martes, 31 de marzo de 2026

Pienso y no duermo

 4:16 a.m. No duermo, no he dormido. La mente piensa en ese documental que vi, muy perturbador, muy duro; en las palabras que escribí que hablan de morir. Pienso en las personas que me rodean, en mis desafecciones, en mis miedos y certezas. Pienso y no duermo.


¿Por qué será que pasa así? De vez en vez me quedo toda la noche, no salgo de la cama, hace frío. Todos duermen menos yo. Hasta el celador duerme mejor. Yo pienso y pienso. Huyo, pero no lo logro. Vuelvo al mismo punto. ¿Qué será esto? ¿Qué será lo otro? ¿Por qué para otros es cerrar los ojos y ya está, seguir durmiendo? Yo permanezco en vigilia.


Ni soy percibido ni acompañado. Soy un solitario. Quiero que nadie duerma porque yo no duermo. Quiero que todos se levanten, que salgan de sus camas, para que escuchen lo que pienso, aunque no lo digo, que sepan que mi mente vuelve siempre sobre lo que es y no es. Perder el tiempo, matarlo así, escribiendo. No hay nada más que hacer.


Se teme perturbar los sueños de quienes me rodean, interrumpir el sagrado dormir. ¿Por dónde será la cosa? ¿Cuál es la decisión que hay que tomar? ¿Cuál es el paso que hay que dar? Hay que parar de rumear y rumear. Algo debe suceder, la vida no puede ser esto, una vigilia sin sentido.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Emboding a story

Tierra 1. L. Autoexistente 15.   01.112012

I want to write differently from how I used to, because I feel myself going in circles, repeating the same narrow ideas again and again. That is not right. This writing has to embody a story, not drift into a realm of pure intellectualism. Each word should gain meaning by becoming true in everyday life.

I do not want to be someone who writes as a job or out of obligation—it feels like cheating. So, God, I ask you for light on this bright day. The weather is hot, yet my soul feels cold, simply searching for an energy that allows me to move forward through life.

It is 11:32 a.m., and I have barely left my room. For once, I do not want to spend the rest of the day sitting in front of a screen, wondering when I will begin to write. Life is not that.

Life is meant to be more active, more beautiful, and more constructive. How do we do it? Let’s do it.

La cosa es simple

Espejo 10 – Luna Cristal. 10.06.2009

Y mientras me disfruto este delicioso mojicón, vamos a darle paso a las corrientes del pensamiento recochológico. Sin asumir fundamentalismos, podemos decir que cuando todo es color de hormiga es porque hay hormigas alrededor. O, lo que es lo mismo, si un pez se ahoga es porque lo sacaron del agua, nada más.

Pues bien, en asuntos del amor entre bichos humanos, sucede que las cosas a veces se confunden y se terminan mezclando hombres y mujeres que, en los albores de alguna moral, no tenían por qué hacerlo. Y entonces todo se siente como que no se sabe para dónde va. Se oyen viejos comentarios y retumban vocecillas que juzgan y no juzgan.

Cuando la mente está en recocha y se le pierde ese caminito, es mejor visitar a una amiga que, en su menesterosa labor, muestra la sabiduría que deja con sus manos. Por eso hoy estoy con Camila, porque ella sabe hacer sus figuras con cerámica y le dice a mis oídos todo lo que yo no quiero oír.

En el juego loco de la destinología hay que estar listos para los partidos, que así no se dejen jugar muy facilito hay que ponerles el pecho. En este cuento del fin que nunca les narré, encontré que mis ojos aún pueden ser ciegos, sentí que mi corazón se puede cerrar y que la mente puede juzgar.

En esta parte de la historia, de la cual poco les he contado, yo salí trasquilado y debo irme una vez más. Muchas enseñanzas y cosas buenas sucedieron, la hipótesis nula apareció y entonces el estómago dolió.

Solo de algo estoy seguro: ni de las letras me debo yo fiar. Más bien, humilde debo ser, pues la cosa es simple, y nada más, que dejarla ser

Vientos

 Enlazador de mundos 11. Luna espectral. 15.05.2009

Pita el oído,

e inconsciente se esconde

en ritos llamados

por unos paganos.


Me miro al espejo

un mundo que busca, 

que encuentra y asusta

su propio reflejo.


Ahí veo el camino,

se pierde de nuevo;

luego lo pienso,

tampoco lo invento.


Entonces recojo

el día pasado

y vuelve el recuerdo

enojo olvidado.


Un viento nos une,

un soplo nos lleva

A destinos comunes

e historias distintas.


Escena perdida,

artistas incrédulos

cuidan su técnica.

se siente vacío.


Te miro perdido

y confío en tu mano:

despierto atraído

nos toca y convoca.


En esas nos toca.

suenan las doce

es tiempo supuesto

m visto sonriendo.


De día comiendo,

por eso me escribo

ni siquiera percibo

un camino corriendo.


Entiendo el sentido,

escondo escritura

sin piso que nombro,

estas palabras.


Hay de mi lado

cuidando el camino,

limpiando mis miedos,

andando el camino.


Me veo abrumado,

también agraciado:

no hay día sin tinte

de colores brillantes.

martes, 24 de marzo de 2026

Fritura en Mi sostenido

(2015)

Rescátate a ti mismo, sal de un foso llamado la pensadera inútil, la creatividad mal gastada, o lo que sea que hayas dado por perdido. Aunque siendo ese el mood con el que arranca todo este ciclo de sonidos, cambia la película y decide recorrer los azares palabristicos que nada dicen, pues cuando mucho se piensa antes de hacer se debe tomar la calma, parar el afán de escribir sin estar ni siquiera concentrado en lo que se está escribiendo, librando la vida en la letra que se escribe y cuenta la historia de todos estos sucesos, como buscando la coherencia afanosa en el fondo de su alma, tratando de ser el artista que tiene en un pincel un lienzo en blanco y una bandeja llena de todos los colores necesarios para obtener todos los colores, un sueño que se refuerza con metaforología.

Nunca yendo para atrás se avanza hacia adelante, así esa manada de filósofos y matemáticos viciosos quieran venir a demostrar, bajo el teorema de Tales o de la idealística hegeliana, que ir para atrás también es ir hacia adelante; pero ese cuento no se lo cree ni el mismísimo don Baldor Platón, el más grande sabio que ha existido en el universo que hemos construido esta noche, navegando en un zeppelín particular aquí sentado en mi escritorio, de la ciudad de Tarapacá, en el corazón del Amazonas, un sitio de salvajedad que gozarás y nunca olvidarás: ven a Tarapacá, tenemos cómodos precios y espectaculares planes.

Pero íbamos en que el señor don Baldor Platón se había inventado toda la confucionología y que ese man había ido al Refous, y quién sabe qué cosa; pero a veces la aguja se pega y la fijeza del pensamiento desarticula la corporeidad crazystica, que, siéndole definida de esa manera, no es más que la mejor afrenta a la verdad. La palabra nunca termina, dice Teófilo, porque hay otros que la dicen y así sucesivamente.

Se trata de crear y dejarse llevar para que el clowning de la cosa emerja con la mayor precisión, amor, cariño, paciencia y dedicación posibles; el detalle, pero la fe primero, en que el Cosmos dibuja la mejor de las artistas. La fragmentación del color y la opacación al alejarse hacen que las figuras, de alguna manera, sufran una alteración en la conciencia del ojo y de la mente: una hipotenusa al cielo, el mejor de los finales, que no son finales porque son el principio de una nueva conciencia cósmica y aureliogallística.

El espectro naranjal del frailejonismo no podría nombrar a una de sus frutas de mejor manera que la de la Aureliogallología, la ciencia constitutiva y viva de la mambiología que pide movimiento y no más escritura.

Vuelve cargada de historias

(2014)

Por el solo placer de hacerlo, por el solo sentido de la deslización concomitante sobre los puntos palabrísticos del considere, sin confucionología, pero con algo de locura —la justa y necesaria—, pues imagínese que todo se reduzca a esas cosas que se dicen de seriosas, tan ordenadas y tan rígidas que olvidan el pulso de la vida. Además, decía Aurelio Gallo, legendario timador de lejanas historias, que la gracia de todo está en hacer de lo menos serio lo más serio, lo más visceral, lo más verdadero. Habrá que hacer malabares, correr pa’ acá, correr pa’ allá, equivocarse y volver, pero qué va, si hay cómo hacerlo pues se ha de hacer, sin escatimar ni dudar, por los juegos de la mente que limitan las posibilidades, aunque razón tenía este amigo que decía que cuando la mente se ve limitada, más creativa se pone, más suelta, más viva. Y siempre pasa así, en un lugar, con un lápiz, una hoja y la sola existencia, que ya es bastante, se abre la pregunta de qué se puede decir, a quién se le dice, desde dónde se dice. Y entonces la mente viaja, y viaja lejos, y se pierde, y se encuentra, y vuelve cargada de historias.

Materia en descomposición

(2014)

En el meollo del sancocho, sobre la recochología lógica de las ideas y las formas de escribir, no puedo llegar a esta o a conjeturar sobre la otra, porque, a diferencia de todo, lo que se piensa no se hace, más que escudriñar entre palabras y hacerlo el elixir de escribir por escribir, hasta que todo se vuelva mucho más confuso; pero se puede desenredar, porque siempre en la palabra se resbala uno por el túnel de las galaxias, de las frases infinitas, de las fibras del canasto que tejen la mochila del pensamiento y el conocimiento…¿cómo hacen otros para medir lo que se entiende por inteligencia, entre radios sacados de tests y pruebas de lógica o habilidad? O si fuese verdad, suponiendo que lo es, pues qué gusto me da que para fluir desde el corazón y con la palabra, amando cada porción de tela de este papel, es mejor ser un bobo feliz que un inteligente amargado. Lo inteligente se vende sin obra divina de por medio, o como la realización completa de la separación del cuerpo con lo más sabroso, con el hueso que le da sabor a la sopa de un carnívoro o el quesito que le mete perrenque al vegetariano; sin eso la sopa no sabe a nada, y es entonces cuando solo se siente materia en descomposición.

Nada oculto

 (2014)

Que siga sucediendo,
que consiga acaeciendo,
que mientras hágome chicote,
el asombro nuevamente
saca su chipote.

Freído en aceite caliente,
al baño María
o cocinado con agüita,
lo siento venir,
siento su sabor,
del sueño prometido.

De esta obra de arte,
de este videíto,
de este paseíto,

no hay que molestarse

ni sentirse culpable,

mucho menos reprimirse
u ocultarse,
si no hay nada oculto:
ni los pelos que tengo en la cabeza,

Aventura galaxial

(2014)

En la llanura distante y frígida, en el atisbo inalcanzable del paisaje circundante, en el cubículo de un instituto llamado ECOSUR, pegándole al teclado, siempre buscando lo que no sea lo enojado, fue entonces cuando salí y regresé. El cielo se nublaba, y en estas cosas me quedaría, si no fuese por el encuentro de aquel día, con el ángel de la Virgen María y la angélica luz que la envolvía… jocosamente hízose, y de repente un fuerte remesón el corazón arremetía, con la única furia que el océano puede pegar, con el único ahínco que el fuego de las islas puede aquí evocar, como quien por un momento siente que lo mejor está por suceder,…

Ya está bueno, se siente, se narra y se comenta, para que todo venga energía transmutada, en destellos infinitos de creatividad y witnesiadería, que lo único que traería sería a la palabra, y para que el efecto que siento se potencie y manifieste con toda su fuerza. Sonriendo dulcemente, hablando con camaradería, sonriendo y tumbeando con fino swing; venga como venga, mírese como se mire, esto ya está escrito y solo así puede suceder, siendo lo hacido y lo siempre hecho algo ya escrito desde la opción de ir a una aventura galaxial.

Parar,
que si hace crash,
es mejor parar.

Tomar un aire,
porque hace falta aire…

Lo que es idea
y lo que no es ni siquiera idea,
lo que es palabra
o lo que no se puede decir,
ni se puede escribir,
ni se puede hacer.

Parar,
es mejor parar antes de seguir
con lo que no se está seguro si se quiere decir,
si las reglas de la gramática hacen añicos la imaginación,
capaz de hacer la proeza,
cuando es el corazón
y no con la pereza.

De lo contrario es engaño, es disimular,
y eso sí que no, eso sí que no,
porque se trata de manifestar
no solo imaginar y sonreír,
sino capaz de sufrir y construir.

Es el ejemplo,
la enseñanza del guerrero,
del que es valiente y decidido,
no teme al qué dirán
y se expresa con honestidad.

Parar,
se puede seguir
con el permiso de la verdad;
es mejor parar,
ver a los dos lados de la vía,
tomar la imagen de la gracia
y hacerlo sonreír,
emerger desde adentro,
donde se siente con entrega.

Agradecer, y agradecer,
porque esto es un regalo
y es conmigo;
me hablas de cerca al oído
y guías mis destinos.

La misión

(2014)

 A veces sueño como que ya, la continuidad del espíritu creador toma el dominio de la situación y no lo suelta en ningún momento, porque lo hace y lo hace diariamente; a veces sueño con ese momento, de vivirlo, de tenerlo. Abro los ojos y veo que todo sucede, pero en parte, porque en la otra no sucede, y el reloj avanza, y la mente configura el tiempo, atrae el fin y lo hace su presente. En ese momento todo se torna extraño, como si no se pudiera malgastar el valioso tiempo en dejar y buscar, a la misma razón, lo que quiere realmente, enfrascándose en un augurio que, como himno nacional, habla de viejas batallas, pero de pocas realidades. Preparar el corazón y afinar las artes de la vida no se trata de buscar lo bello por lo bello, ni de volverse un farsante de la escena social; la búsqueda es verdadera, el chequeo es verdadero, el florecimiento es una misión y no más que una misión. Hacerlo es la mejor opción; dejarlo es una sinrazón.

Andrews Murch

 (2011)

Qué bueno que siempre sea así: lo verdadero vence a lo falso, y al final el cuento sigue bueno, como siempre fue. Pues cómo dejar al mundo privado de las historias de Fast y Aníbal Smith, los hábiles estrategas del glorioso Atlético Los Pollos, el invencible equipo rojo y de la jugada England, cualquiera haya sido el contrincante, si Pablo Jeangros, Ronaldinho o Gaucho. Siempre jugamos a ganar; no siempre lo conseguimos, pero qué va, si de lo que se trataba era de defender el honor del equipo, dejábamos todo de nosotros en el campo de juego, como si se tratara de la vida misma. Y aunque no siempre sin mancha de juego sucio, los verdaderos Andy y Pi, antes de jugar el partido, ya se habían pensado toda una estrategia de juego.

Recuerdo alguna vez, durante el segundo tiempo de uno de los tantos partidos que jugamos los dos, creo que salí por Tito Villarreal o algo así de imprudente, que me quedé observando el partido desde las tribunas altas del estadio Rolando el Refusín, y vi claramente que lo que habíamos puesto en el papel se estaba cumpliendo, y de una manera que el equipo demostraba rendimiento y solidez.

Qué bueno haber vuelto a hablar con Andy; me despertó realmente entusiasmo y espíritu de empuje. Y es que a Andrés Murcia, alias “Andrews Murch”, le debo alguna vez haberme llenado de cojones y, con una espadita de papel, fácilmente derrotable por la gambeta más elemental, enfrentarme a manes como Santiago y Pablo Jeangros, que aunque son tío y sobrino, jugaban más que los hermanos Corioto. Alguna vez entré por Tito Villarreal, o fue él el que entró por mí; el hecho es que Tito era el jugador más parecido a Falcao o a Lionel Messi de la época. Pero es que resulta que para Andy, capitán del equipo, lo más importante era tener el valor de enfrentar la misión, no de ganarla por ganarla; todos jugábamos, todo el que se quedaba al partido un miércoles o un sábado por la tarde jugaba, así fueran veinte gloriosos minutos.

Qué bueno es haber hablado con Andy hace unos minutos; me siento lleno de esa vibra nuevamente, de la valentía y el honor a la hora de enfrentar la vida.

Sí, bueno, eso suena muy bonito, pero resulta que si se preguntaran si cometíamos errores o si éramos perfectos, obviamente les respondería que sí: cometíamos errores y muchos. A veces nos daba por ser violentos y creer salvar el partido por el solo hecho de intimidar, falta en la que incurrimos algunas pocas veces, pero qué va, si al fin y al cabo éramos adolescentes inquietos con ganas de arriesgarnos, enseñanzas que el camino se encargaría de poner para que, siendo todo esto historia y nada más que la historia, redima un triunfo espectacularmente espectacular de Los Magníficos, donde nada falta ni nada sobra, todo está donde tenía que estar.

Eter

 (2011)

Mirar atrás bajo el riesgo de volver a ver adelante, ver adelante con la esperanza de que lo de atrás salga nuevamente; poder sanar un rencor, reencontrarse con el amigo que no responde ni en el Facebook, volver a celebrar esas gambetas que alguna vez vi hacer al de camiseta azul: bellos recuerdos, pero eso son, recuerdos, porque el presente habla de otras maneras, como payasos, gestores, mirones, creadores, de mil y mil formas que no se agotan en posibilidades, porque cualquier cosa es posible; los sueños se realizan y todo es un arco iris al final de la historia. Pero no sé por qué insisto en mirar atrás, en recapitular la película y componer donde siento que se descompuso; si alguna vez has de leer este artículo, sabes que estoy hablando de ti y de todos los otros muchos que alguna vez aparecieron en mi camino y que ahora llevan un rumbo lejos de este que recorro. Si en la vida no todo se encuentra, aunque casi que sí lo hace, cuando llegue la muerte seguramente tendremos la oportunidad de pedir disculpas y sanar la herida, de reconocernos como éter y nada más que éter.

Camino

(2011)

 A veces me imagino decidiendo un camino y viendo el otro; siento un terror adentro, que mi mente empieza a imaginar que el camino es único y está predestinado, que la manipulación es real y que no hay escapatoria, que todo está echado y solo queda esperar el fin. Pero afortunadamente no es así, porque escoger un camino no es cerrar el camino, sino abrirlo; las posibilidades siempre son infinitas y se pueden recorrer en diferentes cuerpos, en diferentes naves que, con un mismo propósito, abordan a la tripulación adecuada para cumplir con las misiones específicas que tiene el viaje. Así, ese terror que sentía cuando pensaba en que escoger lo uno era renunciar a lo otro desaparece, pues el corazón quiere todo y es capaz de todo, mientras no se confunda con ambición, mientras no se desdibuje en una búsqueda de la vanidad y el reconocimiento, entonces todo es posible. Las historias las escogemos para nosotros; el camino es la predestinación de la voluntad, no es el capricho de una invención.

Los Mozzarella en Cartagena

 (2011)

Cuando se siente decir quién es el que dice, se revuelven los personajes y las voces de la conciencia, pero un suspirillo lo devuelve todo; entra viento nuevo y sale lo que ya no sirve. Entonces se renueva la energía y el tiempo lo escribe nuevamente; se ve el camino integrado, solo falta recorrerlo, creer en el cuento, vivirlo desde adentro, ir a la acción y no dejar que la nostalgia lo invada. Ahí, como el guerrero, en el frente de la propia batalla, donde no hay miedo y el valor se sostiene, se deja soltar el aire para comenzar el acto. Un poco de canción no le vendría mal a esta creación, de sorpresa y precisión; la imprecisión también es perfección. No hay una receta; cada momento es único e irrepetible; no hay una fórmula que diga cómo se hace o no se deba hacer, solo es ir al ruedo y divertirse de lo lindo, pues si el divertidor no se divierte, la diversión nunca es completa.

Hoy empieza la gira oficial por Cartagena, donde Los Mozzarella pondrán lo mejor de su corazón y de toda su creación; la brindarán como un regalo que viene de lo alto y aterriza en lo bajo para volver a lo alto, pero ahora recargado de buena gracia y vibración. La reconexión por vía de lo cómico tan solo es amor y nada más que amor. No interesa la fama, no interesa querer ser los mejores, tan solo ser nosotros y hacerlo con paciencia; eso es un show de Los Mozzarella: una prueba de paciencia y de fe.

El hall de lo increíble

 (2011)

Estando siempre mucho lo atento a los vericuetos y saltos imprevistos del destino, resultase que de repente una nube de colores aterrizó en La Heroica; su complejidad era tal que no permitía correr a la velocidad del cerebro para entenderlo, sino a otro tiempo. Una vez los rayos luminosos de la comedia y el humor se hallan puesto en funcionamiento nuevamente, entendemos que estar haciéndolo en el astral sí es una forma de hacerlo, o si no que se lo pregunten a Isaac Newton, quien con tanta simpleza nos explicó eso de las fuerzas. Asimismo, en la estela estelar espectacularmente espectacular del salón pleno de la revolución de la recocha, una misión se siguió dibujando, pues nunca perdió su fuerza, tan solo cambió.

Y aquí estamos, en La Heroica, en Cartagena de Indias, tierra de famosos y de actitud desparpajada, lugar donde los ángeles destineológicos armaron de las suyas y ahora se posiciona como un punto muy importante en la trinidad de la historia de Los Mozzarella. La conexión red CARCUCUBtaetc (DIRECTO) ensambla su embrague dorado de luces de tiempos pasados, mientras algunas luces acompañan suavemente la escena; la música nunca deja de sonar y es el compás perfecto para dibujar el círculo de la diversión cómica, el freestyle y la buena música.

Cada momento es único y hay que aprovecharlo, hacerlo con el corazón y sin ambición, dejar que la manifestación sea el efecto mismo de las causas originales; un lugar donde hasta el mismísimo Chaplin conocía como la palma de su mano, papiro que contenía la brújula mágica de su vida. Viéndolo fijamente, se debe parecer a una mano que sostiene una flor; la debe cuidar, mimar,y  apreciar el color.

Qué bonito cuadro: espera hipnotizado que algo pase de repente y deje pasar a un siguiente video. La observación hermosa de la flor, sostenida por la delicada mano que no la deja caer, no satisface lo suficiente y, de repente, algo llega y hace que se caiga; en cámara lenta baja y se hace pedazos en el piso. Asimismo, en estas tonterías y en otras majaderías, volvamos al tema que nos concierne acá: el retorno de Los Mozzarella a la escena, a la tarima, a la gente. Como siempre, Los Mozzarella y sus espaditas de papel han venido con astucia a proponer otra clase de ritmos, movimientos y, en general, lograr una ruptura radical con las formas tradicionales de hacer arte, permitiéndolo ser apreciado como arte del más elaborado estilo. Parecerá un chiste, de hecho lo es, pero el chiste también tiene su puesto guardado en el hall de lo increíble.

Robo en la Calle 92 N 16- 50 Int. 5

(2011)

La revolución de la recocha, historia que en este momento se encuentra circulando, no solo se escribe en el arte más puro del guaimaronismo, sino también en el drama de la vida diaria, y como siendo esta una película heredera de las aventuras de Clint Eastwood, no está de más contar que al entrar al apartamento que ahora habito en la calle 92 N 16 50, me di cuenta de que estaba la puerta rota. Bueno, previamente mi hermano me había avisado, razón por la que llegué preparado para cerciorarme de las bondades cuando no se es presa de las cosas materiales de este mundo. Por eso mismo, el mensaje fue claro y se complementa con eso cuando entraron los ladrones a mi casa de Chía y cambiaron mi destino de teclista a payaso de Los Mozzarella. Pues eso mismo ahora se vivió en parte, pero con la diferencia de que no se llevaron nada, sino antes bien todo fue una burla a ese malvado espíritu que provoca la rapiña entre el género humano y no sé por qué carambas le provoca coger lo ajeno.

Y no siendo yo, ni mucho menos, un inocente de ese sentimiento de querer coger lo que no es mío, porque aunque arrepentido me encuentro, lo he hecho de adolescente, no me atrevería a catalogar a los individuos que visitaron mi casa de ladrones, aunque no se dieron cuenta de que el mejor plan era tomarse un tintico, en vista de que esta casa no atesora en la tierra sino en el cielo. Y sí, afortunadamente no se llevaron este computador, pues son estas letras que me gusta escribir lo que atesoro.

Los ladrones venían por algo valioso, pequeño, que no diera voleta y que estuviera encerrado en algo así como una caleta, caja fuerte que se esconde detrás del armario, o los pesitos pal viaje debajo de la cama; por algo estaban detrás, como si en las paredes de esta casa no se escondiera el mismo ladrillo que se esconde en las de ellos. Desde este conjuro escriturológico, recochológico, guaimaronológico y piadosológico mando un mensaje a ellos, diciéndoles que no se les juzga y que sabemos que no lo volverán a hacer. Tuvieron cuidado al mover porcelanas, sacaron un cajón de mi cuarto, dos del de mi mamá, y en el de mi papá sacaron cobijas, buscando insistentemente ese tesoro que se dibujaba en su cabeza, encegueciendo y dándole sentido a cada uno de sus minutos que estos caballeros de la corte suprema de chorología pasaron en estos aposentos, sin que ningún guardia viniera a aprehenderlos. Son graciosas las vicisitudes de la vida, porque por no tomarse un tintico se tomaron la molestia de dejar desordenado el apartamento, dibujando la fotografía de una escena del crimen digna de las películas de cine negro. Qué pensaría Alfred Hitchcock, James Bond o Eden Philipoots; cómo reaccionarían Los Magníficos, qué hubiera hecho McGyver; todas esas son importantes preguntas que me hago ahora, razón por la cual seguiré dándole a esto por medio del chateamiento con la Tía:

pablo de la cruz dice:
música de suspenso
presenta
bruja . ha dicho:
holaaa
pablo de la cruz dice:
la siguiente película
bruja . ha dicho:
hoy me acordé que no te di
el celular de piero
qué cagadaaa pablito....
dispénsame la vida
pablo de la cruz dice:
el sobri llega a su apartamento proveniente de Cucunubá
y encuentra
que la puerta ha sido ultrajada
oh
exclamé
qué pasó
me dije
bruja . ha dicho:
aguas guas
pablo de la cruz dice:
al parecer ladrones habían aprovechado el puente capitalino para hacerse un mercadito por el barrio
bruja . ha dicho:
aguas aguas
pablo de la cruz dice:

aguas, aguas
bruja . ha dicho:
no jodasss
pablo de la cruz dice:
entré al apartamento y lo habían revolcado todo
bruja . ha dicho:
noooooo
pablo de la cruz dice:
buscaron insistentemente todo lo de valor como si fueran piratas en el Caribe
bruja . ha dicho:
oye qué mallll
pablo de la cruz dice:
pero todo fue en vano
bruja . ha dicho:
¿y no se posee portero o algo similar?
pablo de la cruz dice:
porque los pobres caballeros miembros de la real academia de chorología
no encontraron ni un jopiño
Ja Ja Ja
pensó el sobri,
ni un tintico se tomaron
bruja . ha dicho:
óyeme qué mierdiña
pablo de la cruz dice:
me parece gracioso que unos señores entren a un apartamento y nada les sirva
bruja . ha dicho:
imagínate la rabia que les dio
entrar y no encontrar nada pa robar
pablo de la cruz dice:
me imagino
bruja . ha dicho:
yo me habría echado un motoso
una vez entrados en gastos
pablo de la cruz dice:
si yo hubiera estado los invito a un tintico y a un porrito
bruja . ha dicho:
pero sabían que el apto estaba vacío
pablo de la cruz dice:
de la pena que me dio que no hayan encontrado nada
sisas
qué videíño
iñi
iño
bruja . ha dicho:
que sí que... de pura película
pablo de la cruz dice:
así jue
bruja . dice:
óyeme y no se posee portero?
¿o estaba de puente él también?
pablo de la cruz dice:
no
jajajja
bruja . dice:
eso que me cuentas me parece pura escena de Snatch
ahí sujetos buscando el diamante escondido
entre los cojines casi
pablo de la cruz dice:
obvio
miraron muy bien las paredes detrás de los closets
porque por lo general ahí está la caja fuerte
el tesoro escondido
bruja . dice:
¿y solo a tu apto se entraron?
¿o fue en varios aptos del edificio?
pablo de la cruz dice:
solo en el mío
bruja . dice:
no no no muy mal
qué tal que sea un sujeto que participó en Sábados Felices y ustedes le ganaron?
jeje
pablo de la cruz dice:
¿qué haría la tía si los encuentra?, me pregunté
bruja . dice:
y entró bravo a buscar la foto con la gorda Fabiola
pablo de la cruz dice:
jajajaja
llegué y llamé a Team America Alias Avocados Police
dijeron ya vamos
y se demoraron como una hora
bruja . dice:
¿y también están de puente?
pablo de la cruz dice:
yo creo que les daba miedo participar en una balacera
y prefieren llegar a ver qué se llevaron
más fácil para ellos
y sobre todo que puede salirles en los ladrones un Clint Eastwood

Les hubiera sido más cómodo tomarse un tintico y no molestarse en esculcar toda la casa, y por si estaban buscando, el café está en el mesón al lado de la estufa con la cafetera; no lo vamos a poner en los cajones del clóset. Hasta la policía vino a inspeccionar que no se robaran el único tesoro, que ni siquiera tengo en la casa: el staff de Los Mozzarella, Alí Babá, Garotiño, el bizcocho de baño, los Jo, las gafas, camisas y diferentes personalidades.

Ayer u hoy por la mañana entraron al apartamento, por la noche y sin avisar; saludos al caballero o caballeros, que como el mismísimo Chompiras y el Caquito, se vieron en una situación de recorcholis y de cacheteadita del Botija al Chompiras, los caquitos más famosos de la televisión. Y por lo pronto se les sigue narrando y asumiendo no parar, pues se perdería el efecto de la maniobra en contemplaciones sin propósito, dejando de lado el desentrañamiento del secreto del Robo del Siglo, ocurrido hoy en la calle 92 N 16 50 int 5, de donde hurtaron una botella de vino, pa’ pasar la amargura que puede suscitar estar haciendo lo que no debe.


Un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta

 (2011)

Bien de mañanita, mis compañeras y yo nos deleitábamos de la gramínea cuneiforme que le habíamos ganado a los abejorros que ahora viven en el achapo vecino; tomábamos un delicioso polen que Ignacio había encontrado en un ecosistema humano. Sofía se estaba bañando en el río cuando, de repente, dio la alerta de que un humano alto, flaco y con bigote venía caminando por el mismísimo río, más temprano de lo acostumbrado.

“Vamos al avispero”, le dijo Sofía a las demás, con una cautela tal de que el humano que se aproximase no escuchara nada; así, todos, estando medio alerta, siguieron con el desayuno, compartiendo y dicharacheando sobre las aventuras de Ignacio en el ecosistema humano, a donde al parecer se ha ennoviado con una avispa ya domesticada.

La mamá de Ignacio no gustaba de esos amoríos, pues según ella las avispas domésticas se creían de mejor familia, de tanto alimentarse de polen de floreros, olvidaban a qué especie realmente pertenecían. A Ignacio eso no le importaba y declamaba versos de amor por su ahora prometida Avisparosita:

Avisparosita
Que escuchas mis latidos,
Me pongo guapo y ahorita
Te caigo en estampido

En esas se la pasaban las avispas del avispero mientras el humano seguía caminando por la mitad del arroyo, sin suponer mayor problema a la vida amigable y apacible del Avispero la Lindosa. Pero Sofía vio el momento y lo cuenta cada vez que refiere esta historia: “en que este hombre vio a su izquierda y divisó un camino, entonces cambió el rumbo y, como anunciando cada uno de sus pasos, Sofía salió volando a avisar al avispero, que de seguro ese humano alto y despistado tomaría el viejo camino sin regreso y su testa chocaría”.

Todo sucedió con tal suspenso que no saben en qué momento el desayuno de esa mañana casi se vuelve una tragedia, porque este estúpido hombre, no siendo conforme con no encontrar salida hacia el otro lado y sin siquiera intentarlo, se devolvió, y ahí fue cuando su cabeza rozó con la rama de la cual se sostenía el Avispero la Lindosa, haciendo caer a muchas justo a su cabeza; una cayó en su boca y la otra en el brazo.

Este desventurado comenzó a moverse como si hubiera sido nuestra culpa, lo que ocasionó que se soltara el aguijón; ay juelita, ahí sí fue peor, pues corrió hacia el río y empezó a pegarse con la camiseta buscando a unas que seguían engarzadas en su melena. No siéndole suficiente con el latigazo, se fue para el agua y se sumergió en ella, restregándose tanto que por fin soltó a Gina, Marcela y Sabrina, que habían pasado de un delicioso desayuno de polen a un pesadillesco acontecimiento de aguas y golpes.

Inmediatamente, el humano se fue por donde llegó, rápidamente y bastante adolorido. Las avispas quedaron aporreadas, aunque afortunadamente solo se reporta una víctima por causa del pastorejo que le pegó este hombre cuando tenía a Ferchis prendida de su cuerpo.

Siendo todo esto tan verídico, se los escribo y comunico, para que los humanos tengan constancia de que cuando dicen “uy, me picó una avispa”, es porque seguramente el humano se metió en la casa de las avispas; y así como la tal Avisparosita no puede quejarse si un día de estos cae por una de esas tales raquetas electrocutadoras, este guaimarón, flaco, alto y con bigote no tiene derecho a llorar, pues fue su despistadez la que lo llevó a que le hiciéramos una acupuntura de activación de sus canales energéticos, la cual a esta hora debe de estar disfrutando y arrepintiéndose de haber dado a Ferchis ese pastorejo que lo arrojó al agua.

El Avispero la Lindosa da constancia de la veracidad de estas letras y lo deja a consideración de todas las especies para que no vuelva a suceder ni a difamar de las avispas como lo hacen los humanos cada vez que una de nosotras le hace acupuntura en algún lado de su cuerpo. “Fíjense por dónde caminan, vuelan o nadan”, dependiendo de cómo es que se mueven: un mensaje del Avispero la Lindosa para todos los bichos del planeta.

¿Qué es escribir?

(2011) 

¿Qué es escribir?

¿Qué es escribir?, preguntaría el filósofo, mientras se relame un heladito o algo así; nos pone de primeras la pregunta sobre la cuestión de plasmar en un papel, o en una pantalla de computador, una energía que, como toda energía, es vida, es génesis y fin de sí misma, imagen divina de Dios. A la escritura se le puede ver de muchas formas; se habrá escrito mucho sobre ella y quizá esto es parte de ese bulto, que de seguro seguirá creciendo mientras el hombre corre a aprender a usar sus virtudes, las cuales se estimulan de sobremanera cuando en la simpleza del pensamiento está la respuesta. No soy un escritor, pero escribo sin terminar, porque si algo he disfrutado de este arte desde que lo conozco es ser libre desde sí mismo, pues lo que se escribe es parte constitutiva y viva del cuento del que somos parte.

La escritura se hace consciente e inconscientemente; la conciencia no es el recuerdo o el intelecto, no es realmente ese proceso de crítica que se vanagloria en las universidades, ni la ciencia que estas instituciones predican, así que la siguiente buena noticia es que para escribir no se necesita más que saber las letras que le corresponden al abecedario y saberlas conjugar, o conjurar, como yo prefiero llamarlo en este cuento. Cuando escribimos surge una diversidad de conjuraciones; el ser se expresa, algo deja ahí que no se ha terminado de decir, y en eso el doctor Freud lo decía claritico, que obedece a una sensación de paso, a un peregrinaje, a un compromiso espiritual, pues estas son las vibraciones en los chakras.

Betty nos mostraba en la sala de su casa un libro de física que muestra el prisma, y nos dice que ahí está el orden de las energías y un punto de investigación muy emocionante para la ciencia. Me imagino ahora uno de esos manes que dibujan con sus chakras, un rayo de tonos de luz ascendentes; alguna vez pude ver el de Betty, que era violeta, y revoloteaban muchos colores; eso se logró cuando hicimos unos ejercicios de estimulación del tercer ojo. La energía violeta está en el chakra corona; el prisma ahí sigue su orden y genera puntos luminosos desde su corona hasta los genitales; sobre cada punto surge una luz, siguiendo la misma secuencia de tonalidades del arco iris, o sea, un prisma atravesando todo su cuerpo. Cada color es una vibración, tiene sus características; no es lo mismo la azul que la violeta; en esa variedad de colores, que son los mismos que los que se ven en el arco iris en cualquier parte del mundo, está la unidad y una esencia de nuestro espíritu; eso le muestra a uno Betty cuando hablamos en su casa; entonces, siendo un poco retórico en pos del hilo de esta charla, la escritura también contiene los colores del arco iris; podría irme con muchos pasajes para decirles lo que Cucunubainas resaltaba del evangelio de Juan.

Echémosle cabeza porque el apóstol Juan escribe en el principio lo siguiente:

“Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella existía al principio junto a Dios.
Todo existió por medio de ella,
y sin ella nada existió de cuanto existe”.

Cuando se escribe se marca un camino de vibraciones o maneras lingüísticas que son el objeto de estudio para académicos e intelectuales, dando cuenta de una especie de genética de las emociones desde una relación puramente cuántica. Otros podrían hablar que escribir es como observar el perfecto orden de las estrellas, el cual, así no entendamos a ciencia cierta, ahí está y es parte de nosotros, responsabilidad de nuestros pensamientos y deseos.

Lo bueno y lo malo están presentes en el hombre mismo; por supuesto, no deja de ser natural en el curso de sus cosas; hay que correr por algo como el mercado o a la cita, se asiste a matrimonios bajo distintos credos, hay un propósito y una fe, hay necesariamente un mensaje. El que escribe escapa, sí que sí, del mundo, de sí mismo, de los Power Ranger o de la razón; prefiere quizá sentir, vivir y disfrutar como un mismísimo regalo de la creación y, como parte de esta, le ha sido otorgado un don: escribir.

¿Cuál será el mensaje que vamos a pensar cuando nos disponemos a digitar las palabras de nuestros dedos? Un montón de puntos de información empiezan a caer tras el arrastre del papel, que con un lápiz construye el dibujo del camino y la realidad que se nos presenta. Es lo divino, es Dios quien está en control. A veces no es fácil aceptar que lo que está al frente es fiel reflejo de nuestro interior y, en el florecimiento de sus componentes, puede estar la posibilidad de un mundo mejor para todos. Se puede incluso hablar con lo que uno escribe y debatirse a sí mismo: por ejemplo, a mí no me gusta esa forma de pontificar con las cosas hasta tal punto que se produzca la afectación, y el guaimarón que en este momento se encuentra tipeándoles letras se excusa con usted, apreciado leyente, quien seguramente merece estar al lado de los grandes como Don Quijote y Sancho Panza.

La humildad de la palabra es lo más importante, más que las maravillas de las ideas; una palabra es un pensamiento concreto, es una actividad; se usa como grabación e interpretación del mundo que se habita, la materia prima de manes que, como Bourdieu, agota en todos sus análisis, y que escribió muchos libros y muchos artículos de cada actividad o fenómeno social que veía: ver televisión, comprar, caminar, respirar, oler, jugar, casarse, y yo no sé cuántas más frituras habrá estudiado don Bourdieu. Pero siendo eso no más que un ejemplo de lo que les vengo a decir, déjenme seguir, con su permiso.

La escritura conjura, eso lo dije en el anterior texto, lo hace; su acto posee el dispositivo numérico de la radiancia solar para ser conciencia y transformación. El fuego, el aire, el agua, la tierra son elementos genéticos de la materia, y el éter, un principio sencillo sobre el cual se esconde la naturaleza; qué es la naturaleza, qué es el ser humano, qué es un animal, una piedra, un árbol, la alimentación, la reproducción, la organización, la investigación, qué es todo eso; no es, afortunadamente, el tema de esta clase magistral que la hago ahora mismo como investigador invitado en la Nimbin University of Australia.

Escribir, muchachos, es como una especie de licencia para exorcizar y explorar el interior con libertad; se pasan por diferentes estados de ánimo: cordura, jolgorio, recochología, seriedad y letoquiticológico, es decir, de aquellos que adoptan escrituras con estas influencias. Eso que llaman género, sea romántico, épico, romancero, posmoderno o guaimaronero, no es más que un método de invocación de los infinitos elementos, entre desconocidos y conocidos, que puedan haber; dirían los antropólogos que escribir tiene una connotación ritual y se debe ser siempre lúcido para vislumbrarlo en el astral o zona áurea, y esa elevación y devoción por rituales es en esencia capaz de proyectar una imagen construida y aceptada como real, como la salvación y el amor.

En fin, los antropólogos nos ayudan a entender que hay que estar en la jugada cuando se va a escribir; seguramente los psicólogos nos citarían un estudio sobre la relación de la personalidad con el género literario que se representa en su pluma, y así como sociólogos que argumentan que los clamores nacionales también pueden estar siendo en la música, por universales que parezcan.

Sin saber muy bien ni tener claro por qué la cosa a veces toma unos caminos problemáticos o conflictivos, quizá se pueda imaginar como parte de un proceso de creación académica, pero escribir es, ante todo, un acto de fe que está por encima de atributos o relaciones de no sé qué cosas de la escritura. Se pueden pasar momentos duros escribiendo y evocar en el lector una sensación de melancolía, una activación de chakras en una combinación genética particular, tal como los juegos de los cuales gustan mucho genetistas para marcar trazas de existencia de la vida sobre la tierra. Agradecer al creador a la hora de escribir, preguntarle y darle gusto, pues de otra manera se puede extraviar lo que bien se escribe y con tanto corazón.

El aventurero es quien sale de campaña a tierras desconocidas, porque en sí no puede parar un ímpetu de conocer muchas culturas, caminar diferentes valles, conquistar muchos corazones y con buena vibra en el andar. Cuántos aventureros existirán no lo sé; de la aventura que yo les pueda contar no me queda decir que sucedió todo sin darnos cuenta; un día hablamos y nos dijimos por qué no le hacíamos a nuestro grupo Los Mozzarella y lo hicimos. No digo que somos los reyes de la comedia, pero sí nos divertimos cuando lo hacemos.

Y volviendo al tema que se nos traía a colación —la escritura—, muchas posiciones se encuentran en sus posibilidades. Como todo campo de lucha, tiene sus bandos del uno y del otro, y las luchas por el poder se evidencian en los autores que nos dejaron pruebas de ellas. Es escribir, desde algún lugar, con alguna gana de escribir, con intención, con espíritu. Tal es el caso que se encuentra incluso en prácticas como el clowning, donde la expresión revela tensiones más profundas de lo que parece.

Un texto me traigo a colación: El Último Paradigma, del best seller Alkalawi de las Cucunubainas, quien, en mucho redundar, sí que se pone a hurgar sobre cómo los intelectuales y académicos, en su escritura, pueden convertirla en un arma de homicidio. Así como en las películas de Hitchcock siempre hay un homicidio, para Alkalawi de las Cucunubainas siempre hay un asesinato de la palabra:

“…ese lugar a donde se enseña el intelectualismo, a donde se producen los que dizque inteligentes de la nación, a veces no actúa de otra forma que como un homicida de la escritura, confundiendo el considere con la ilusión del saber y la libertad, parafraseando sin sentido un intelectualismo que llena hojas pero no dice nada, en la que todo lo que simplemente es, es objeto del más frío y aburrido esquema de escritura que no tiene nada que ver con la escriturología.”

Este comentario, de orden fanático y purista, deja ver que a este pobre guaimarón lo acechaba una contradicción: la que existe entre los que defienden la escritura y los que defienden la escriturología. Cucunubainas analiza el campo del saber como una serie de órdenes académicos a los cuales se presentan los peores análisis de los peores textos: “yo te cito, tú, ella, él, nosotros, ustedes nos citan”, repartiéndose medallas y contradiciendo lo que no tiene importancia, con acento francés, inglés o alemán, que denote que la beca sí dio para pasear; como en la conferencia que dieron unos ejecutivos de la compañía Bourdieus’ SAS, ejecutivos de cartera en torno a lamerle las pelotas a un ser humano como si tuviera poderes sobrenaturales.

Cucunubainas da cuenta, quizá, de una distinción categórica como la expuesta por Maffesoli cuando nos habla de la tensión (Luz Teresa, clase de sociología, 2002) entre la identidad y la identificación. Supongo que en el primero yo digo: “Soy un intelectual”; en el segundo: “Mami, yo quiero ser intelectual”. Con la tía discutíamos alguna vez la razón de por qué no hacer preguntas como:

“Señor Maffesoli, ¿por qué usted habla tanto del postmodernismo
y se viste tan medievalmente?”

Maffesoli vestía un corbatín en sus conferencias de la Universidad Nacional, esa fría noche de lluvias en que nació “El Vlok”. Al parecer, mi estimado amigo de corbatín y apariencia chistosa, en el hablar no escatimó en artilugios a la hora de esconder lo que venía a decir, y no sé si lo dijo, pues salí a la mitad.

Bourdieu, obviamente, habló de la escritura —no sé en qué libro—, así que busqué azarosamente en el programa de archivos de mi PC y salió esto, sin mucho esfuerzo ni método:

“…Mientras que el principio de imparcialidad es obvio en el plano metodológico y no ha planteado realmente ningún debate, los filósofos han debatido mucho acerca del sentido preciso y la validez del principio de simetría. Finalmente, el principio de reflexividad no desempeña, en realidad, ningún papel en los estudios de casos, y solo ha sido tomado realmente en serio por Woolgar y Ashmore, que, en consecuencia, se han visto obligados a estudiar en mayor medida la sociología de las ciencias y sus prácticas de escritura que las mismas ciencias.”

¿Qué quiso decir con esto Bourdieu? No lo puedo comprender, solo hasta que le ofrezca unos segundos de concentración… En su aseveración, que hemos leído y meditado un poco, vemos que ese séquito de científicos, que parece una orden científico-religiosa, funciona como esos grupos donde el iluminado es el best seller, o el más confundido de todos es el gran jefe y líder. Su nombre es: Cyberroberto. Este señor vive por poseer todo el conocimiento, como lo hace Lex Luthor en la serie Smallville, buscando el secreto de una verdad para convertirse en eso, desafiando, por supuesto, a lo mismo que nos dice Bourdieu cuando habla de esos académicos que se han dado el tiempo de estudiar no solo la ciencia, sino la sociología de la ciencia.

Sipote cosa parece ser este problema: hemos caído en el mismo error que Cucunubainas y Bourdieu tanto señalan, complicar el camino cuando simple puede ser.

Así que, mis estimados amigos que algún día quieran escribir, con este tono de pobre viejecita les aconsejo hacerlo con amor, lo que es siempre más importante para poder transformar la realidad en que vivimos.

viernes, 20 de marzo de 2026

Escapo

 Noche 9, luna lunar 2, 24.8.11

Escapo. Escapo de la silla, del escritorio, del computador. Escapo de la oficina, del pueblo, de la casa y de la cama. Escapo de todo… menos de mí mismo. ¿Cuál será la señal que me encuentra de verdad? ¿La enseñanza que no veo? ¿El chequeo que no paso? A esta modorra que me ha cogido quiero hacerle el quite. Volver a vivir, a creer, a ser útil. Dar algo a la vida. Salir de mis elucubraciones. ¿Dónde he dejado el servicio? ¿El deporte, la actividad, la concentración, la independencia, la creación? ¿A dónde se fueron los sueños? ¿El espíritu que se abre y se comparte con otros? ¿La ejecución, la fe? Claro… ya lo sé. El camino es la vida. No son signos impresos. Más importante es moverse por voluntad, esforzarse, vencer los miedos. No por orgullo, ni por demostrarle nada a otros —como a veces me pasa—, sino porque cada segundo importa. Cada segundo nos exige aprovecharlo: aprender, ayudar, crear aquí en la tierra. Con todas las fuerzas, soltar el control de todo, dejárselo a los espíritus. Sé que saben lo que yo no sé. Y así lo creo, porque no necesito verlo para agradecer.

He venido al barrancón no solo a trabajar en un proyecto, sino a trabajar por la vida: por otros, por mí, por el universo. A ver otra cosa. A sacudirme del sueño. A aprender a vivir como la primera vez.



Resguardo el Barrancon. Guaviare 2011

jueves, 19 de marzo de 2026

Opuestos

 Noche 4. Luna autoexistente 6. 23.10.11. 

En las cosas de la vida, no sé por qué a veces pasa eso, o muchas veces, de que toca vérselas con el opuesto. Pues bien, en matemáticas se conoce así.


Lo que quiere decir que Pablo y Pablo prima son totalmente opuestos. A Pablo no le gusta la música cantinera, a Pablo prima le encanta. Pablo prima ama el bullicio, beber, las fiestas y todo que a Pablo no le gusta.

Pues bien, siendo esto una proposición verdadera, entonces establezcamos la otra.


¿Y qué guasada querrá decir esto? Si A, B es una guasología, entonces A unión B es guasulo. A intersección B es guasulo. phi intersección phi es guasulo. ¿Y qué guasada querrá decir esto? Pues que siendo la cosa, uno siempre anda pegado a su opuesto, pues este le enseña lo que uno no sabe. 

sábado, 14 de marzo de 2026

Hongo

Mano 5, luna entonada, 22.06.12.07

Del cuaderno de colores de las Australasias 

Con el rabo entre las piernas se dio inicio a la toma del hongo, que, sin rituales ni nada, prometía el encuentro frontal y crudo del ser con la energía creadora. Y todo fue dado, como tanto se debía vivir. Fue una noche de enfrentamientos difíciles.

Estábamos con Willy y Jasper. Encendimos una hoguera, armamos la carpa y luego ingerimos los hongos psicodélicos. Minutos después hicieron efecto.

Sentí que la ropa me estorbaba. Me la quité y salí corriendo. Corrí muy rápido, lo más rápido que he corrido en toda mi vida. Lejos, en una playa grande, sin gente, en Australia. Por un momento largo quedé desnudo, perdido en la playa, llorando y con miedo porque había perdido mi ropa. Pensé que iba a ser así de ahora en adelante, que nada cambiaría para la existencia de la tierra.

Caí en la arena tres veces, sintiendo la tibieza que me daba el suelo. Oí el crujir y los sonidos de la naturaleza. Sentí mi cuerpo atado a ella. Por momentos dejaba de sentir frío y aprendía que el frío es un invento de la cabeza. Pero este volvía y el miedo no se iba. Y mientras tanto, la carpa y mi ropa no aparecían.

Me di cuenta de que la vaina con la vida es sentirla y disfrutarla, y no llenarla de explicaciones mentales que solo oscurecen la belleza y ponen palabras donde no se necesitan.

Las cosas van y van bien para todos. Y así por momentos se sienta culillo no hay que hacerle caso; por el contrario, hay que contrarrestarlo con prácticas de tranquilidad como el trabajo o la meditación.

Aprendí que la mejor vida es la más simple. Es la que se hace todo por amor y no se espera nada. Aprendí también que debo ponerme al frente de un proyecto que se gestará si sigo el camino. Ahora lucubro irme para Latinoamérica y recorrerla de punta a punta con un grupo grande de artistas venidos de todo el mundo, entregando arte en cada pueblo, llevando un mensaje de libertad a cada alma.

Y ahí va la vaina, y va a todo viento. Y como mi escritura es creadora, partiré de ella para empezar a dar forma al recorrido más importante que se haya escuchado en tierras de Latinoamérica.

Partiremos desde México, exactamente desde el muro que el miedo ha construido para separar a los humanos. Como grandes lo destruiremos, y si la vaina está muy heavy, por lo menos pediremos a los cielos y a las estrellas que lo lleven abajo.

Y así iremos hacia el sur. Pasaremos por pueblos, ciudades y montañas, dando presentaciones y performances espontáneos cargados de esperanza y sugestiones para la conciencia, cumpliendo de tal manera la misión de dar alegría al deprimido y esperanza al amargado.

Será lo que la historia conocerá como la revolución del color y la alegría. Los libros de historia la comentarán como el suceso que llovió sobre las almas que algún día pensaron que el mundo era una cuna de miedos e injusticias.

No seremos gente que dé cuerda a politiquerías baratas, pero tratándose de tomar posición, la única bandera que se llevará será la de la legalización total de las drogas. Que todos puedan adquirirlas como cualquier producto, y así se les acabe el negocio a esos que se alimentan de la sangre de otros.

Nuestras armas serán flautas, guitarras, cantos, cuadernos y libros. Llegaremos a los niños, a los adultos y a los ancianos, siendo gratificados por la misma Pachamama, que recibirá por medio de nosotros el perdón y la cura que le debemos.

Será el momento cumbre de la expulsión atómica del fuego azaroso de un chistoso cuento que, sin nunca creerse cuento, terminó volviéndose el cuento del no-cuento.

Contaremos historias, cualquiera que sea, con la controversia necesaria para generar puntos de vista que desbloqueen las conversaciones más interesantes. Surgiremos desde un parecer distinto a juzgar las cosas del mundo. Y el performance vendrá, con la mera sensación de vivir dentro de una profecía andante, llena de aventuras y sabrosos vivires. 

Todos somos partes de este mismo cuento. Un cuento que la historia podría nombrar con cualquier fonema posible del lenguaje, pero que al final no es más que una fantasía hippie o una utopía comunista. 

Y mejor termino aquí.


El mercado espiritual

 Serpiente 9, luna autoexistente 28, 14.11.07

Del cuaderno de colores de las Australasias

Siguiendo el cuento de eso que se llama la observación empírica, ayer a una mujer le preguntaron por su sello solar en el calendario maya. Ella respondió que era serpiente, o algo así. Luego dejó ver su descontento con el sello, pues al parecer no quiere ser una serpiente.

Este pequeño episodio abre paso a los menesteres explicativos y comprensivos de eso que se llama la teoría. Nos cuenta algo sobre una especie de marketización de los creeres, o, dicho de otro modo, sobre la libre escogencia de las religiones.

Se dice que el mundo moderno ha llegado a un punto en que la espiritualidad se mira como en un supermercado, donde hay cristos, mayas, budas y hasta demonios. Y como se parte del principio económico de la maximización del beneficio, cada quien toma el que más le guste, guiado por principios que pueden llamarse racionales o simplemente caprichosos.

Ante dicha observación, y mirándola a través del lente de la destinología, se concluye que, como en todo aquello que se mira con los ojos de la libertad inculcada por la lógica del mercado, la espiritualidad se vuelve mercancía y se vacía de significado. Solo importa consumir antes que sentir y, en algunos casos, entender únicamente para controlar lo mismo por lo mismo, es decir, el mundo terrenal.

Detrás de tanta oferta y aparente racionalidad está la demanda. No hay mucho más que eso que se ha llamado el desencantamiento de la experiencia de vivir, de conocer y de respirar.

Se cree, entonces, que cualquier capricho religioso termina atentando contra lo innombrable mismo, imprimiéndole la misma lógica del marketing.

Apuntes del diario de campo en tiendas de Barranquilla

2006

Después de componer la canción de Alibabá y de una noche de porros, he llegado a Barranquilla, en un avión de Avianca, y a un hotel con cerradura electrónica. La empresa que contrató mis servicios se llama Yanhas. Estudian mercados y, al parecer, han entendido lo explotable que podría ser el ojo de un científico social: vender más, conocer la mente humana, descubrir la lógica absoluta del consumo o simplemente persuadir a partir de una mirada que analiza según conceptos que ella misma elabora.

Aún es para mí un misterio saber qué es lo que la empresa quiere de nosotros. Sin embargo, no es difícil descubrirlo en parte.

Llegada a la tienda

Llegamos a la tienda por medio de un señor taxista que Diana había conocido en una visita pasada. Lo contactamos y le pedimos el favor de ubicarnos de manera dispersa en las tiendas en las que íbamos a trabajar. Dejamos a Claudia, una niña consentida de las alturas cachacas. Luego llegamos al barrio La Victoria, donde Manuel me presentó.

Él estaba interesado en que algún conocido suyo se quedara con los bonos de Sodexo que ofrecíamos al tendero dispuesto a colaborar. Por eso nos llevó donde Germán y Ani, una pareja con un hijo y una hija que tienen una tienda desde hace muchos años. Viven en un barrio de casas sencillas, algunos balcones y arquitectura más o menos reciente. Las casas están pintadas de diferentes colores y en las horas de la tarde la gente se sienta al frente de sus casas. El señor no parece ser barranquillero; la señora sí lo es.

Lo primero que pasó en la tienda fue que la señora me preguntó si yo era gay. Inmediatamente todos se rieron y dijeron entender que todo el tiempo se 'mama gallo” entre la gente de la costa. Por razones familiares y vivenciales lo sé: se gasta mucha energía vacilando con el cuento de los gays y los maricas.

Hace un mes, en la Séptima en Bogotá, un barranquillero se ofreció a hacerme sexo oral, y siempre he intuido que el tema del homosexualismo en la costa es algo cotidiano. ¿Cómo lo tratan? ¿Por qué hablan tanto de eso? ¿Cuál es su sentido? ¿Dónde dejé el porro?

Una señora vestida de negro llega a la tienda. Me presentan con ella y siento que tiene interés en hablar conmigo. Me contó que Barranquilla es el mejor vividero de todos y que, a pesar del daño que le hizo el sicariato paisa, todo estaba muy bien en su barrio.

La tienda es atendida básicamente por la familia, y hay un señor que les ayuda. Esa tienda la tienen hace unos once años, porque antes la tenían en otro lado.

Hoy tendré la primera observación detallada en la cual me enfocaré en lo siguiente: mejorar la confianza mutua, hacer olvidar lo de los bonos, observar y escuchar el momento de la venta-compra en el barrio y en la tienda.

La tienda, como proveedor de bienes y servicios, maneja una racionalidad particular donde no sólo se lleva a cabo un intercambio desde el punto de vista puramente económico, sino que se inserta en una cierta lógica de la vida del barrio. ¿Qué otro tipo de intercambios se llevan a cabo?¿Cómo sostener la tienda como parte del sentido del barrio y ésta frente a la ciudad?

Don Germán tiene unos proveedores. A algunos les paga a crédito y a otros de contado. El crédito se lo da el granero, a quien le pide una gran diversidad de artículos. Los abarrotes, más exactamente, los señores del granero dan crédito y conocen a Don Germán, quien también da crédito a muchos vecinos.

Él los conoce, conoce sus oficios. Muchos son pensionados. Don Germán sabe cuándo les han pagado y cuándo no. Usa metáforas como: si viene a pie, no le han pagado; si viene en carro, ya le pagaron.

Don Germán es barranquillero, pero de familia santandereana. El elemento identitario se hace bastante evidente y consciente dentro de la mentalidad de los barranquilleros. Las tiendas son de los santandereanos, los paisas le dan al comercio y los rolos a las empresas. Eso dice Don Germán.

Hablé con Elodia, una señora de unos 60 años, recién llegada al barrio, de padres antioqueños y santandereanos. Ella comparaba algo muy interesante con Venezuela. Allá una botella cuesta un bolo y cuesta lo mismo en todas las tiendas, sin importar el estrato del barrio. Acá cuesta más o menos dependiendo del estrato.

Luego me di una vuelta por el barrio. Encontré gran cantidad de reuniones en las esquinas: jóvenes al frente de las casas jugando cartas.

Aún no he podido entrar a la casa. Debo ser paciente y consistente hasta que ellos me inviten. No quiero ser impertinente ni causar demasiada conmoción en la vida de la familia y en las dinámicas de la tienda.

La economía del menudeo es la más habitual en el manejo de las tiendas. No se venden productos en grandes volúmenes, únicamente para Navidad. Germán pide algunos productos en volúmenes grandes, pero de resto se venden en pequeñas porciones. Algunos productos ya vienen embolsados en presentaciones pequeñas; otros los embolsa el propio Germán, como el aceite.


¿Quién siente más calor?

¿Una persona que sale de su casa con aire acondicionado, se monta en un carro con aire acondicionado, se baja y entra a un cajero con aire acondicionado, llega a un supermercado con aire acondicionado, juega squash con aire acondicionado y luego va al gimnasio con aire acondicionado?

¿O una persona que duerme bajo un abanico, va al trabajo en bus público y atiende el mostrador de una tienda en un barrio comercial del centro donde el calor humano se mezcla con los rayos incandescentes del sol?

¿Quién?

Yo creo que el primero.

Pero eso aquí no importa tanto. Lo importante es que los artefactos inventados para subvertir la temperatura se convierten en indicadores culturales de cómo se experimenta el calor en un territorio específico como Barranquilla. Se pueden observar los artefactos y sus posiciones dentro de los lugares.

Luego de la racionalidad temperatural, ¿qué hay en lo consciente o en lo inconsciente? ¿Cuál es su relación estereotípica con el lugar, los colores, la experiencia del calor y la identidad respecto al territorio?


viernes, 13 de marzo de 2026

El huevito Maya

(2014)


Antes de decir

a dónde voy a ir, 

una pista, un vestigio, 

por lo menos un litigio. 


No es casualidad, 

sino complejidad, 

que suene este huevito

y no calle ni un ratito. 


Y siendo que se va

a ganar la libertad, 

de pronto a denunciar 

y nunca a renunciar. 


Que haga honor a la canción

con un número de clown,

y a la hora de cenar 

verduritas cocinar. 


No sé si ya se sabe

a quién es este rap, 

y para que se entienda,

la vemos que se avienta. 


Para terminar,

no vamos a timar. 

No es metodología 

ni mentirología,

 

Es mayalogía y piedraología. 


¡Uff! es para Maya, el huevito es para Maya.

Volver a Nepal

Más raro que ir a Nepal es volver. Estoy en Doha después de una semana de recuerdos; es extraño, cada olor y paisaje que veía me produjo un "mmm, esto ya lo había sentido". Quizá en mi anterior vida fui nepalí; una tierra lejana de mi querida Colombia, pero que ahora siento algo familiar.

Estar en Nepal es entrar a un mundo muy diferente; su gente es una mezcla de diversidades budistas, hinduistas, musulmanas y quién sabe cuánta cultura más ha pasado por esas tierras. Se ve en su gente. Muchas preguntas. No puedo evitar pensar sobre la forma de vida. Las comunidades Tharu se mantienen bien, con su estilo de vida tradicional adaptándose a una modernidad con calma y estrategia.

Kathmandu es otra cosa. La bacanería y sentido pacífico de sus gentes contrasta con un tráfico aunque no violento, si empuja la línea del riesgo a unos malabares de última hora que evitan choques y atropellos. Vi nuevamente a Anup, que es la persona que me recibió hace un año en Baseri Farm. Me quedé en su casa con su familia, me celebraron el Día del Padre y tomamos un whisky tradicional.

Estos viajes de los últimos años se han venido de repente y ahora hago algo que no conocí sino hasta mis 27 años, cuando viajé a Australia. Y me tocó, "La misión planetaria, la transformación de la conciencia" diria Betty, el trabajo con seres que, por cosas de la vida, compartimos la misión de proyectar, imaginar y soñar el mundo por venir.

Vaya tarea, se puede revelar el misterio del camino planetario, que ahora parece moverse, si no por capricho, al menos sí al ritmo de una banda que no repite pero rima. Como ese dicho famoso que dice que la historia no se repite pero rima.

A veces soy escéptico y pienso que esos trabajos que hacemos en IPBES no son más que bellas y concienzudas hojas de ruta que rara vez se ponen en práctica de manera decidida. Pero qué va, eso no me detiene; aún las propiedades ulteriores del pensamiento quizá tengan una oportunidad sobre la tierra.

Quién sabe cómo sea, pero sea lo que sea que venga, bueno y divertido; que sigan los viajes y buenas oportunidades para compartir algo de lo que pueda. Para darle contenido a la trama de la historia que ahora tiene a Nepal como un lugar que recuerdo, que me despierta una memoria anterior a la memoria.

Mientras espero el próximo vuelo en Doha, veo a la ventana y agradezco el aire acondicionado, afuera es un literal horno. La vida por estos lados, para que sea posible, hay que artificializarla radicalmente; construir un lujo que quién sabe hasta cuándo se podrá sostener, su matriz energética son toneladas de gasolina, no se si en los planes del IPBEs este la posibilidad de rediseñar el mundo. Por ahora jugando, pero quien sabe si realmente algún dia si nos roque rehacerlo todo.

Espíritu del bufeo

Estrella 7 L planetaria 10.   2017

Despertar. Es mediodía, pero no hay un despertar. Pasan las horas, llega el sol, viene la lluvia y el despertar espera que quien quiera despertar despierte, e imponga su voluntad sobre las distracciones del mundo. 

Busco la concentración, la calma y la claridad de pensar. Navego por un sentimiento interior que me abunda desde semanas, que desvela y como un niño ve: todo es nuevo.

Así me siento hoy, he estado comprimido todo el día. Busco la sanación, busco el perdón, ser quien soy, quien actúa con sabiduría y no con torpeza. 

¿Qué es la vida? ¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo lidiar con el soponcio que produce un jasopa incontrolado, con las pérdidas deliberadas de energía? Con el espíritu del bufeo que anda por ahí, sexy, como dice doña Albita.

Encuentros dignos del noveno cielo

2017

Salir con un walkman al patio de la casa de Chía, donde comenzó la vida de mi terrenal historia. En ese mismo patio que me vio jugar fútbol, hacer guerra de pepas de mirto con mi hermano, ver las estrellas con Carola Avellaneda, jugando a las escondidas en horas de la noche, fumando un cigarro o tomándonos un roncito con los Murcia, Mario, Mateo y las muchos que pasaron por ahí. El primo Pipe, Juan Pablo, Elías, David, Lucas Pérez y hasta Willy. Lo que se recuerda y lo que se vive, eso es la vida. ¿O qué más puede ser? Una esperanza que brota, una mirada que se cruza, una eternidad que lo envuelve y un instantáneo final. Y así pasa cuando se sale a caminar. ¿Cuántas miradas pasan? Paraísos encontrados, recetas que no se acuerdan, como si todo esto no fuese más que un teatro de actores, que vivimos cosas. Y cada relación, eterna o efímera, es una historia completa. Así se pasan las cosas en el Parque Orellana de Leticia, en el mismo que frecuentan personas de todas las edades, en toda clase de vídeos. 

No olvido que la mano es la que mejor escribe, no duda mientras cierne palabras sobre el papel, dejando únicamente fonemas que pasan a la dimensión literaria de lo que vivimos. Ese fascinante mundo que hacen las ideas, que se transmiten y conocen, las historias que se recuerdan, los sucesos que más risa nos producen, como la historia de la remolacha en el libro de inglés. 

No me olvido de nadie, de todo amigo que me ha acompañado, de sus nombres, pensamientos, cuentos y sobre todo chistes. Eso es lo que más recuerdo, las florentinadas, las pelmazadas o las poesías que inspiró la luna de Chía. Los hilos de luces que llegan por la luz que refleja, el morado y azul que expande el universo y la página a la que transportan sus estrellas. 

Vuelvo a la concentración, no la dejo ir. Así parezca de repente que el hilo del cuento se ha perdido. Retomo, inhalo, exhalo, inhalo y escribo, acaricio el corazón, lo abro desde adentro. Que mi mente no haga lo que le corresponde el corazón. Sigue el sendero que has enseñado. Llama a la magia, enciende la llama, deja que las palabras transporten mis sueños a lugares increíbles, que se haga un largo y sustancioso trasegar por los países del mundo. Allano el camino y así lo recibo, ya el pico del trompo está puesto. Ahora hay que disfrutar del aire que hace remolinos y sucesos, viajes de aventura y encuentros dignos del noveno cielo.

Language matrix

 Luna 2    18.09.07

Even English seems to escape from my mind. I know that my memory will never remember this moment in any language other than Spanish. Perhaps the next adventure will be recorded in English, but for now the meetings and the new knowledge come from the Spanish matrix, which remains the background through which I understand the world.

Although the work does not always allow the natural fluency of relationships, the truth of my destiny is here for now. Tomorrow it may be different, or perhaps it will be the same choice again.

Even if the interaction did not begin in the most natural atmosphere, I feel that it would be good to break the silent wall that appears when work becomes the only rule of the game. Maybe sharing a mate and exchanging a few words could open another space between us—something more human.

I feel that each person here is living life at its edge, trying to move forward on their own. Everyone, in their own way, seems to be searching for a real moment, a natural one.

What if we changed positions for a moment and broke the roles we usually play? If we allowed enough time for things to flow, even in the middle of this world ruled by money and schedules.

That is what I feel now.

If I am right, good.

If not, that is also fine.

I simply acknowledge the feeling.

Becoming a sailor

2007

Becoming a sailor is not simply getting on a boat and going to sea.

Many things come before that—like knowing how to repair the boat.

During the last three days I have been in the boatyard with my friend Mowgli, the owner of the boat. We have worked very hard. First, the workers at the yard lifted the boat out of the sea with a crane. It was an exact and precise operation. I had never seen how a boat could be taken out of the water like that. Even though ours is a small boat, I still wonder how they manage to lift the really big ones.

Once the boat was on land, we started working. The first task was cleaning the organic material that had grown on the hull. It felt like the world itself was teaching me how a journey begins: by working on the boat, by preparing it with patience.

While writing this, I paused. In that moment I felt like an eagle looking through a window that opens onto the universe, letting something speak through me. There is nothing more to do than create with the soul of nature and the imagination that comes from God.

The soul of a sailor is always changing, always searching—for adventures, for lovers, for friends. It seems that everything I have lived so far has been preparing me, teaching me the real tools needed to survive in the world. Perhaps the most important lesson is simply understanding that travel is one of the deepest human dreams.

We must accept both the power and the limits of being human.

There is a myth that life does not really belong to us. Perhaps what moves us is an illusion—the illusion of the journey, the illusion of distant lands. That illusion has taken hold of me more strongly than ever before. I only need to follow that truth inside me. Sometimes an illusion, if followed with enough faith, can become reality.

Once in my life I was very close to beginning a great journey. But it was not the right moment then. I had to wait six more years before going overseas. And even now, while preparing this boat, I feel that I am simply moving toward the next station on the path.

Watching these men work so hard reminds me how important it is to develop many skills—skills that can sustain any kind of work during the voyage.

Honestly, my job is not difficult. I do not want much. I do not want money. I only have my body and my soul to give in every moment of my life.

Recycle, reuse, conserve, and share energy—this is the way to synchronize the rhythm of my heart with the rhythm of nature. Ecological cycles never produce more energy than necessary. If I follow these principles, I believe I can reach my goals with fewer obstacles.

Now I rest after the sun beside the hull. I do not know when my boat will return to the sea, nor even if this will be the boat that carries me. But I am certain of one thing: one day I will cross the ocean on a boat.

That is my destiny.

To live fully, breathing the air of the present and turning every action into truth. When the right wind comes, I will be ready to sail. My bag will be packed, and I will depart.

And perhaps, somewhere along the way, someone will appear who lifts my spirit even higher, and the mission of life will begin again in a new form.

Squeezes of chemical dust fly around me, and smells from the other boats drift into my nose. It feels like a strange atmosphere taking over the whole place. It could be the state or the economic system that shapes these conditions—but it is not really that. It was my own will. I accepted the work on this boat as part of a test in life.

These kinds of efforts—these emissions of energy that prepare the conditions for a good harvest—cannot be just a trick, a joke, or a simple strategy to reach a goal. When I look at it this way, it feels as if I am simply opening the screen of my vision and letting my thoughts travel to the stars.

Now I try to change the clumsy sounds that appear in my writing. Words without expectation are not a problem of knowledge. Everyone must feel their own path through explanations, settings, strategies, and the daily exchange of roles. Life itself becomes a sequence of daring stations that began long before we were born.

Perhaps the first script was written by the first humans—Adam and Eve—or perhaps it was shaped through the long evolution that brought us here. Escaping from this reality is not a smart option. There is too much in the world that never tells the truth, too much that people accept even when they know it is nonsense.

Following my own route, I see how the drawing of my life has slowly been made. Somewhere along the way a wise woman crossed my path and opened doors to adventures that appeared one after another.

When my boat is in trouble, the best thing to do is to lower the sails and turn off the engine, letting it drift freely until the sea itself shows the way. My boat is not in trouble—not even in a hurricane—because even the most difficult moment can become a light that shows the right direction.

This time the journey could not happen. But I am sure that another opportunity will come soon. My dream of becoming a sailor will have its time.

When I think about navigating, I realize it means leaving behind many things I love—my life tied to places and people. But if I can complete the first mission on this boat, the second step will be close.

Sueños en pandemia

 Tierra 6.    L. Solar 15.     21.3.21

El sol calienta los pies. Hoy termina el verano y nos preparamos para el frío. Fue un verano lindo, el primero de Abril, mi hija. Anoche tuve sueños, en todos estaba yo llegando de un viaje. Encontraba a mi papá, mi mamá, mi hermano y Teo, viviendo en un lugar con más gente, compartiendo cuartos y camas. Era como un lugar de paso, por el cual yo pasaba, pero del que me iba a ir. En otro sueño llegaba a un salón del colegio Refous a recoger unas cosas que habían dejado. Abría un pupitre y estaba lleno de agua con hielo, hielo que yo mismo había dejado y no se descongelaba. Buscaba mi pupitre, el de tapa con azules, lijado, imperfecto y como en obra, no lo encontraba. Siento vientos de cambio, siento que algo adentro mío se ha de transformar, que hay que rugir con fuerza y sin miedo, porque del miedo propio y el del mundo estoy mamado. El modus pandemia se ha apoderado de todo, cuarentena, toque de queda, mascarillas, todo cerrado, militares en la calle, estadísticas que nos dicen que la gente se muere, como si nunca antes se hubiese muerto alguien. Y la gente lo acepta, como si no pudiese haber otra alternativa. Es extraño, todos sucumben, como si fuera necesario que un miedo global ahora nos gobierne.

Solo en el escenario

 Mano 8    L Solar 5.            11.03.21

¿Cómo pretender que suceda la magia si no se conjura? ¿Cómo esperar lo inesperado si no se rompe la comodidad de la comodidad? ¿Cómo darle sentido al presente en condiciones que, al parecer, no favorecen la interacción entre cuerpos? En este punto de la vida me encuentro, tratando de no perder lo que solté muchas veces, dándome cuenta que tengo cuarenta años y que mi obra debe corresponder a esos cuarenta soles. Traté de revivir la impro, traté de existir en escenarios al aire libre donde circula gente que usa mascarilla. Pretendí derrotar a la letokquitis con los camaradas de la impro, pero una extraña agonía se apoderó de la escena. De mi parte, mantengo el corazón abierto y la disposición a hacerlo, pero ya no podré ser yo quien pretenda convocar a los otros. Más bien, me gustaría pasar esa hoja y que algo sorpresivo sea capaz de forjar. Abandono el arte, la ciencia y la espiritualidad y me traigo a mí mismo, confronto mis creencias y saberes, las quemo en el fuego y me obligo a ponerme las pilas. A intentar algo solo, a seguir la guía de la noche que me dice que solo hay que serlo, que no hay nadie al lado en el escenario, que todos se han ido, han emprendido su propio camino.  

Querido Dios

Querido Dios, hasta ahora he sido un mal ser humano. Todo lo que hago, todo lo que pienso, no me ha llevado a nada. He sido egoísta, mentiroso, ladrón, mañoso, vicioso. He incumplido todos y cada uno de los principios divinos y de buena convivencia. Doy pésimos consejos, mal amigo, mal familiar. Realmente hasta ahora el camino ha sido solo equivocaciones, intencionales o no, ¿qué importa? Todo va por donde no debería ir. Y te lo digo así, Dios, no para que me tengas lástima y cambies mi suerte por arte de magia. Tampoco para que me perdones, porque sé que ya me perdonaste. Y aquí va lo peor. He recibido tus dones, sabiduría, amor. ¿Y qué he hecho con ellos? Nada bueno, nada que valga la pena. Es duro conmigo mismo, pero es la verdad. No más autoconsentimiento, no más mentiras del estilo, te prometo, ahora sí, ¡qué va! Nada de eso vale en esta posición privilegiada que hasta ahora he desaprovechado. ¿Qué más me queda por hacer? No sé. Pues todo lo que intento sé que da en eso, en intento, en lo espiritual y terrenal. Solo queda morir, solo queda tener claro que es la muerte lo que me va a liberar. Y no me refiero a suicidio, ni a solo esperar la muerte y no hacer nada. Es que estoy mamado de creer que lo que hago debe tener un alto propósito moral, cuando lo cierto es que ni siquiera lo hago. ¿Qué me queda, Dios? Me queda el amor, pero es que no comprendo el amor, o más bien si lo siento, cuando estoy con Abril, con Tomás, con Paulis. ¿Porque no es suficiente? ¿qué espero acaso? Estoy mamado de mí mismo. No quiero seguir siendo el mismo. Todo me ha llevado a la conclusión de que no he entendido nada, ni el amor, ni el trabajo, ni matemáticas, ni a peinarme. Solo veo falsas expectativas. Las cuales las quemo en las llamas de estas letras. Un grito de liberación, de no estar enfermo, de alejar el mal pensamiento y ver las cosas por su nombre. Tiene razón Paulis cuando me dice que soy hermético, es porque estoy podrido por dentro. Mi corazón, mi estómago, mi cabeza, solo guardan y guardan, solo se esconden de las responsabilidades. ¿Qué es lo que hay que hacer en esta vida? ¿Qué debo hacer yo? ¿Qué me corresponde? Te pido ayuda, Dios. Al menos no puedo dejar que mi familia naufrague. Conjuro tu luz, conjuro tu palabra.