitada, más creativa se pone, más suelta, más viva. Y siempre pasa así, en un lugar, con un lápiz, una hoja y la sola existencia, que ya es bastante, se abre la pregunta de qué se puede decir, a quién se le dice, desde dónde se dice. Y entonces la mente viaja, y viaja lejos, y se pierde, y se encuentra, y vuelve cargada de historias.

Materia en descomposición

(2014)

En el meollo del sancocho, sobre la recochología lógica de las ideas y las formas de escribir, no puedo llegar a esta o a conjeturar sobre la otra, porque, a diferencia de todo, lo que se piensa no se hace, más que escudriñar entre palabras y hacerlo el elixir de escribir por escribir, hasta que todo se vuelva mucho más confuso; pero se puede desenredar, porque siempre en la palabra se resbala uno por el túnel de las galaxias, de las frases infinitas, de las fibras del canasto que tejen la mochila del pensamiento y el conocimiento…¿cómo hacen otros para medir lo que se entiende por inteligencia, entre radios sacados de tests y pruebas de lógica o habilidad? O si fuese verdad, suponiendo que lo es, pues qué gusto me da que para fluir desde el corazón y con la palabra, amando cada porción de tela de este papel, es mejor ser un bobo feliz que un inteligente amargado. Lo inteligente se vende sin obra divina de por medio, o como la realización completa de la separación del cuerpo con lo más sabroso, con el hueso que le da sabor a la sopa de un carnívoro o el quesito que le mete perrenque al vegetariano; sin eso la sopa no sabe a nada, y es entonces cuando solo se siente materia en descomposición.

Nada oculto

 (2014)

Que siga sucediendo,
que consiga acaeciendo,
que mientras hágome chicote,
el asombro nuevamente
saca su chipote.

Freído en aceite caliente,
al baño María
o cocinado con agüita,
lo siento venir,
siento su sabor,
del sueño prometido.

De esta obra de arte,
de este videíto,
de este paseíto,

no hay que molestarse

ni sentirse culpable,

mucho menos reprimirse
u ocultarse,
si no hay nada oculto:
ni los pelos que tengo en la cabeza,

Aventura galaxial

(2014)

En la llanura distante y frígida, en el atisbo inalcanzable del paisaje circundante, en el cubículo de un instituto llamado ECOSUR, pegándole al teclado, siempre buscando lo que no sea lo enojado, fue entonces cuando salí y regresé. El cielo se nublaba, y en estas cosas me quedaría, si no fuese por el encuentro de aquel día, con el ángel de la Virgen María y la angélica luz que la envolvía… jocosamente hízose, y de repente un fuerte remesón el corazón arremetía, con la única furia que el océano puede pegar, con el único ahínco que el fuego de las islas puede aquí evocar, como quien por un momento siente que lo mejor está por suceder,…

Ya está bueno, se siente, se narra y se comenta, para que todo venga energía transmutada, en destellos infinitos de creatividad y witnesiadería, que lo único que traería sería a la palabra, y para que el efecto que siento se potencie y manifieste con toda su fuerza. Sonriendo dulcemente, hablando con camaradería, sonriendo y tumbeando con fino swing; venga como venga, mírese como se mire, esto ya está escrito y solo así puede suceder, siendo lo hacido y lo siempre hecho algo ya escrito desde la opción de ir a una aventura galaxial.

Parar,
que si hace crash,
es mejor parar.

Tomar un aire,
porque hace falta aire…

Lo que es idea
y lo que no es ni siquiera idea,
lo que es palabra
o lo que no se puede decir,
ni se puede escribir,
ni se puede hacer.

Parar,
es mejor parar antes de seguir
con lo que no se está seguro si se quiere decir,
si las reglas de la gramática hacen añicos la imaginación,
capaz de hacer la proeza,
cuando es el corazón
y no con la pereza.

De lo contrario es engaño, es disimular,
y eso sí que no, eso sí que no,
porque se trata de manifestar
no solo imaginar y sonreír,
sino capaz de sufrir y construir.

Es el ejemplo,
la enseñanza del guerrero,
del que es valiente y decidido,
no teme al qué dirán
y se expresa con honestidad.

Parar,
se puede seguir
con el permiso de la verdad;
es mejor parar,
ver a los dos lados de la vía,
tomar la imagen de la gracia
y hacerlo sonreír,
emerger desde adentro,
donde se siente con entrega.

Agradecer, y agradecer,
porque esto es un regalo
y es conmigo;
me hablas de cerca al oído
y guías mis destinos.

La misión

(2014)

 A veces sueño como que ya, la continuidad del espíritu creador toma el dominio de la situación y no lo suelta en ningún momento, porque lo hace y lo hace diariamente; a veces sueño con ese momento, de vivirlo, de tenerlo. Abro los ojos y veo que todo sucede, pero en parte, porque en la otra no sucede, y el reloj avanza, y la mente configura el tiempo, atrae el fin y lo hace su presente. En ese momento todo se torna extraño, como si no se pudiera malgastar el valioso tiempo en dejar y buscar, a la misma razón, lo que quiere realmente, enfrascándose en un augurio que, como himno nacional, habla de viejas batallas, pero de pocas realidades. Preparar el corazón y afinar las artes de la vida no se trata de buscar lo bello por lo bello, ni de volverse un farsante de la escena social; la búsqueda es verdadera, el chequeo es verdadero, el florecimiento es una misión y no más que una misión. Hacerlo es la mejor opción; dejarlo es una sinrazón.

Andrews Murch

 (2011)

Qué bueno que siempre sea así: lo verdadero vence a lo falso, y al final el cuento sigue bueno, como siempre fue. Pues cómo dejar al mundo privado de las historias de Fast y Aníbal Smith, los hábiles estrategas del glorioso Atlético Los Pollos, el invencible equipo rojo y de la jugada England, cualquiera haya sido el contrincante, si Pablo Jeangros, Ronaldinho o Gaucho. Siempre jugamos a ganar; no siempre lo conseguimos, pero qué va, si de lo que se trataba era de defender el honor del equipo, dejábamos todo de nosotros en el campo de juego, como si se tratara de la vida misma. Y aunque no siempre sin mancha de juego sucio, los verdaderos Andy y Pi, antes de jugar el partido, ya se habían pensado toda una estrategia de juego.

Recuerdo alguna vez, durante el segundo tiempo de uno de los tantos partidos que jugamos los dos, creo que salí por Tito Villarreal o algo así de imprudente, que me quedé observando el partido desde las tribunas altas del estadio Rolando el Refusín, y vi claramente que lo que habíamos puesto en el papel se estaba cumpliendo, y de una manera que el equipo demostraba rendimiento y solidez.

Qué bueno haber vuelto a hablar con Andy; me despertó realmente entusiasmo y espíritu de empuje. Y es que a Andrés Murcia, alias “Andrews Murch”, le debo alguna vez haberme llenado de cojones y, con una espadita de papel, fácilmente derrotable por la gambeta más elemental, enfrentarme a manes como Santiago y Pablo Jeangros, que aunque son tío y sobrino, jugaban más que los hermanos Corioto. Alguna vez entré por Tito Villarreal, o fue él el que entró por mí; el hecho es que Tito era el jugador más parecido a Falcao o a Lionel Messi de la época. Pero es que resulta que para Andy, capitán del equipo, lo más importante era tener el valor de enfrentar la misión, no de ganarla por ganarla; todos jugábamos, todo el que se quedaba al partido un miércoles o un sábado por la tarde jugaba, así fueran veinte gloriosos minutos.

Qué bueno es haber hablado con Andy hace unos minutos; me siento lleno de esa vibra nuevamente, de la valentía y el honor a la hora de enfrentar la vida.

Sí, bueno, eso suena muy bonito, pero resulta que si se preguntaran si cometíamos errores o si éramos perfectos, obviamente les respondería que sí: cometíamos errores y muchos. A veces nos daba por ser violentos y creer salvar el partido por el solo hecho de intimidar, falta en la que incurrimos algunas pocas veces, pero qué va, si al fin y al cabo éramos adolescentes inquietos con ganas de arriesgarnos, enseñanzas que el camino se encargaría de poner para que, siendo todo esto historia y nada más que la historia, redima un triunfo espectacularmente espectacular de Los Magníficos, donde nada falta ni nada sobra, todo está donde tenía que estar.

Eter

 (2011)

Mirar atrás bajo el riesgo de volver a ver adelante, ver adelante con la esperanza de que lo de atrás salga nuevamente; poder sanar un rencor, reencontrarse con el amigo que no responde ni en el Facebook, volver a celebrar esas gambetas que alguna vez vi hacer al de camiseta azul: bellos recuerdos, pero eso son, recuerdos, porque el presente habla de otras maneras, como payasos, gestores, mirones, creadores, de mil y mil formas que no se agotan en posibilidades, porque cualquier cosa es posible; los sueños se realizan y todo es un arco iris al final de la historia. Pero no sé por qué insisto en mirar atrás, en recapitular la película y componer donde siento que se descompuso; si alguna vez has de leer este artículo, sabes que estoy hablando de ti y de todos los otros muchos que alguna vez aparecieron en mi camino y que ahora llevan un rumbo lejos de este que recorro. Si en la vida no todo se encuentra, aunque casi que sí lo hace, cuando llegue la muerte seguramente tendremos la oportunidad de pedir disculpas y sanar la herida, de reconocernos como éter y nada más que éter.

Camino

(2011)

 A veces me imagino decidiendo un camino y viendo el otro; siento un terror adentro, que mi mente empieza a imaginar que el camino es único y está predestinado, que la manipulación es real y que no hay escapatoria, que todo está echado y solo queda esperar el fin. Pero afortunadamente no es así, porque escoger un camino no es cerrar el camino, sino abrirlo; las posibilidades siempre son infinitas y se pueden recorrer en diferentes cuerpos, en diferentes naves que, con un mismo propósito, abordan a la tripulación adecuada para cumplir con las misiones específicas que tiene el viaje. Así, ese terror que sentía cuando pensaba en que escoger lo uno era renunciar a lo otro desaparece, pues el corazón quiere todo y es capaz de todo, mientras no se confunda con ambición, mientras no se desdibuje en una búsqueda de la vanidad y el reconocimiento, entonces todo es posible. Las historias las escogemos para nosotros; el camino es la predestinación de la voluntad, no es el capricho de una invención.

Los Mozzarella en Cartagena

 (2011)

Cuando se siente decir quién es el que dice, se revuelven los personajes y las voces de la conciencia, pero un suspirillo lo devuelve todo; entra viento nuevo y sale lo que ya no sirve. Entonces se renueva la energía y el tiempo lo escribe nuevamente; se ve el camino integrado, solo falta recorrerlo, creer en el cuento, vivirlo desde adentro, ir a la acción y no dejar que la nostalgia lo invada. Ahí, como el guerrero, en el frente de la propia batalla, donde no hay miedo y el valor se sostiene, se deja soltar el aire para comenzar el acto. Un poco de canción no le vendría mal a esta creación, de sorpresa y precisión; la imprecisión también es perfección. No hay una receta; cada momento es único e irrepetible; no hay una fórmula que diga cómo se hace o no se deba hacer, solo es ir al ruedo y divertirse de lo lindo, pues si el divertidor no se divierte, la diversión nunca es completa.

Hoy empieza la gira oficial por Cartagena, donde Los Mozzarella pondrán lo mejor de su corazón y de toda su creación; la brindarán como un regalo que viene de lo alto y aterriza en lo bajo para volver a lo alto, pero ahora recargado de buena gracia y vibración. La reconexión por vía de lo cómico tan solo es amor y nada más que amor. No interesa la fama, no interesa querer ser los mejores, tan solo ser nosotros y hacerlo con paciencia; eso es un show de Los Mozzarella: una prueba de paciencia y de fe.

El hall de lo increíble

 (2011)

Estando siempre mucho lo atento a los vericuetos y saltos imprevistos del destino, resultase que de repente una nube de colores aterrizó en La Heroica; su complejidad era tal que no permitía correr a la velocidad del cerebro para entenderlo, sino a otro tiempo. Una vez los rayos luminosos de la comedia y el humor se hallan puesto en funcionamiento nuevamente, entendemos que estar haciéndolo en el astral sí es una forma de hacerlo, o si no que se lo pregunten a Isaac Newton, quien con tanta simpleza nos explicó eso de las fuerzas. Asimismo, en la estela estelar espectacularmente espectacular del salón pleno de la revolución de la recocha, una misión se siguió dibujando, pues nunca perdió su fuerza, tan solo cambió.

Y aquí estamos, en La Heroica, en Cartagena de Indias, tierra de famosos y de actitud desparpajada, lugar donde los ángeles destineológicos armaron de las suyas y ahora se posiciona como un punto muy importante en la trinidad de la historia de Los Mozzarella. La conexión red CARCUCUBtaetc (DIRECTO) ensambla su embrague dorado de luces de tiempos pasados, mientras algunas luces acompañan suavemente la escena; la música nunca deja de sonar y es el compás perfecto para dibujar el círculo de la diversión cómica, el freestyle y la buena música.

Cada momento es único y hay que aprovecharlo, hacerlo con el corazón y sin ambición, dejar que la manifestación sea el efecto mismo de las causas originales; un lugar donde hasta el mismísimo Chaplin conocía como la palma de su mano, papiro que contenía la brújula mágica de su vida. Viéndolo fijamente, se debe parecer a una mano que sostiene una flor; la debe cuidar, mimar,y  apreciar el color.

Qué bonito cuadro: espera hipnotizado que algo pase de repente y deje pasar a un siguiente video. La observación hermosa de la flor, sostenida por la delicada mano que no la deja caer, no satisface lo suficiente y, de repente, algo llega y hace que se caiga; en cámara lenta baja y se hace pedazos en el piso. Asimismo, en estas tonterías y en otras majaderías, volvamos al tema que nos concierne acá: el retorno de Los Mozzarella a la escena, a la tarima, a la gente. Como siempre, Los Mozzarella y sus espaditas de papel han venido con astucia a proponer otra clase de ritmos, movimientos y, en general, lograr una ruptura radical con las formas tradicionales de hacer arte, permitiéndolo ser apreciado como arte del más elaborado estilo. Parecerá un chiste, de hecho lo es, pero el chiste también tiene su puesto guardado en el hall de lo increíble.